Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

El gobierno de Nicaragua desembolsó un millón 800 mil córdobas para comprar 120 mil “bujías ahorrativas” que, según el inicial discurso oficialista, eran donadas por Cuba y Venezuela, en una extraña triangulación entre empresas estatales de donde sale a luz pública una sospechosa cuenta de la Presidencia de la República en el Banco Central de Nicaragua, denominada “Donaciones, Gratificaciones y Recompensas”.

Documentos en poder de EL NUEVO DIARIO revelan cómo la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y la Presidencia de la República, se pusieron de acuerdo para venderse entre sí las 120 mil “bujías ahorrativas”, que supuestamente eran producto de una donación que el país había recibido en el año 2007 para disminuir el consumo de energía.

Ninguno de los funcionarios involucrados en esta transacción brindó una explicación del asunto a EL NUEVO DIARIO, a pesar de que se les buscó en sus despachos y por medio de las oficinas de relaciones públicas de cada institución.

Convenio se amarró desde junio
Todo inició el cuatro de junio de 2007, cuando el titular del INSS, Roberto López Gómez, y el presidente ejecutivo de Enatrel, Salvador Mansell, firmaron un acuerdo denominado “Convenio de colaboración institucional para la distribución de bujías ahorradoras para los afiliados del INSS”.

Ahí Enatrel se comprometió, según la tercera cláusula del convenio, a entregarle al INSS “hasta dos millones de bujías ahorradoras en entregas parciales según los requerimientos y conforme al avance del plan de distribución previsto por el Seguro Social”.

Los bombillos donados por el gobierno cubano estaban en las bodegas de Enatrel desde marzo de 2007 y sería distribuidos por el INSS con prioridad a los sectores más pobres, trabajadores del Estado y jubilados.

En el documento se estableció que para la distribución de los bombillos las personas naturales debían “realizar un aporte monetario de acuerdo a su consumo”, que oscilaba entre cinco y 15 córdobas, según el voltaje de las bujías y el consumo de los usuarios.

El acuerdo estableció su vigencia desde el cuatro de junio al 30 de noviembre de 2007. Ahí no se habla de una venta de bujías entre instituciones del Estado, sino de un acuerdo para distribuir esos artículos que estaban entre los inventarios de Enatrel.

Bujías llegaron de Cuba para regalarse
Para la fecha de la firma de este convenio, el gobierno anunciaba la distribución masiva de las bujías como una donación de Cuba y Venezuela.

El martes 27 de marzo de 2007, el presidente Ortega anunció la llegada de las bujías de Cuba, diciendo que eran donadas “por el hermano país de Fidel... son bujías de 5, 8, 14 y 18 vatios que serán regaladas”.

En el mismo evento la viceministra de Energía y Minas, Lorena Lanzas, recibió un cargamento de manos de 135 trabajadores sociales cubanos, y ambas partes anunciaron que se trataba de un “cargamento total de un millón 800 mil bombillos, que serán regalados entre la población de más bajos recursos, para ahorrar unos 60 megavatios de electricidad”.

Sergio Rivera, coordinador del contingente de jóvenes cubanos, señaló entonces que el millón 800 mil bujías serían “cambiadas” en 655 mil 51 hogares nicaragüenses en 59 días.

Ortega reconfirma donación
En abril de 2007, Ernesto Martínez Tiffer, Presidente de la estatal Empresa Nicaragüense de Electricidad (ENEL), dijo que cerca de 2.4 millones de bombillos fluorescentes habían entrado al país y que eran “un regalo de Cuba y Venezuela, ya que entre ambos países nos dieron dos millones y medio de bujías, las que una vez instaladas permitirán ahorrar al país unos 60 megavatios, para así paliar la crisis de energía que existe en Nicaragua”.

El cinco de julio de 2007, en la sede de la Secretaría del FSLN y despacho presidencial, el mandatario Daniel Ortega ofreció una conferencia de prensa sobre la crisis energética que afectaba al país con apagones de hasta 12 horas al día en algunas zonas. Ahí Ortega se refirió al asunto y una vez más lo hizo como una “donación” de Venezuela.

