Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Neurólogo-psiquiatra
No solo los adultos se deprimen, los niños también se deprimen. Lo importante es saber que es una enfermedad que puede ser tratada.

Hoy en día, se sabe que la depresión es causada por un desbalance químico en el cerebro. Algunos niños y niñas pudieron haber nacido más inclinados a este desbalance, o a un riesgo más alto si otros miembros de la familia tienen una historia de depresión. Otros niños y niñas comienza la vida más saludable y la depresión comienza debido a un evento trágico, como la muerte de un pariente o un ser amado. Los niños que experimentan demasiadas tensiones o situaciones estresantes, o tienen trastornos del aprendizaje o del comportamiento, también están en alto riesgo.

El saber que su hijo está deprimido asusta a cualquier padre. Puede que usted experimente muchas de sus propias emociones, incluyendo temor, tristeza y furia, hasta culpabilidad; en muchas ocasiones lo que hacen los padres es negar el hecho: “No, mi hijo no está deprimido, no tiene nada, son cosas de la edad”. Tener un hijo deprimido no significa que usted es un “padre/madre malo”. De hecho, usted juega un papel muy importante en la recuperación de su hijo.

El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar ir a la escuela, no quererse separar de los padres o tener miedo a que uno de los padres muera. El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a otra, a veces es difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo, o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces, el niño tiene un cambio de comportamiento que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el “niño no parece el mismo”. En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado por un psiquiatra.

Cuando hablamos de depresión en los niños nos preguntamos: ¿es posible que un lactante pueda tener una depresión? Renée Spitz describe la angustia que se presenta en los niños del sexto al octavo mes, como momento normal del desarrollo, cuando los niños se dan cuenta de la ausencia de los padres por cualquier motivo. También describió un cuadro denominado Depresión Anaclítica, que se caracteriza por pérdida de apetito, con la consiguiente alteración pondo estatural del niño, y la aparición de insomnio. Este estado puede provocar la muerte del bebé y se da por la ausencia de las imágenes paternas por tiempo prolongado o indefinidamente. Por esta razón, se permitió la presencia de las madres en las salas de los hospitales cuando los niños se encuentran hospitalizados.

Otro autor muy importante es el Dr. Winnicor. Él habla de que en los niños se da una depresión al momento de destete (segunda mitad del primer año). En este período, el niño ya se ha establecido como persona y ha instalado relaciones con personajes totales, es decir, se da una depresión ante una pérdida.

En el lactante y en el niño en edad preescolar el cuadro depresivo se manifiesta a través de síntomas psicosomáticos, es decir, utiliza el cuerpo --enfermándolo-- para expresar sus sentimientos depresivos.

En la edad escolar, la depresión del niño se manifiesta por medio de la esfera cognitiva (rumiación de las ideas, impulsos suicidas, sentimientos de inferioridad) y cefaleas como manifestaciones psicosomática.

En relación con el sexo, las mujeres son tranquilas, inhibidas, con fluctuaciones del humor. Los varones, tienen dificultad del aprendizaje, irritabilidad, agresividad y dificultades escolares.

El 5% de los niños sufre depresión en algún momento de la infancia. Los niños que son pesimistas tienden a padecer más de depresión: el niño tiene la creencia que puede controlar todo lo que ocurre en su vida. Si no encontramos esto en un niño debemos de pensar inmediatamente que está sufriendo de un cuadro depresivo. Si un niño es pesimista y sufre un golpe serio como la muerte o la separación de sus padres, sufrirá una depresión; también los niños con problemas de atención, aprendizaje y conducta, tienen más riesgo de sufrir depresión.

La buena noticia es que la depresión puede ser tratada. Hay dos tratamientos principales para la depresión: la psicoterapia y el uso de medicamentos.

