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¿Cada cuánto tiempo te sientas a conversar con tu hijo? Pocos padres tenemos el hábito de sentarnos y escuchar lo que nuestros hijos nos cuenten de lo que viven diariamente en el colegio o en la interacción con sus amigos. Si los escuchamos, nos daríamos cuenta de que ellos nos van dando pistas para que nos enteremos de una infinidad de cosas sobre sus vidas.

Cuando hablan de sus relaciones con sus compañeros del colegio, ¿meditas sobre lo que te van diciendo? Esto te permitirá saber si tienen amigos, si les cuesta hacer amistades, la forma de ser de esos amigos, obtienes información sobre los padres de estos niños, etc. Por otra parte, los niños suelen hablar sobre sus logros y sus fracasos. Hay niños que están utilizando continuamente frases negativas sobre su forma de comportarse o de ser, por ejemplo, “no valgo nada”, “todo me sale mal”, “no soy capaz de hacer nada”, “nadie me quiere”, etc. Todo este tipo de frases resultan muy dañinas para el autoestima del niño, pues con el tiempo llegará a creérselas.

¿Te has sentado con tu hijo a analizar esas frases negativas que te dice? ¿Te has preguntado por qué las dice? Hay que hacerles ver que deben tener una visión más objetiva y no centrarse en lo negativo, ni magnificarlo. Si un mediodía te lo llevas a almorzar y tu hijo después tiene planeado ir a visitar a una amiga; pero al salir del restaurante comienza a llover fuertemente, la reacción normal es que el niño diga alguna frase como “esta lluvia me echó a perder la tarde” o alguna cosa parecida; pero si el niño empieza a decir “Todo me sale mal, ahora se tiene que poner a llover. Esto sólo me pasa a mí, es injusto”, y luego te pone una cara de pocos amigos o de tristeza; habrá que hacerle ver que su forma de pensar no está siendo muy adecuada. Podemos preguntarle por lo que ha pasado antes de la lluvia, de forma que reconozca que la estaba pasando bien; que había almorzado lo que a él le gusta, que había comido con apetito y que habían tenido una plática animada. Hay que hacerle ver que la frase que acaba de utilizar no refleja del todo la realidad, al tiempo que le ofrecemos una frase alternativa, proponiéndole, porque no dices en cambio: “¡Qué bien me lo he pasado en este almuerzo, y al final se ha puesto a llover!”. Además hay que hacerle notar que no debe personalizar los eventos negativos como si tuvieran que ver especialmente con él. El hecho de que llueva no sólo le sucede a él, sino también a todos los demás que estaban almorzando y a toda la gente que estaba en el área en donde llovía.

Lo anterior, nos refleja que el autoestima del niño está baja.

¿Qué es el autoestima?
De forma muy sencilla podemos decir que es la discrepancia que existe entre lo que pensamos que somos y lo que nos gustaría ser, es decir, es cómo valoramos lo que pensamos que somos.

En el ámbito infantil o juvenil, para hacer más manejable el concepto de autoestima, podemos hablar de cinco áreas: área social (sentimientos del niño o del adolescente sobre sus relaciones con sus amigos), área académica (qué clase de estudiante se considera que es), familiar (cómo se siente como parte integrante de su familia), imagen corporal (cómo acepta su cuerpo o sus capacidades físicas), y autoestima global (valoración general que hace de sí mismo).

¿Cómo puedes saber si tu hijo tiene alta o baja autoestima?
Una persona tiene alta autoestima cuando se valora positivamente y está satisfecha de sus habilidades y acciones. Estas personas tienen confianza en sí mismas, conocen cuáles son sus puntos fuertes y hacen gala de ellos, y saben identificar sus puntos débiles, por lo que intentan mejorarlos, siendo la crítica que se hacen a sí mismos, suave.

