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CHINANDEGA

Villa Nueva, Somotillo, Santo Tomás del Nance, San Juan de Cinco Pinos, San Pedro de Potrero Grande y San Francisco de Cuajiniquilapa, son seis municipios del norte de Chinandega que pueden considerarse “veteranos” en la lucha por fortalecer el poder local, afianzar la gobernabilidad municipal y tratar de avanzar en el desarrollo económico y social de sus localidades.

Desde hace casi media década, los gobiernos de esos municipios han iniciado esfuerzos articulados, con apoyo de organizaciones locales y de la cooperación internacional, para constituirse en instrumentos eficaces de desarrollo y de gobierno, contribuyendo a que sus ciudadanos sepan desempeñar su papel, es decir, sepan ejercer sus deberes y hacer cumplir sus derechos.

Aun en medio de los vaivenes políticos y electorales de los últimos años, contando con el apoyo técnico del Instituto de Investigación y Gestión Social (Inges) y el financiamiento de la entidad Nazioaertko Elkartasuna-Solidaridad Internacional, estos seis municipios no han dejado de enfocar sistemáticamente sus esfuerzos en el fortalecimiento de la organización ciudadana y de sus procesos de participación en la gestión pública local, en condiciones de equidad de hombres y mujeres.

Desde que en 2005 se inició en esa región un proyecto de construcción de gobernabilidad democrática para el desarrollo, la actividad ciudadana en esos municipios se ha visto incentivada de formas extraordinaria.

Prueba de lo anterior es el crecimiento y fortalecimiento de organizaciones comunitarias como los Comités de Desarrollo Municipal (CDM), en los que autoridades y ciudadanía planifican de manera integral y en conjunto los programas obras municipales.

Debido a este esfuerzo conjunto de las comunidades, estos seis municipios han logrado fortalecer e institucionalizar a los CDM como instancias de participación ciudadana, a través de la elaboración, validación y aprobación legal de una ordenanza municipal que los creó, y, además, reglamentó su funcionamiento.

Producto de esto, desde mucho antes de las pasadas elecciones municipales, en los seis municipios se habían impulsado estrategias de incidencia política, a través de las cuales la ciudadanía organizada había logrado procesos electorales limpios, transparentes, reglamentados y consensuados en los comités comarcales, al menos hasta noviembre de 2008.

Sin colores políticos

Decenas de líderes y lideresas comunales participaron activamente para asegurar estos procesos electorales, así como el correcto funcionamiento de los comités territoriales o zonales, y de los encuentros de discusión de los comités comarcales y de barrios con alcaldes y concejos.

Sin embargo, los conflictos derivados de la forma en que fueron manejados los resultados de los últimos comicios municipales, aunque han llegado a tensionar y polarizar el ambiente, no han logrado alterar la visión ya bastante bien arraigada de que el trabajo comunitario no debe distinguir colores políticos.

Desde 2005 hasta el año pasado, el Inges logró capacitar a casi todas las autoridades y actores locales en temas de negociación, incidencia, planificación, participación ciudadana y género, y desde mediados del año pasado impulsa, siempre con apoyo de Nazioaertko Elkartasuna-Solidaridad Internacional, un proyecto denominado Promoción del Poder Local para el Desarrollo Económico (Older).

Este proyecto, que cuenta con un financiamiento total de un millón 64 mil 413 euros, ha empezado a darle impulso a todo un proceso coordinado de poder local en estos seis municipios, en el que se ha tratado de articular y dar una correcta dirección a una estrategia endógena de desarrollo económico en las localidades.

Pese a la conflictividad y la polarización política producto de las graves anomalías y de las alteraciones en los resultados de las recién pasadas elecciones municipales, poco a poco el proyecto pretende ir solucionando las vulnerabilidades que en ese sentido aún son observables en ese territorio.

Esto ha implicado la combinación de esfuerzos de parte de los seis gobiernos locales, así como de sus agentes socio-económicos (sin distinciones partidarias ni políticas), la red de asociaciones y los trabajadores del sector primario local, caracterizados por una actividad agraria de subsistencia que ha derivado en la sobreexplotación de los recursos naturales en la zona y la marginación de la mujer en el ámbito económico y productivo.

El propósito de incentivar el desarrollo de capacidades técnicas y la organización de estructuras asociativas de pequeños y medianos productores –se incluye hombres y mujeres--, se ha logrado concretar a través del fortalecimiento de las capacidades organizativas de decenas de mujeres de este municipio.

Valentina Osorno, quien es miembro del Comité de Desarrollo Municipal de Santo Tomás del Nance y participa de los talleres de género impartidos por el Inges, es un claro ejemplo de los logros alcanzados hasta ahora. Ella trabaja en la siembra de hortalizas, y al igual que su vecina de comarca, Kenia Ivette Mendoza Núñez, es coordinadora de grupo en la promoción de siembra de hortalizas de patio para mejorar la dieta de los hogares en la comunidad.