Hay muchas preguntas que los padres se hacen cuando llevan a un hijo donde un psiquiatra. ¿Cómo puede la psicoterapia ayudar a mi niño(a)? La meta principal de la psicoterapia es la de ayudar a su niño(a) a identificar y enfrentarse con sentimientos difíciles, y aprender nuevas maneras de solucionar problemas. La mayoría de los psicoterapeutas son psiquiatras, psicólogos o trabajadores sociales. Solamente los psiquiatras pueden recetar medicinas; el psiquiatra es la persona que ha estudiado la carrera de medicina, conoce el cuerpo humano y también ha estudiado farmacología y conoce cómo actúan los medicamentos y sus efectos secundarios.

Usted no debe permitir que una persona que no sea un médico psiquiatra le prescriba medicamentos a su niño o niña.

¿Cuántas veces mi niño o niña va a tener que ver al terapeuta?
Su niño o niña puede ver a un psicoterapeuta a solas, o en grupo, con otros niños(as) o con otros miembros de la familia. Los niños pequeños pueden expresarse mejor por medio del arte y diseños o juegos. La frecuencia, y cuánto tiempo un niño puede ver a un psicoterapeuta, depende de cada niño. Lo que es más importante es que usted y su niño deben de sentirse cómodos con el psicoterapeuta.

La medicina es frecuentemente combinada con psicoterapia para tratar la depresión. Los antidepresivos son medicinas para ayudar al balance bioquímico del cerebro de su niño o niña.

Los investigadores han descubierto que algunos de los antidepresivos que se utilizan en los adultos para tratar la depresión, también pueden ayudar a los niños. Antes de recetar cualquier medicina, su doctor debería de efectuar un examen médico completo que puede incluir exámenes de sangre, para asegurarse que la depresión de su niño no es causada por un problema físico.

Si el niño es referido por su pediatra y ya ha sido estudiado por éste, puede proceder a tratarlo psicológicamente de inmediato.

Nunca ignore los síntomas que puede estar presentando su hijo. Trate de conservar la calma y busque cómo hacerle preguntas; esté atento a las respuestas, ya que nos pueden dar pistas. Trate de seguir las rutinas establecidas y observe al niño para ver si se encuentra estresado. Trate de tranquilizar a su niño, mímelo y busque ayuda.

Si un niño padece de depresión y no se le brinda la atención y el tratamiento adecuado, este niño va a tener un pobre desempeño escolar, va a padecer de muchas enfermedades por alteración de su sistema inmunológico, puede tener un riesgo potencial de suicido y va a tener graves problemas en su adolescencia.

La Clínica San Francisco ofrece asistencia a precios diferenciados los días jueves, para personas de escasos recursos.


Síntomas de depresión en niños(as) entre 7 y 12 años de edad:
*Frecuentemente molesto y comienza peleas.

*Pasa más y más tiempo a solas.

*Odia todo y a todos a su alrededor.

*Ha perdido o ganado mucho peso.

*Se queda en casa frecuentemente debido a dolores y quejas.

*Le es difícil quedarse quieto(a) o concentrarse la mayoría de los días.

*Duerme demasiado o muy poco la mayoría de los días.

*Ya no le importan sus actividades favoritas o está “muy cansado(a) para
jugar”.

*No quiere ir a la escuela.

*Está constantemente preocupado(a) o teme que “algo malo va a pasar”.

*Se siente triste o sin esperanza la mayoría del tiempo.

*Está hablando de la muerte o del suicidio.

Consejos para padres, sobre la medicina:
*Informe al doctor de todas las medicinas recetadas y las medicinas sin receta que su hijo está tomando.

*Déle a su hijo la medicina como han sido recetadas.

*Pregúntele al doctor qué debe de hacer si se le olvida una dosis para su niño.

*Los padres deben de tomar la responsabilidad de darle la medicina a los niños(as) y mantenerla en un lugar seguro.

*Fíjese en los indicios de mejoría en la casa, la escuela, o con los amigos.

*Llame al doctor si su niño(a) parece empeorar o experimenta efectos secundarios problemáticos.

Dr. Javier Martínez Dearreaza.

Universitá degli Studi di Pavia-Italia.

Clínica San Francisco.

De Camas Luna, Montoya, 90 varas arriba.

Contiguo a Lolo Morales.

Teléfonos: 2222494. Celular: 8771894.