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Rara vez puede un mercado cambiar de dirección con tal velocidad. Durante la mayor parte de 2015, los rendimientos de bonos gubernamentales europeos estuvieron bajando, y el rendimiento a 10 años de los bonos alemanes parecía dirigirse inexorablemente hacia cero. Los bonos alemanes a más corto plazo ya estaban ofreciendo tasas negativas, lo que significaba que los inversionistas que conservaran la deuda hasta su vencimiento estarían perdiendo dinero.

Luego, a mediados de abril, los mercados cambiaron y los rendimientos comenzaron a subir de nuevo, lo que significó que los precios de los bonos cayeran. El rendimiento a 10 años de Alemania está ahora de nuevo donde estaba a principios de año. La venta masiva ha hecho subir también a los rendimientos en el resto de Europa.

Los rendimientos de bonos más altos serían una buena noticia si fueran provocados por una repentina mejoría en los datos económicos. Eso haría que los inversionistas se sintieran más confiados acerca de la posesión de valores y se inclinaran menos por la seguridad de los bonos gubernamentales. Sin embargo, últimamente no ha habido un gran repunte en la perspectiva económica. Por tanto, analistas en el Royal Bank of Canada han llamado a esto “el tipo equivocado de venta masiva”.

La reversión parece ser el resultado de varios factores interconectados. A principios de 2015, los rendimientos estaban cayendo debido a los temores de deflación, vinculados a un desplome en el precio del petróleo en el segundo semestre de 2014, y porque los inversionistas estaban anticipando una demanda masiva de bonos de parte del Banco Central Europeo cuando empezara su plan de relajación cuantitativa (RC) en marzo.

“Carry trade”

La perspectiva de la RC también causó que el euro cayera frente al dólar. Con el euro a la baja y los precios de bonos europeos al alza, los inversionistas internacionales bien podrían haber pedido prestados, euros, para comprar bonos gubernamentales europeos. Una estrategia alternativa, conocida como “carry trade”, vio a los inversionistas pedir prestados euros, a tasas bajas e invertir el dinero en activos de más alto rendimiento como acciones para beneficiarse del diferencial, o “carry”, entre los dos.

Durante el último mes, muchos elementos de esas operaciones se han venido abajo. El precio del petróleo se recuperó, reduciendo la probabilidad de una franca deflación y, por tanto, aliviando algo de la presión sobre los rendimientos de bonos. Las conversaciones entre la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y Grecia se han tambaleado, causando que los inversionistas pierdan parte de su entusiasmo por las acciones europeas.

El débil crecimiento en Estados Unidos en el primer trimestre, suponen analistas, llevará a la Reserva Federal a postergar el aumento de las tasas de interés. Eso ha hecho retroceder algunas de las ganancias del dólar frente al euro. Como resultado, los inversionistas han relajado sus carry trades, recomprando los euros que pidieron prestados y vendiendo los activos riesgosos que compraron.

El gran interrogante es si el prolongado mercado alcista en bonos gubernamentales ha terminado. El rendimiento sobre los bonos de la Tesorería a 10 años también ha aumentado significativamente en los últimos meses, de 1.64 por ciento a fines de enero a 2.2 por ciento el 6 de mayo. Antes de la crisis financiera, la última vez que los rendimientos de bonos estuvieron tan bajos fue en 1950 y, durante los 30 años subsecuentes, los bonos perdieron siete octavos de su valor en términos reales; es decir, después de la inflación.

No hay signos de inflación

Hasta ahora no hay signos de inflación. Los precios estadounidenses han estado sin cambio durante los últimos 12 meses. En tanto, los pesimistas han pronosticado un colapso en los precios de los bonos gubernamentales japoneses desde que el rendimiento cayó por primera vez por debajo del 1 por ciento en 1998. Aunque el gobierno japonés ha acumulado deuda desde entonces, una combinación de una población en envejecimiento y la deflación ha mantenido bajos los rendimientos.

Desde entonces, el comercio de tendencia bajista de los bonos gubernamentales japoneses ha llegado a conocerse como “el hacedor de viudas”. Eso por sí solo debe despertar la cautela entre los inversionistas acerca de hacer la misma apuesta contra los bonos gubernamentales en Estados Unidos y Europa.