“Y luego está el apoyo que nos han brindado los hermanos venezolanos, que están financiando casi 2 millones de bujías ahorradoras, que ya se están entregando. Estas bujías tienen la equivalencia a que tuviésemos una planta de entre 40 y 60 megavatios, ¡porque eso es lo que va a significar el ahorro!, de 40 a 60 megavatios”, dijo Ortega.

Medio millón de bujías en bodegas
En noviembre de 2007 el INSS informó oficialmente a la Presidencia de la República, en el documento denominado “Evaluación Enero-Septiembre del 2007”, que la “Operación Bujía” (textualmente así descrita en la página 17 del informe del INSS en formato PDF colocado en el sitio oficialista Con Amor Nicaragua), había sido un éxito “con la distribución del 74 por ciento de los bombillos donados”.

“De 1,748,448 unidades de bujías recibidas desde el inicio del proyecto al 31 de octubre de 2007, se han entregado 1,293,941 unidades, lo que representa un 74 por ciento. Se han visitado 485 centros de trabajo o institución y se ha beneficiado a un total de 389,211 personas. Se donaron sin costo alguno a: Ministerio de Educación (41,608), Ministerio de Salud (11,291) y Ejército de Nicaragua (15,000)”.

Es decir, que casi al finalizar el año, 454,507 bujías estaban sin ser entregadas, bajo el dominio del INSS y en las bodegas de Enatrel.

Apuros por cercanía de Navidad
El 12 de noviembre de 2007, un poco más de cinco meses después de la firma entre Salvador Mansell y Roberto López para la distribución de bujías embodegadas en Enatrel, el titular del INSS suscribió un nuevo acuerdo con el secretario de la Presidencia de la República, Salvador Vanegas, para que el Seguro Social entregara a la Presidencia 120 mil bujías ahorradoras.

Tres días antes de esa firma de convenio, el nueve de noviembre, Vanegas había enviado un memorando a Isidro Valdez, Director General Administrativo Financiero de la Presidencia, en el cual le orientaba que había que aprovechar las cercanías de las festividades de Navidad de 2007 “para entregar a la población pobre, productos inaccesibles para su presupuesto”.

Casualmente, en esa comunicación, Vanegas habla de que se necesita el número de bujías que tenía el INSS y que le había proporcionada Enatrel: 120 mil bombillos.

“Considerando que la prioridad del gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional es equilibrar la desigualdad social del país a través de la gratuidad a los servicios y coadyuvar el costo de los mismos, se ha propuesto aprovechar las festividades que se avecinan durante el mes de diciembre, para hacer distribuciones masivas a los sectores más desfavorecidos de alimentos y todos aquellos productos que sean inaccesibles a través de los canales formales.

“Como una actividad que permita cumplir con este propósito (entregar lo inaccesible a los pobres) se requiere la obtención de al menos 120 mil bujías ahorrativas, las que la Presidencia de la República adquirirá, a través de la relación permisible entre entes estatales, debido a que no estamos adquiriendo bienes para usufructuarlo sino para donarlo a la población en general”, dice el memorando en nuestro poder.

“En ese sentido, le oriento realizar las averiguaciones y gestiones pertinentes para que a través de la intermediación del INSS, se disponga de estas bujías ahorrativas antes que inicien las fiestas del mes de diciembre”, agregó Vanegas.

Gestión veloz en Presidencia
Y al parecer Valdez “gestionó” rápido lo ordenado por Vanegas, pues tres días después del memorando, el 12 de noviembre, se estaba firmando el documento denominado “Convenio de colaboración institucional para la distribución de bujías ahorradoras entre el INSS y la Presidencia de la República”, el cual se refiere a los mismos términos “del objetivo de disminuir la demanda de potencia de parte de la población”.

