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Gracias a sus manos de cirujano se salvaron muchas personas de varias generaciones, pero también enseñó fotografía, jugó fútbol y lleva 62 años de casado. Procreó varios hijos de los cuales dos heredaron su profesión.

Este personaje es el doctor Francisco Alfredo Cardoza Solórzano, quien a sus 87 años es uno de los dos cabeza de familia que lleva 47 años de residir en el barrio Bolonia, sector de la capital del que sus fundadores emigraron al exterior o bien se trasladaron a repartos lujosos. Ahora ese barrio aloja oficinas, restaurantes y diversos tipos de negocios. La otra persona fundadora del barrio que aún vive en su lugar es la niña Angelita Sacasa.

El galeno que salvó muchas vidas de la Managua antes y después del terremoto de 1972 nació en la capital el 2 de julio de 1921. Su padre fue el maestro de los tipógrafos de Managua, José Santos Cardoza. Su madre fue María Mercedes Solórzano de Cardoza.

Estudió medicina en la Universidad Central de Managua que quedaba en la calle 15 de Septiembre. Como el dictador Anastasio Somoza García decidió cerrar en 1944 esa casa de estudio, porque la consideraba un “foco de subversivos”, Francisco Alfredo se quedó sin estudiar cuatro años, mismos que aprovechó trabajando como telegrafista.

Cuando tuvo posibilidades de continuar su carrera en León, se trasladó a la Escuela de Medicina de la “Ciudad de los Caballeros”, donde hizo dos años, ya que en Managua había llegado hasta cuarto año. Allá lo apoyaron tres médicos ya fallecidos: José Humberto Suárez, Trinidad Guevara y Boanerjes José Moncada.

Se doctoró en 1953. Ese mismo año entró al hospital viejo de Managua –que quedaba cerca del cementerio de San Pedro- como asistente de cirujano, y así empezó a operar regularmente todos los días, hasta que llegó el terremoto del 72.

Semanas antes se había trasladado al moderno hospital El Retiro –que quedaba donde ahora está PriceSmart. Recuerda ese centro hospitalario como el mejor de Centroamérica.

Tuvo su consultorio
El médico tuvo su consultorio- de la calle Colón, 75 varas al lago, en la Avenida La Salle, Octava Avenida Suroeste, mientras que en el hospital “operábamos todo lo que podíamos, trabajamos muy bien, éramos un grupo de ciudadanos muy bien organizados”. En cada servicio de El Retiro había un jefe y varios asistentes y “donde todos éramos grandes compañeros”. El primer servicio de cirugía tenía como jefe al doctor Henry Debayle, el segundo era el doctor Francisco Delgado.

No devengaban salario
Un día de tantos doña Hope de Somoza apareció como presidenta de la Junta Nacional de Beneficencia y en conversaciones que ella sostuvo con los médicos preguntó cuánto ganaban los doctores en el hospital de Managua. Todos los galenos le dijeron “aquí no ganamos, aquí venimos a cumplir el servicio por buena voluntad”.

Doña Hope les dijo: “Están equivocados, si ustedes trabajan duro todo trabajo debe ser remunerado. A partir del próximo mes ustedes empiezan a ganar, aunque es una tontería lo que van a ganar, pero van a ganar algo, no es justo que vengan a pasar todo el día y no ganen nada”.

“Así los cirujanos jefes comenzaron a ganar mil córdobas mensuales y los cirujanos asistentes 600 pesos mensuales. La entonces primera dama nos decía, no es pago, sino para que por lo menos puedan pagar la gasolina de sus automóviles, porque hay muchos de ustedes que vienen al hospital hasta tres veces al día”.

Gente humilde es la que llegaba a El Retiro
Recuerda el galeno que la mayor parte de los pacientes que acudían a El Retiro era gente humilde. Ahí no llegaban los “grandotes”, aunque Cardoza Solórzano dice que operó a mucha gente de todos los estratos sociales. En esa época el galeno era cirujano general con especialidad en Oncología, cuyos estudios realizó en Nueva York.

También se especializó en Traumatología en Barcelona. “Los médicos en esa época éramos bien preparados, trabajábamos con un gran gusto en nuestro profesión”.

El colapso del hospital
Después del terremoto del 72 que hizo colapsar El Retiro, el cuerpo médico fue distribuido en los otros hospitales de Managua. Tras el movimiento telúrico Cardoza Solórzano se fue a trabajar en una carpa que se instaló en los patios del desplomado centro hospitalario.

