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  • The Economist

El puesto de honor en la Exposición de Autos de Houston esta semana fue para los camiones “Texas Edition”: vehículos enormes, que se venden en más de 50,000 dólares, especialmente diseñados para los gustos espaciosos del estado de la Estrella Solitaria. Allout Offroad los personaliza aún más, elevando el chasis para que dé cabida a rines y neumáticos enormes.

Se están vendiendo “a lo loco”, dijo el jefe de la compañía, Chance Kamp. “La gente puede permitirse ahora ponerles gasolina”.

Houston, la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos, está en equilibrio entre la alegría del combustible barato y el dolor de la industria que lo produce. Dave Lesar, director ejecutivo de Halliburton, que ofrece servicios de perforación y bombeo, dijo que sus clientes están recortando el gasto en hasta 30 por ciento.

El 21 de enero, BHP Billiton, una gigantesca minera y productora de petróleo, anunció que reduciría el número de sus pozos petroleros en la costa de Estados Unidos en 40 por ciento. Una caída hasta ahora modesta en el número total de pozos activos se encamina a la aceleración.

Un sondeo realizado por Barclays entre 225 compañías predice que, si el crudo se asienta en un rango de entre 50 y 60 dólares por barril --estuvo por debajo de los 50 dólares a mediados de la semana pasada– la industria mundialmente recortará su gasto de capital en 9 por ciento este año, a alrededor de 620,000 millones de dólares.

Tiempos difíciles

La consolidación se ha estado desarrollando durante meses. El año pasado, antes de la más reciente caída de los precios del petróleo, Halliburton, que es la segunda empresa de servicios petroleros más grandes del mundo, acordó una fusión con la tercera más grande, Baker Hughes. La intención es ahorrar 2,000 millones de dólares anuales en costos. Ambas compañías anunciaron utilidades fuertes el 20 de enero, mientras advertían de los tiempos difíciles por venir.

Baker Hughes dijo que recortaría 7,000 empleos y una quinta parte de su gasto de capital. Halliburton ya ha reducido mil empleos fuera de Estados Unidos, y ha dicho que recortará más en casa en las próximas semanas. Esta semana, Total, un gigante petrolero integrado en Francia, anunció que aceleraría su programa de reducción de costos.

Nadie duda de que esté por venir una crisis. La pregunta es quién aplastará a quién. Los que aplasten serán las compañías con hojas de balance fuertes, empresas diversificadas y la previsión de haber compensado su producción, vendiendo la producción de este año a los precios del año pasado.

Los aplastados serán las compañías cargadas de deuda con una base estrecha, altos costos y un modelo de negocios riesgoso, como algunas facturadoras de gas natural, cuya producción ahora se vende por menos del costo de producción.

Alzas y bajas

Conforme las empresas más débiles ven degradarse sus calificaciones crediticias y pierden acceso al financiamiento, las perspectivas para los prestamistas de esas empresas, así como para sus accionistas, son el tema de mucho cotilleo en Houston.

Los petroleros están acostumbrados a esas alzas y bajas. En los rascacielos de Houston, pocos negarían el alcance de los ahorros. “Hay mucho de superfluo en el sistema”, dijo Scott Nyquist de McKinsey, una firma consultora.

Cuando los precios estaban altos, los costos importaban menos que mantener la producción alta. Los proveedores pedían, y recibían cantidades elevadas. El sistema escolar en Katy, una localidad de Texas cercana a Houston, pasaba apuros para encontrar conductores para sus autobuses porque había un trabajo mejor pagado para los choferes en las compañías relacionadas con el petróleo.

Para quienes pueden permitírselo, ahora es un buen momento para comprar. Schlumberger, el rival más grande de Halliburton, ha reducido 9,000 empleos y anunció 1,800 millones de dólares en amortizaciones, pero también recientemente compró casi la mitad de la mayor perforadora costera de Rusia, Eurasia Drilling, por 1,700 millones de dólares.

Operaciones mejoradas

El precio accionario de la compañía rusa se había desplomado como resultado de la caída de los precios del petróleo y las sanciones occidentales. Para indicar su confianza, Schlumberger también elevó su dividendo en un 25 por ciento y dijo que continuaría un plan de recompra de acciones.

La tecnología continúa cambiando la economía de la industria. Halliburton sigue adelante con mejoras en el equipo y las técnicas que usa en los sitios de perforación, incluidas mejoras en las bombas y los sistemas de almacenamiento. Todo esto, dijo la compañía, puede reducir el gasto de capital de un pozo típico en una cuarta parte, el mantenimiento en la mitad, la mano de obra en un tercio y el tiempo de desarrollo en más de la mitad comparado con el enfoque previo. Hasta ahora, 30 por ciento de sus operaciones norteamericanas han sido mejoradas. El objetivo es alcanzar el 50 por ciento para fines de año.

 

Nuevas técnicas y costos declinantes

PRODUCCIÓN • Esas nuevas técnicas, así como los declinantes costos de todo, desde pozos hasta bombas y del acero a la mano de obra, están ayudando a las perforadoras petroleras que siguen en el negocio.
“Pensábamos que todo funcionaba con un barril en entre 80 y 85 dólares”, dijo R.T. Dukes de Wood Mackenzie, una firma de consultoría energética. “Ahora es entre 70 y 75 dólares”.
Visto de otra manera, dijo, dos tercios de los perforadores de esquisto necesitaban un petróleo en 70 dólares para quedar tablas. Las ganancias de productividad y los costos más bajos ahora han hecho bajar eso a 60 dólares, aunque sigue siendo incómodamente más alto que el precio del crudo de esta semana.
Los precios accionarios se están deslizando, pero el pesimismo es sorprendentemente escaso en Houston. Los petroleros esperan que la oferta se contraiga para fines de este año. La producción podría declinar en los campos maduros, la producción de petróleo de esquisto estadounidense podría reducirse y siempre existe el riesgo de turbulencia en alguna zona petrolera extranjera. “La oferta excesiva es de apenas entre 3 y 4 por ciento de la producción mundial”, dijo Nyquist.
No tiene que pasar mucho para que los precios se recuperen, y la fortuna recompensará a quienes gastaron el dinero sensatamente durante la crisis; o así lo esperan. Por tanto, cuando las cosas se ponen difíciles, los fuertes salen de compras.