Sin embargo, en este acuerdo sí se habla de montos a pagar por las bujías. En la cláusula tercera, que señala los alcances del documento, se lee que “por parte del INSS se compromete a entregar a la Presidencia de la República la cantidad de 120 mil unidades de bujías ahorradoras, según los requerimientos y conforme al avance del plan de distribución previsto por la Presidencia de la República”.

“El costo unitario por cada bujía equivale a 15 córdobas. Por lo que la Presidencia de la República deberá pagar al INSS el monto de un millón 800 mil córdobas netos, según factura proporcionada por Enatrel”, añade.

Al precio más alto
Este último dato no toma en cuenta los parámetros del primer convenio entre el INSS y Enatrel, que clasificaba los precios de las bujías por el grado de consumo de energía. De una sola vez se fijó el precio más alto de la tabla de consideraciones establecida por Enatrel: 15 córdobas por cada bujía “donada” para vendérselas a la Presidencia.

Según la tercera cláusula del acuerdo, quedaría bajo la potestad de la Secretaría de la Presidencia “el mecanismo de distribución gratuita a emplear”.

Un mes después de la firma de este nuevo convenio, es decir, el 12 de diciembre de 2007, llegó el cobro del INSS, y el director General Administrativo Financiero de la Presidencia, Isidro Valdez, orientó por medio de un memorando al director Financiero, Ariel Linarte Ulloa, la cancelación al INSS de un millón 800 mil córdobas “en concepto de pago por adquisición de 120,000 bujías ahorrativas para ser distribuidas a la población de escasos recursos, con el fin de disminuir el consumo de potencia eléctrica, de acuerdo a las indicaciones del señor presidente de la República”.

La misteriosa Cuenta Presidencial
Siete días después, el 19 de diciembre, se emitió la Orden de Pago Única número 001334 a favor del INSS por un millón 800 mil córdobas de la cuenta de la Presidencia de la República número 5612512, denominada como “Cuenta Donaciones, Gratificaciones y Recompensas” y radicada en el Banco Central de Nicaragua.

El 21 de diciembre de 2007, mediante memorando a la Dirección Financiera del Ministerio de Hacienda, el director general de Operaciones Financieras del INSS, Silvio Macías Obando, anuncia la autorización al licenciado Rafael Rivas Ramírez, con cédula 001-290758-0004Q, para retirar cheque por la cantidad de un millón 800 mil córdobas a nombre del Seguro Social.

Rafael Rivas Ramírez, con su cédula de identidad 001-290758-0004Q, firma ese mismo día, 21 de diciembre, un documento de la Presidencia de la República para recibir conforme la cifra de 1.8 millones de córdobas mediante el cheque 0339962 del Banco Central de Nicaragua.

Ese mismo día, 21 de diciembre, alguien identificado con la cédula 001-240946-0012R (identificado como Logan Rafael Cruz Márquez en el Consejo Supremo Electoral) firma conforme el recibo oficial de caja número 295782 de Enatrel, por 1.8 millones de córdobas recibidos de la Presidencia de la República, mediante cheque del Banco Central, en concepto de pago por 120 mil bujías a 15 córdobas cada una.

Preguntas sin respuestas
Los cuestionamientos que caben en este caso son: si en el informe del INSS de noviembre de 2007 se habla de una ejecución de entrega de bujías del 74 por ciento, y quedaban en bodegas de Enatrel un total de 454,507 bombillos donados por Cuba al momento de la transacción, ¿por qué la Presidencia pagó al INSS para que éste comprara 120 mil bujías que ya habían sido donadas al Estado de Nicaragua?
¿Por qué Enatrel no vendió directamente a la Presidencia las bujías y metió en medio de la operación al INSS?
Si las bujías eran “donadas”, ¿por qué se realizó una venta de una parte de ellas entre entidades públicas?
EL NUEVO DIARIO buscó respuesta en todas las instituciones involucradas en la transacción, pero no se obtuvo. En Enatrel la vocera, Hazzel Gutiérrez, dijo que quien debía responder era el INSS, “porque nosotros sólo las almacenamos”. En el INSS no hubo respuestas.