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“El encanto del poder” es el libro más reciente de Bosco Matamoros Hüeck, quien fungió como vocero de la contrarrevolución y fue exdiplomático durante los gobiernos de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. En el libro, el autor reflexiona sobre diversos hechos históricos.

Dedicado a su tío, Cornelio Hüeck, expresidente del Congreso entre 1972 y 1978, a sus hijos y sus padres, Matamoros Hüeck ahonda sobre la tradición política de Nicaragua. 

Me decía que el libro es más bien histórico, ¿cuáles son sus novedades?
Son reflexiones históricas, pero me refiero  a muchos episodios relacionados con la dinámica del poder en Nicaragua, refleja episodios inéditos y que van desde la relación de los Somoza con los hermanos Kennedy; las negociaciones que se dieron en Washington entre funcionarios del gobierno de Bush padre en relación a la crisis que enfrentó Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños; situaciones relacionadas también con el fin de la revolución sandinista, las conversaciones que tuvieron los soviéticos en esa época y los norteamericanos; y también episodios relacionados a la presidencia de René Schick, su conflicto con los Somoza, sobre el cual se ha especulado mucho.

Diría que es un nuevo modo para tratar de explicar cómo es el poder aquí, es decir, las acciones de los protagonistas nicaragüenses desde un punto de vista pragmático, real y no tratando de interpretar esas acciones desde un punto de vista dogmático.

Ahonde más sobre esos sucesos inéditos

Hay un caso, por ejemplo: hubo una reunión en Moscú en la que participó el secretario de Estado (de  Estados Unidos) Bernard Aronson y el embajador Cresencio Arcos. La aceptación inteligente por parte de la Unión Soviética, que entendió que no podía continuar financiando regímenes que ellos llamaban aventuras tropicales en los países del tercer mundo, por el hecho de que no tenían la capacidad económica para mantener ese tipo de experimentos. 

Por otra parte, los encuentros en Washington entre funcionarios americanos y Rusia buscando una salida a la crisis de Centroamérica al final de la administración Reagan.

También narró varios episodios de encuentros que tuvo el secretario de Estado Baker, con el liderato republicano en el Senado y en la Cámara de Diputados en 1990, después de que triunfa Violeta Barrios de Chamorro con el objetivo de forzar cambios en la estructura del Ejército de Nicaragua. Ahí narró esas conversaciones.

¿A qué fuentes tuvo acceso?
La fuente más importante es uno de los protagonistas, que es el embajador Cresencio Arcos, que estuvo presente tanto en la reunión del secretario de Estado Baker y sus asesores ahí, en Washington, como en la reunión en Moscú. Quiero señalar que el embajador Arcos habla perfectamente ruso porque fue cónsul general de Estados Unidos en Leningrado durante la guerra fría, un hombre talentosísimo y tenía un cargo alto, y acompañó a Bernard Aronson, actualmente el enviado especial a las pláticas entre las FARC y el gobierno de Colombia.

Después yo planteo de una forma diferente todo lo que es la dinámica, los conflictos de poder entre Somoza García, primero en la cuestión con Sandino.

¿Qué novedades plantea entre la relación de ambos?
Novedades, que voy a descubrir un hecho diferente, no. La interpretación de los hechos es diferente, uso paralelos históricos, siguiendo más lo que es la escuela histórica inglesa que la perspectiva latinoamericana. Considero que nosotros estamos llenos de lirismo ideológico. Ahí me hago la reflexión qué es lo que pasó en la época de las guerras civiles en Roma, en la Revolución Mexicana y comparo la dinámica del poder nuestro, cómo va evolucionando. Creo que es una invitación para reflexionar, para entender de una forma diferente la dinámica propia que tiene el poder, que te arrastra.

En la introducción yo hablo que nosotros no somos descendientes de la revolución gloriosa de los ingleses (…). La otra cuestión que tomo en consideración es la tendencia nuestra de enfocar las cosas con una forma insular o visión de túnel, sin querer compararnos con otras realidades y creo que la falta de relativización, de nuestro modo de entender la política y todos estos procesos --no hablo de historia-- tienen un enorme impacto en nuestro grado de desarrollo.

¿Incluye entrevistas?
Conversaciones las llamo…