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  • The Economist

El modelo básico de la industria de la electricidad siempre ha sido enviar altos voltajes a través de largas distancias a clientes pasivos. Las estaciones eléctricas eran grandes y costosas, construidas cerca de minas de carbón, puertos, refinerías petroleras o --para la generación hidroeléctrica-- presas. Muchos de estos lugares estaban muy lejos de los centros industriales y poblacionales que usaban

la electricidad.

La principal preocupación de las compañías era suministrar el servicio, y particularmente satisfacer los repuntes en la demanda. La mayoría de los países --y, en América, de las regiones-- eran islas energéticas, con poca interconexión con otros sistemas.

Ese modelo, aunque sencillo y rentable para las empresas de servicio eléctrico y las generadoras, era costoso para los consumidores y, en ocasiones, los contribuyentes. Ahora, sin embargo, está cambiando a "un panorama mucho más colorido", dijo Michael Weinhold de Siemens, una gran compañía de ingeniería alemana. Las fuentes renovables están desempeñando un papel mucho más grande y, gracias a la nueva tecnología, la demanda puede ser modificada para que empate con la oferta, no al revés.

Como resultado, la red eléctrica se está volviendo mucho más complicada. Involucra cada vez más enviar energía a bajos voltajes a distancias cortas usando arreglos flexibles, lo opuesto al modelo tradicional. En algunas formas, el cambio es similar a lo que ha sucedido en la computación: un informe de 2010 de BCG, una firma consultora, trazó un paralelo con el cambio de los servidores y las terminales al almacenamiento en la nube y el internet.

Las estaciones y las redes eléctricas tradicionales aún desempeñan un papel en este mundo, pero no dominante. Tienen que competir con nuevas empresas, y con participantes existentes que están haciendo cosas nuevas.

Respuesta a demanda

Un ejemplo es la próspera actividad de comerciar con lo que Amory B. Lovins del Instituto de las Montañas Rocosas ha llamado "negavatios": la electricidad no utilizada. La técnica es conocida como "respuesta a demanda", ajustando el consumo para que empate con la oferta, en vez de al contrario.

La electricidad más costosa en cualquier sistema eléctrico es la que se consume en los periodos pico; por ello, en vez de intensificar la operación de una estación eléctrica costosa y probablemente sucia, la idea es pagar a los consumidores para que apaguen sus aparatos. Para algunos que operan un gran sistema de enfriamiento, calefacción o bombeo, por ejemplo, suspender la electricidad por un breve periodo no necesariamente causará alguna perturbación. Para el operador de la red, sin embargo, la electricidad extra ganada es útil.

Recompensas

Esto ha sido intentado antes: en Francia, después de la ola de calor de 2003 que afectó a los sistemas de enfriamiento de las estaciones de energía nuclear y condujo a escasez de electricidad, los grandes consumidores de energía aceptaron reducir su consumo energético en los horarios pico, a cambio de generosos descuentos. Los japoneses han instalado 200,000 sistemas de gestión energética domésticos que hacen algo similar a escala doméstica.

La nueva tecnología lo lleva a otro nivel, sin embargo, permitiendo que se aglutinen los numerosos ahorros de parte de un gran número de consumidores.

En Sudáfrica, las compañías pueden venderse la energía ahorrada a ellas mismas, a través de una compañía llamada Comverge. En otras partes, los consumidores reciben descuentos ya sea de su propia compañía de electricidad o de un tercer intermediario que administra su consumo.

En Austin, Texas, por ejemplo, 7,000 hogares se han suscrito a un plan en el cual recibirán un descuento de 85 dólares sobre un termostato configurado para internet, como el Nest, que cuesta 249 dólares. Esto tiene otros beneficios para ellos, como permitirles controlar remotamente la calefacción y refrigeración de su casa, pero también significa que la compañía eléctrica, Austin Energy, pueda ahorrar 10 megavatios de su demanda pico de verano, típicamente entre las 3 de la tarde y las 7 de la noche.

Nest está vendiendo esos planes en toda Norteamérica, y más recientemente también en Gran Bretaña. Los clientes de su programa "Recompensas en Hora Pico" pueden elegir entre que se les avise con un día de anticipación de un "evento" de dos a cuatro horas, lo que significa que su termostato será apagado o encendido automáticamente, o que se les diga con 10 minutos de antelación de un "evento" de 30 minutos. Esto puede reducir la carga pico en hasta 55 por ciento. En otro plan, los clientes aceptan cambiar una fracción de un grado en un periodo de tres semanas.

En una subasta en mayo de 2014 en la interconexión PJM, el mercado de electricidad al mayoreo más grande de Estados Unidos, 11 gigavatios de "negavatios" fueron subastados y compensados, reemplazando la capacidad que habría provenido de estaciones eléctricas convencionales. En otras palabras, en vez de comprar esa capacidad a las estaciones eléctricas que operan solo para satisfacer la demanda pico, las compañías estaban pagando a sus clientes para que no usaran electricidad en ese periodo. En 2013, PJM redujo 11,800 md a las cuentas de electricidad a través de la respuesta a demanda y ahorros de eficiencia relacionados. La cifra para 2014 probablemente será de 16,000 millones de dólares.