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El desplome del petróleo quizá haya ayudado a los consumidores, pero ha perjudicado a las grandes firmas de capital privado. A principios de este mes, Apollo Global Management anunció que sus utilidades habían bajado en 79 por ciento anualizado, en los tres meses que concluyeron el 31 de diciembre pasado.

Esta semana KKR y el Carlyle Group dijeron que estaban también dolidos, con las utilidades de KKR desplomándose en 94 por ciento y las de Carlyle en 68 por ciento. Se debe culpar en gran medida a los activos relacionados con la energía, cuyas valuaciones han caído con el precio del petróleo.

Animados por el auge del esquisto en Estados Unidos, los fondos de capital privado han invertido fuertemente en el sector energético. Se recaudó más dinero para compras energéticas en Estados Unidos en 2014, y se alcanzaron más acuerdos que nunca antes, según Preqin, un proveedor de datos.

"Todo tipo de sujeto que nunca habían soñado con el petróleo y el gas se amontonaron, a menudo cargando a las compañías de deuda", dice Joel Moser, de Aquamarine Investment Partners, un fondo que ha invertido en el sector durante décadas.

Costos de inversión
Las firmas de capital privado invirtieron principalmente en servicios para campos petroleros, que apoyan a la industria pero no poseen petróleo alguno ellas mismas.

Como esas compañías están involucradas en una variedad de actividades, hay mayor espacio para el tipo de reestructuración en que se especializan los tipos del capital privado, como vender las unidades menos rentables o despedir personas.

Sin embargo, las firmas de adquisiciones también han tenido que invertir en las propias compañías petroleras, una apuesta más directa al precio del petróleo.

Los ingresos de Carlyle fueron arrastrados por su participación accionaria en Sand Ridge Energy, una compañía de exploración de petróleo y gas cargada de deuda, que perdió 58 por ciento de su valor durante el último trimestre y ha anunciado que pondrá en suspenso a la mayoría de sus plataformas de perforación. Las acciones en EP Energy, una compañía de petróleo y gas de la cual Apollo posee alrededor de una cuarta parte, bajaron 40 por ciento. Samson, un productor estadounidense propiedad en parte de KKR, también ha perdido valor.

Una firma de adquisiciones que resultó relativamente ilesa fue la última de las "cuatro grandes", Blackstone. Escéptica del petróleo en 100 dólares, empezó a vender activos energéticos en 2013.

Oportunidad maravillosa
Pese a esas pérdidas, los inversionistas de capital privado están más interesados que nunca en el sector, según Anton Schneider del Boston Consulting Group. Los fondos de adquisiciones aman los activos en apuros. Muchos ven la situación ahora como similar al colapso en los precios de las propiedades en 2008, cuando los inversionistas que habían pedido prestado demasiado --incluidos muchos fondos de capital privado-- se vieron forzados a vender conforme se desplomaban los precios.

El director ejecutivo de Blackstone, Stephen Schwarzman, dijo en diciembre que la turbulencia sería una "oportunidad decididamente maravillosa para nosotros".
La emoción no carece de razón. Los precios para los activos relacionados con la energía han sido recortados indiscriminadamente. Algunas empresas de servicios petroleros que atienden a las operaciones en marcha, como helicópteros y mantenimiento de plataformas marítimas, quizá se hayan visto afectadas injustamente y bien pudieran recuperarse.

Deudores peligran
Las compañías que se especializan en formas más costosas de extraer petróleo del suelo, como las plataformas de perforación marítimas y las embarcaciones de construcción, ya estaban sufriendo, en parte debido a la construcción excesiva en los buenos tiempos, antes de que el precio cayera, y ahora están en un estado aun peor. El capital privado prospera con ese desfase de precios.

Otra forma de sacar provecho es a través de la provisión de crédito. El volumen de la deuda de alto rendimiento en el sector energético es ahora tres veces más grande que en 2008, según Credit Suisse. El petróleo barato está poniendo en peligro a los deudores, como los productores de esquisto estadounidenses, que necesitan efectivo para mantenerse a flote hasta que los precios, esperan, se recuperen. Como los bancos están poco dispuestos a prestar y muchas compañías están desesperadas por no vender sus activos, las firmas de capital privado pueden establecer sus condiciones al financiar a empresas energéticas.

Esos razonamientos han hecho que los titanes de las adquisiciones entren en un frenesí de recaudación de fondos. Blackstone dice que tiene fondos de financiación de 9,000 millones de dólares disponibles para inversiones energéticas, por no mencionar las deudas relacionadas con la energía que pudiera comprar a través de fondos crediticios. Warburg Pincus, otra firma de capital privado, cerró un fondo energético de 4,000 millones de dólares a fines del año pasado. Apollo también está recaudando un fondo multimillonario en dólares.

Todo eso mantiene un rayo de esperanza para aquellos fondos de capital privado que actualmente están sentados sobre inversiones energéticas devaluadas, siempre que puedan darse el lujo de esperar.