“Ahí trabajábamos en cirugía y medicina, pero en una situación difícil durante ocho meses en esa carpa. Después los médicos pasamos a los hospitales Vélez Paiz, el Occidental, el Oriental, que ahora es el “Roberto Calderón”, y así le continuamos sirviendo a Nicaragua; nadie se corrió, todos trabajamos con gran alegría en esos días”, dijo.

Enfermedad lo obliga a jubilarse
Después de que se organizaron los hospitales –en la época post terremoto- Cardoza Solórzano se retiró, pero antes ofreció sus servicios en el Vélez Paiz como cirujano de emergencia y en el hospital Occidental –ahora Lenín Fonseca- . Se jubiló hace diez años. Se había quedando ejerciendo la medicina en su consultorio, sin embargo, hace seis años y medio le dio isquemia cerebral.

El médico que lo atendió le dijo: “Esto fue por tanto trabajo”, así que le recomendó dejar de hacerlo si quería mejorar un poquito. Así dejó su intensa vida de galeno para recuperarse de la enfermedad que le provocaba ataques fulminantes que le hacían perder el sentido. Producto de una de esas caídas se fracturó el antebrazo izquierdo por lo que ahora debe andar enyesado. Además se hizo como diez heridas en la cara producto de las caídas

¿A cuántos pacientes atendió?
El médico de Managua dijo que es imposible recordar a cuántos pacientes atendió durante el tiempo que ejerció la profesión, a partir de la década de los 50, pero recuerda que tanto a su consultorio como al hospital asistía un promedio de 40 enfermos diarios. Sólo el domingo descansaba y a veces ni eso.

Formó parte del Colegio de Médicos y Cirujanos, además de la Sociedad de Medicina Interna. En cuanto a la especialidad del cáncer, dijo que no era clínica, sino para cirugías de cáncer diagnosticado.

Afirmó que la cantidad de gente con cáncer, especialmente en las mujeres, ha sido de toda la vida, “pero ahora la gente se preocupa más por examinarse, algo que antes no lo hacían, pues hasta que estaban en la etapa final llegaban donde el médico y no había nada que hacer”.

Igual cosa es el caso de las personas con presión arterial y todas sus secuelas.

Sus hijos
Con su esposa procreó cuatro hijos, pero hace 40 años se le murió el mayor en un accidente de tránsito. Dos son médicos, uno ejerce la profesión en México y la otra labora en el Hospital Salud Integral.

Sobre su participación política, el doctor Cardoza Solórzano dice que fue muy poca, aunque participó en la Unión Nacional de Acción Popular que organizó el doctor Pedro Joaquín Chamorro. “Me aparté dedicándome tiempo completo a la medicina y en deportes, donde hice todo lo que te podés imaginar. Jugué fútbol 30 años y hasta integré selecciones nacionales”.

Jugó en Costa Rica, El Salvador y Guatemala como titular del equipo en la posición de portero, defendiendo los colores nacionales. Además impartió voluntariamente charlas sobre las enfermedades venéreas a los estudiantes de bachilleratos. Exponía esa realidad con imágenes tomadas por él mismo, las que lo revelaron como un buen fotógrafo.

El facultativo llegó hasta disponer de su propio laboratorio de revelado en su casa, pero ya no lo utiliza porque ahora la tecnología digital de la fotografía “enterró” los rollos de películas blanco y negro y a colores.

Las charlas a los estudiantes las hizo en colegios públicos y privados que había en Managua y sin cobrar jamás un centavo. Esas charlas también las impartió en Chontales, Rivas, León y otras ciudades del interior del país.

Fue instructor de fotografía en el Club Fotográfico de Nicaragua en los años 50 y parte de los 60.

A estas alturas del “campeonato” el galeno describe su vida como “muy bonita, porque siempre fui maestro en todo lo que me tocaba, ya que toda mi vida ha sido agradable; mis compañeros siempre me han querido como amigo y como compañero de trabajo ya no se diga”. El momento más desagradable de su vida fue cuando murió su hijo mayor.

Fue médico de La Prensa del doctor Pedro Joaquín Chamorro durante cinco años. Suspendió el servicio por orientación del doctor Chamorro y de su hermano el ingeniero Xavier Chamorro (ya fallecido y fundador de EL NUEVO DIARIO) debido a que las cosas se estaban caldeando en Managua antes del derrocamiento de la dictadura somocista.

ebarberena@elnuevodiario.com.ni