En las personas con baja autoestima, existe una gran diferencia entre cómo se sienten que son y como les gustaría ser. Cuántas más áreas del niño o del adolescente estén afectadas peor va a ser su evaluación global. La baja autoestima aparece en muchos problemas de la infancia y la adolescencia. Si un joven es un excelente alumno, pero si eso no es muy importante para él o para ella, no tendrá mucho valor. En cambio, si lo que realmente considera importante es ser aceptado por su grupo de compañeros, y éstos lo rechazan sistemáticamente, el joven llevará a cabo, cualquier tipo de conducta para ser aceptado por el grupo. En muchas ocasiones, vamos a escuchar comentarios de los mayores o de sus coetáneos sobre un cambio en el modo de ser de un fulanito o fulanita, “antes no se tomaba un solo trago, era excelente alumno y vestía como Dios manda, y ahora no sé que le pasó, pero toma tragos, anda con ese grupito de vagos que no estudian y se viste como loco”. Quizá los padres de este fulanito o fulanita nunca se sentaron a conversar con su hijo, no se dieron cuenta de las pistas que indicaban que algo andaba mal en su autoestima y no se tomaron las medidas adecuadas para corregirlo.

¿Por qué es importante el autoestima?
El autoestima de una persona es muy importante porque puede ser el motor que la impulse a triunfar en la vida, no en el plano económico sino en el personal; o hacer que se sienta verdaderamente mal aún, a pesar de que parezca que lo tiene todo.

Frecuentemente sucede que la imagen que los demás tienen de una persona, no guarda relación con la imagen que esa persona tiene de sí misma. En los niños sucede lo mismo. Puede llegar hasta tal punto que cuando se convierten en adolescentes, nos encontremos con casos de jóvenes con buena apariencia y excelentes resultados académicos, pueden de repente comportarse de forma diferente, o en algunos casos cometer intentos de suicidio porque una novia los ha dejado, porque tuvieron una discusión con algún amigo o el padre o la madre les regañó o castigó. Estos casos, que no dejan de sorprendernos a todos; probablemente se podrían haber evitado si a ese joven se le hubiera puesto más atención, y sus mayores se hubieran dado cuenta de que su autoestima estaba muy baja. Además, aunque no parece que el autoestima baja sea la causa de importantes trastornos infantiles, es cierto que está presente en muchos de ellos.

Detecte los primeros signos
Para descubrirlos tenemos que sentarnos a conversar con nuestros hijos. Si seguimos el ejemplo puesto al inicio del artículo, nos daremos cuenta de los chispazos de alerta que este niño les iba dando a sus padres de su baja autoestima.

La autoestima no la podemos modificar directamente. Por decirle a un niño o adolescente que deje de pensar de determinada forma, no dejará de hacerlo. Para lograr cambios hay que pensar en determinadas estrategias. Es enseñarle a ser más objetivo, categórico en sus afirmaciones, a que se recompense por sus éxitos y que minimice sus fracasos, otra estrategia es enseñarle a dar solución a los problemas y plantearse objetivos realistas y que logre alcanzarlos, también se puede enseñarle a mejorar sus habilidades para relacionarse y comunicarse con los demás.

Frases apropiadas para la autoestima infantil
No valgo nada: Todo el mundo vale para algo, lo que sucede es que a veces nos empeñamos en hacer actividades para las cuales no tenemos habilidades, mientras ignoramos o no damos importancia a aquellas que nos salen bien. Lo importante es preguntarle ¿Qué específicamente es lo que ha salido mal o no has podido hacer? Por cada cosa que no puedes hacer, hay otra que sí puedes hacer.

Nadie me quiere: Tienen que prestar mucha atención cuando escuchen a su hijo decir esta frase, es la más indicativa de baja autoestima, lo mejor es buscar la ayuda de un psiquiatra para que evalúe la autoestima de su hijo.

Todo me sale mal: Debe preguntarle ¿Qué específicamente le salió mal? No puede generalizar que todo le sale mal, porque seguramente durante el transcurso del día, hay cosas que le han salido bien.

Los niños en el colegio me insultan: Esto no lo deben dejar pasar, es el momento de prestarle toda la atención y ayudarle a solucionar este problema, tienes que poner en marcha un plan para que no lo vuelvan a insultar o para que ignore los insultos.

¿Cómo realmente soy bonita(o) o fea(o)? Es una buena ocasión para decirle “realmente pienso que eres bonita”, pero es que te han dicho algo o tienes algún problema.

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