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El norteamericano Jackson Briceño llegó a nuestro país para disfrutar de sus ahorros, tras una vida de trabajo en Estados Unidos. Aunque vino a resolver asuntos familiares, compró una casa que le sirvió de nido de amor, y también fue el escenario que eligió su asesino, mismo que, según la Policía de Carazo, tuvo motivaciones pasionales


CARAZO
La noche del jueves 27 de noviembre dejó a su paso una escena macabra para los vecinos del sector de Serviagro, 30 metros al este, en el Barrio San José, de Jinotepe, cuando la Policía Nacional encontró al hombre de 45 años desangrándose después de ser atacado con arma blanca. Tenía cinco estocadas profundas.

El ciudadano norteamericano expiró cuando era atendido por los galenos del Hospital Regional Santiago, de Jinotepe, los que no pudieron hacer nada para salvarlo, pues una de las puñaladas le perforó los riñones.

“Había sangre en las almohadas, en el colchón de la cama y en todo el piso de la casa… la escena era terrible, porque parecía que habían regado pintura roja por todos lados. Cuando logramos observar que el señor era sacado por los bomberos y la Policía, vimos que tenía heridas y sangre en todo el cuerpo”, relató un testigo de la dantesca imagen.


Mortales estocadas
Ángela Ramírez, vecina del extranjero, aseveró a END que “fue terrible cómo lo mataron. A esa casa entraban hombres jóvenes y mayores, pero pensábamos que realizaba transacciones de alguna empresa, no sabíamos que él era homosexual”.

El médico forense Sergio Cano confirmó que encontró restos de semen en la ropa interior del infortunado. “Las heridas tenían una pulgada de ancho por cinco centímetros de profundidad. Quien lo mató trató de asegurarse de que no quedara vivo”, recalcó el forense.

Jackson Briceño llegó a la ciudad de Jinotepe dos años antes de su violenta muerte, procedente de California, Estados Unidos, donde residía solo, según se supo, en un apartamento.

Luego de su arribo a tierras cafetaleras quedó prendado de un jovencito identificado con las iniciales I.S.D,, de 16 años, conocido como “La Chilo”, quien motivó a Briceño a que cada dos días viajara más de 25 kilómetros desde Jinotepe, a bordo de su motocicleta, hasta la comarca El Aguacate, perteneciente al municipio de Diriamba, pasando por pedregales, riachuelos y bajo los rayos del sol.

Precisamente fue con este jovencito que Briceño estuvo reunido la noche anterior de su muerte, según investigaciones policiales.

Vecinos del muchacho manifestaron a EL NUEVO DIARIO que desde hace ocho meses comenzó a transitar por los caminos de esta comunidad rural el estadounidense Jackson Briceño, a quien apodaban “Punto Rojo”. A veces se quedaba hasta una semana en la vivienda de I.S.D. Desde esas andazas ya era vox pópuli en el barrio que el joven y el extranjero eran pareja, y Jackson hasta le compró una bicicleta para que el joven llegara a Jinotepe a verlo, aseveraron los campesinos.


Capturan a su pareja
Después del crimen, los uniformados llegaron hasta El Aguacate con el objetivo de detener a I.S.D. e investigarlo por la muerte de Briceño.

Alicia Díaz Baltodano, madre del joven, una mujer sencilla y enferma, quien habita en una casa rústica, construida con maltrechas tablas, exteriorizó a END que su hijo se dedica a vender carbón y no tiene nada que ver en la muerte de “Punto Rojo”. “Ellos sólo eran amigos y a veces pasaba varios días en la casa y le traía regalos para que nos ayudáramos”, indicó la progenitora del adolescente.

“¿Será que mi chamaco ya puede salir a vender las bolsas de carbón a Jinotepe, sin ningún peligro de que le pueda pasar algo?”, nos preguntó la sencilla mujer, al momento que salíamos de su casa.

Por su parte, el comisionado Buenaventura Miranda Fitoria, jefe de la Policía Nacional en este departamento, confirmó que al adolescente se le realizaron todas las pruebas pertinentes de las investigaciones y se logró comprobar que ambos eran pareja, pero el muchacho no tuvo nada que ver en la muerte de Briceño. El día del asesinato el jovencito se encontraba en su comunidad, y así lo expresaron los testigos, recalca el jefe policial.

Al momento de su captura, el adolescente se sumergió en un mar de llanto incontenible cuando le preguntaban si él lo había matado. Según un oficial que participó en el interrogatorio, el jovencito dijo: “Si el gringo mucho me quería y me daba cuatrocientos córdobas semanales para que me ayudara con mis gastos ¿Cómo voy a hacer tal salvajada con alguien que yo estimo?”.



Otros elementos en la investigación
Después de descartar sospechas sobre I.S.D., los investigadores encontraron un cuchillo en el patio de una de las viviendas aledañas a la escena del crimen, a la orilla de un lavadero, mismo que llevaron al Laboratorio de Criminalística, donde se comprobó que tenía restos de sangre humana, que las autoridades policiales presumen corresponde al fallecido, por lo que buscan huellas del homicida, que aún es prófugo de la justicia.

Además, los agentes lograron recolectar hebras de cabello que pertenecen al sexo masculino, por lo que se descarta que una mujer haya cometido este crimen. La Policía Nacional del departamento de Carazo asevera que el móvil del asesinato es pasional, por las características del caso y los resultados de las investigaciones.

Hasta el momento las autoridades policiales están dando seguimiento al hecho para dar con el paradero del autor del homicidio que sorprendió a todo el departamento y a los habitantes del Barrio San José.

El nuevo Código Penal titula en los delitos contra la vida, integridad física y seguridad personal en su artículo 138, de homicidio: Quien prive la vida a otro será sancionado de 10 a 15 años de prisión, de ser declarado culpable por las autoridades competentes.

Es importante mencionar que en estos últimos ocho años en Carazo, éste es el primer crimen pasional que se presume sea entre hombres, basado en los indicios y pruebas periciales.

Mientras tanto, la licenciada Ledys Cruz, psicóloga del Silais, Carazo, manifestó que los homosexuales tienen una barrera ante la sociedad, porque desarrollan habilidades que no son aceptadas por completo por sus familiares y amigos. Recalca que ser homosexual no es una enfermedad psicológica, ni mucho menos física, como muchos lo consideran, sino que es una opción sexual, pero lamentablemente en nuestros días hay personas que aún los discriminan y agreden por su condición.

En Carazo, al menos un 20 por ciento del total de la población es homosexual, según lo confirman las estadísticas del programa VIH del Minsa, ya que a este porcentaje se le imparten charlas psicosociales sobre el uso del condón y se les provee del mismo. EL NUEVO DIARIO buscó la versión de familiares de la víctima, pero se negaron a platicar con este medio de comunicación.