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En la pared principal de la sala colgaba un retrato cuyo marco y apariencia denotaba una antigüedad mínima de 30 años. Mostraba a una niña de cuatro años, con el cabello recortado al estilo “Beatle”, piel morena, llamativos pómulos rosados.  A su corta edad la pequeña podía darse la licencia de lucir un lindo vestidito rosa con encajes y botones, cortísimo, como mandaba la época, y sostenía tímidamente un teléfono rosa, de disco, teniendo por fondo un enrejado blanco que daba un aspecto romántico a la escena.

Salta la nostalgia

Viéndola, no deja de asaltar una especie de nostalgia que nos lleva a preguntar cuántas familias nicaragüenses conservan aún algunas de estas fotografías logradas y mejoradas en fotoestudios, hace muchos años ya.

¿Cuántos egresados tuvieron que acudir a estos negocios para tomarse la fotografía del título que cuelga en muchas oficinas o sitios privilegiados de las casas? ¿Cuántas festividades, bautizos, cumpleaños, quince años, casamientos, etc…, son recordados por siempre? Ni mencionar a las personalidades de la época que pasaron a la historia.

Pese a la avalancha que representa la era digital, las imágenes impresas en papel fotográfico se resisten a desaparecer. Y quizás los fotoestudios ahora tienen su razón de ser en la vanidad de los aspirantes a cargos varios, que buscan su mejor gesto en las fotos impresas profesionalmente, para adosarlas a su expediente y así provocar el impacto visual.

Han transcurrido 36 años desde que el terremoto destruyó la antigua Managua, así como los edificios donde funcionaban los fotoestudios Lumington, Cristal y Castillo, entre otros que fueron reconcidos en su época.

Imágenes de mejor calidad

Estos fotoestudios se reubicaron en diferentes puntos de la capital y un factor común en este agónico 2,008 es que sus propietarios no temen a las consecuencias que pueda traer la era digital, pero aseguran que la calidad de las imágenes no es la misma, pues la impresión en blanco y negro tiene una mejor perdurabilidad.

Según Alejandro Moreno López, propietario de Fotoestudio Cristal, al negocio han llegado un sinnúmero de personas con fotografías a colores y a la hora de retirarlas de la retratera se dañan, por la humedad y la inferioridad de la impresión en el papel que se usa en la actualidad.

“También hemos tenidos algunos problemas para conseguir el papel fotográfico. En mi caso, pues cuento con familiares, hijos, que residen en Estados Unidos. Sin embargo cada vez se hace difícil obtenerlo, porque las fábricas donde se elaboraba han cerrado operaciones”, lamenta el propietario de Fotoestudio Cristal.

Al ingresar a las instalaciones de Fotoestudio Cristal pudimos observar varios cuadros, de todo los tamaños, que dan vida a la recepción. Con la amabilidad que le caracteriza, fuimos atendido por su propietario, quien no vaciló en relatarnos su experiencia.
En el mueble de la recepción encontramos una fotografía del lugar donde hasta la truncada Navidad de 1972 funcionó este negocio, una infraestructura de dos plantas, ubicada en una de las calles de la vieja Managua.

Todo tipo de atuendo

De acuerdo a la usanza antigua, don Alejandro Moreno López nos mostró el estudio y observamos que se encuentra bien equipado; luces dominantes, sombrillas, piso alfombrado, un guardarropa con atuendos para la ocasión, un espejo, talco y maquillaje para quitar el brillo del rostro.

“Hay casos como bautizos, quince años, casamientos, que ellos, los clientes, traen sus atuendos y lucen peinados pomposos”, afirmó el propietario de Fotoestudio Cristal.

Lo más sorprendente es que en esa pieza encontramos una reliquia: Century Study Camera, de 1912. Una cámara fotográfica como las que aparecían en las películas mudas del cómico Harold Lloyd. 

“He recibido propuesta de compra de un coleccionista, pero me he rehusado porque esta máquina tiene un valor sentimental”,  manifestó Moreno López.

De la misma forma se expresa el administrador de Fotoestudio Lumington, quien por modestia nos pidió no divulgar su nombre, pero nos comentó sobre la dificultad que ha tenido para obtener el papel fotográfico, pues ellos hasta llegaron a comprar a la Kodak, pero con la era de la digitalización allí dejaron de ofrecer ese producto.

En la famosa Lumington, situada actualmente en el Barrio Monseñor Lezcano, pudimos encontrar otra reliquia: una cámara fotográfica Synchro Compur.

Fundadores de fotoestudios

Doña Graciela Morales Ruiz, q.e.p.d., fundó Foto Lumington, que inició operaciones en la Calle 15 de Septiembre, entre 1945 y 1946, no precisa con exactitud la fecha el administrador, quien tuvo la oportunidad de tomar fotografías a muchas personalidades de la época.

Desde muy joven Graciela fue una mujer emprendedora, pues comenzó a reunir dinero del alquiler de máquinas de coser, luego realizó múltiples viajes a Panamá, donde a través de unos amigos le empezó a atraer el mundo de la fotografía.

Morales Ruiz compró una cámara fotográfica y regresó a Nicaragua, para materializar sus sueños. El negocio fue todo un éxito, que le permitió adquirir seis propiedades.

En cambio, Estela Gutiérrez, q.e.p.d. y Alejandro Moreno López  fundaron Fotoestudio Cristal, la que actualmente se encuentra en la calle principal de Bello Horizonte.

“La fecha no recuerdo, pero más o menos tenemos 50 años de existir, en ese tiempo, pues estábamos de la Iglesia Santo Domingo, una cuadra al sur, en la Calle 15. Del terremoto lo hemos pasado para acá, después de la guerra ya estábamos acá”, expresó Moreno López.

El fundador de Fotoestudio Cristal recordó que a los 20 años conoció el oficio a través de un tío, que era fotógrafo y llegó a aprender. “Me hice técnico y cuando él falleció y me quedé a cargo con un amigo,  luego nos separamos y como estaba chavalo decidí trabajar duro para tener mi propio negocio”, rememoró.

Moreno López considera que ha estado en esa lucha todo el tiempo con las nuevas tecnologías, pero los clientes siempre le dan ventaja de mantener el negocio con vida.

“Captar y almacenarlas imágenes con una cámara oscura de película sensible era mi pasión y para tener éxito en la vida se debe tener creatividad”, expresó Moreno López.

Otro famoso fotoestudio de la época era  Foto Castillo, fundado por Augusto César Castillo, q.e.p.d,. A raíz de su muerte el negocio lo siguió administrando doña Isabel viuda de Castillo. Sin embargo, estuvo indispuesta para atender al equipo de EL NUEVO DIARIO.

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