•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hay pocas rutas más confiables para una muerte temprana que fumar cigarrillos. Pese a los peligros, sin embargo, los adictos a la nicotina encuentran casi imposible abandonar el hábito. La mitad de los que intentan dejarlo “de sopetón” fracasan a la semana. Menos del 5 por ciento se las ingenia para no volver a fumar durante un año o más. Apoyos como los parches o la goma de mascar de nicotina, que ofrecen la droga sin los cigarrillos, pueden ayudar, pero solo un poco.

Una razón es que la adicción va más allá de la mera química. Los rituales involucrados, como sostener un cigarrillo entre los dedos o dar una larga y lujuriante calada, pueden formar tanto hábito como la propia nicotina. Por ello, una mejor manera de dejar de fumar sería un sistema que suministre la droga que imitara a un cigarrillo común lo más posible, pero no tuviera ninguno de los problemas cancerígenos y otros tóxicos que aporta el quemar una mezcla enrollada de papel, hojas de tabaco y aditivos.

Funcionamiento

Los cigarrillos electrónicos parecerían encajar con la descripción. Usan un pequeño calentador eléctrico para vaporizar una mezcla de glicerina y propilénglicol, dos químicos bastante inofensivos, en la cual se ha disuelto nicotina, convirtiéndola en una neblina respirable que puede ser saboreada casi igual que el humo del cigarrillo. Algunos de estos dispositivos están diseñados para parecerse a los cigarrillos tradicionales, permitiendo que sean sostenidos entre los dedos y agitados en el aire para demostrar énfasis, de manera muy similar a los reales.

Sin embargo, la novedad de los cigarrillos electrónicos los primeros llegaron al mercado apenas en 2006 significa que solo hay poquísima evidencia que aborde la cuestión de si realmente ayudan a los fumadores a abandonar los reales. El 17 de diciembre, sin embargo, surgió más evidencia en la forma de un análisis publicado por la Cochrane Collaboration, una organización internacional de investigación médica.

Los autores del análisis, encabezados por Peter Hajek de Queen Mary's, un colegio de la Universidad de Londres, examinaron los resultados de 13 pruebas de los cigarrillos electrónicos. Los resultados, aunque muy lejos de ser definitivos, son alentadores.

Dos de los estudios que el equipo analizó fueron ensayos de control al azar. Estos son la forma más elevada de evidencia médica, en la cual los médicos asignan al azar a los voluntarios el tratamiento que está siendo investigado o a algo más, y comparan los resultados. En los casos examinados, el algo más fue un cigarrillo electrónico placebo. Este se parecía a los reales, pero no suministraba nicotina. Alrededor de 9 por ciento de las personas que usaron los cigarrillos electrónicos en estos estudios se las arreglaron para abstenerse de fumar por seis meses, en comparación con 4 por ciento de quienes usaron los placebos.

Comparación

Uno de los estudios también encontró que los cigarrillos electrónicos eran al menos igual de útiles que los parches de nicotina en alentar la abstinencia. El otro no examinó este punto.

Renunciar a fumar es el resultado ideal, pero dar menos caladas es bueno para la persona también. Ambos estudios sugieren que los cigarrillos electrónicos ayudan a quienes no pueden enfrentar renunciar por completo a reducir su consumo significativamente. Un 27 por ciento de los fumadores que usaron cigarrillos electrónicos placebo, y 36 por ciento de quienes usaron el dispositivo electrónico genuino, pudieron hacerlo en 50 por ciento o más.

Uno de los ensayos también comparó los cigarrillos electrónicos con parches de nicotina. En ese estudio, 61 por ciento de los usuarios de cigarrillos electrónicos pudieron reducir su consumo en la mitad, comparado con solo 44 por ciento de quienes usaron parches.

Estas conclusiones generales fueron apoyadas por las 11 investigaciones restantes, conocidas como estudios de acompañamiento, en los cuales los médicos meramente monitorearon a las personas por un tiempo, sin intentar influir en su comportamiento.

Inevitablemente, hay advertencias. El análisis de Hajek incluye solo a un número pequeño de estudios, cada uno de los cuales involucró lo que fue, para los estándares de esos ensayos, un número pequeño de personas. Cómo dejar de fumar exitosamente es un acontecimiento raro, los expertos en estadística necesitan dar seguimiento a muchas más personas para extraer una señal clara. Las personas que afirman haber dejado de fumar fueron sometidas a pruebas bioquímicas para asegurarse de que estaban diciendo la verdad, pero se tuvo que confiar en la palabra de quienes meramente afirmaron haber reducido su consumo.

Calidad variable

Producción• En general, Peter Hajek y su equipo calificaron la calidad de la evidencia como “baja” o “muy baja”. También, los dos ensayos clínicos usaron formas ahora obsoletas de cigarrillos electrónicos que no ofrecen tanto un golpe de nicotina que las variedades más modernas.

Además, a diferencia de los cigarrillos convencionales, que son producidos en enormes cantidades por las compañías tabacaleras que usan procesos industriales estandarizados, los cigarrillos electrónicos son manufacturados por cientos de firmas en diversos tamaños, la mayoría de la cuales se ubican en China. Su calidad, por tanto, es variable. Se ha encontrado que algunos contienen metales pesados del elemento que se calienta en la neblina de nicotina supuestamente limpia. Otros tienen en el vapor fibras de sílice, que pudieran irritar los pulmones de los usuarios.

Esas cosas, sin duda, cambiarán conforme más empresas respetables desplacen a las menos respetables. Ahora se están recolectando más datos sobre la efectividad de los cigarrillos electrónicos. Los autores del estudio han identificado nueve ensayos que están ahora en marcha. Si estos, también, dan resultados positivos, entonces se reducirá la base para el escepticismo.