Por su parte, Esperanza Benavides, de la comunidad El Ojo de Agua, quien es miembro de la Secretaría de la Mujer en Santo Tomás, con el apoyo técnico del Inges se ha convertido en capacitadora de género; una de sus tareas es brindar orientación a las mujeres respecto a salud reproductiva y prevención de enfermedades de transmisión sexual.

“Con la ayuda de Solidaridad Internacional y del Inges hemos apoyado a las mujeres con unos pequeños fondos para proporcionarles gallinas, una vaquilla, matas de plátano y otros insumos. Lo que tratamos es de involucrar al núcleo familiar en el proceso económico productivo, para que se den cuenta, en la práctica, de que trabajando todos sale adelante la familia”, afirma la señora Osorio.

Como parte del proyecto Older, actualmente está en plena ejecución un Plan Estratégico de Desarrollo Económico de Chinandega norte, cuya aplicación depende en gran medida de los esfuerzos que todos los agentes involucrados invierten en la búsqueda de una verdadera concertación social.

El proyecto está empezando a beneficiar a una gran cantidad de pobladores dedicados a la agricultura de subsistencia y artesanía, considerados en pobreza extrema y media, con índices de vulnerabilidad económica del 78 al 94 por ciento, sin capacidad de reinversión y con analfabetismo del 25 al 28 por ciento.

Hombres y mujeres unidos

Para José Francisco Rodríguez, responsable del área ambiental de Santo Tomás del Nance, “este proyecto ha traído muchos beneficios a la comunidad, ya que en gran medida se ha logrado lo que llaman integración de género, lo que quiere decir que nuestro trabajo como hombres no nos hace diferentes de las obras que pueden realizar las mujeres, y que ambos --mujeres y hombres-- podemos hacer para lograr tener un municipio en desarrollo”.

Según Rodríguez, la capacitación del Inges ha logrado incentivar a las mujeres para divulgar entre sus vecinas, amigas y compañeras, para que adquieran conciencia de su papel y de lo que pueden hacer trabajando en armonía con los hombres para buscar salidas a la situación de pobreza que han venido padeciendo en la región. “Ya las mujeres están bastante conscientes de eso”, afirma Rodríguez, para luego agregar: “y los hombres también”.

Pero Rodríguez enfatiza el dar a conocer los retos enfrentados desde el inicio en el proceso de ejecución del proyecto Older. “Nosotros empezamos a sensibilizar a los pobladores en cuanto a la necesidad de impulsar el proyecto, luego procedimos a organizar, comarca por comarca, los Comités Comarcales como parte de la articulación de los Comités Municipales”.

Según dijo, luego empezaron el proceso de elección de líderes o representantes en cada comarca, para lo cual organizaron juntas directivas por cada zona, hasta llegar a conformar una sola Junta Directiva a nivel municipal. Esta Junta Directiva estaba compuesta por todos los miembros de las juntas directivas comarcales y zonales.

“Con el tiempo, esto lo fuimos haciendo con una mayor decisión de participación por parte de la población, en un proceso donde nos vimos involucrados todos los actores sociales y toda la población, lo cual nos ha permitido irnos compenetrando poco a poco de nuestros deberes y derechos como ciudadanos; hemos estudiado y asumido como herramienta útil la Ley de Participación Ciudadana, que antes no conocíamos”.

Premio a la transparencia

Es importante mencionar que, como producto de todo este proceso, la alcaldía de Santo Tomás ha ganado el premio a la transparencia en dos ocasiones: en 2006 y en 2008, para lo cual, según afirman las mismas autoridades, los Comités de Desarrollo Municipal han jugado un papel decisivo.

Actualmente, en estos seis municipios del norte de Chinandega el Inges ha establecido coordinación con las alcaldías y con otras asociaciones no gubernamentales, para armonizar con los ciudadanos organizados diversos programas que permitan incrementar las acciones en pro del desarrollo de la región.

También se han promovido acciones de impacto económico y productivo, pero enfatizando en la articulación y negociación entre los diversos actores económicos. Para muchos pobladores, esto se logrará sólo si los gobiernos locales, junto a los representantes comunitarios asumen el liderazgo de los proyectos de desarrollo, pero en plena armonía y sin interferencias de tipo partidario o político.

Sobre el particular, el vicealcalde de Santo Tomás, Enrique García Sánchez, fue enfático en sus declaraciones a EL NUEVO DIARIO: “Nosotros no nos metemos en política, trabajamos directamente con la comunidad, en buena coordinación con la gente, sean del CPC, de la Iglesia o de cualquier otro organismo”.

Algo que, en efecto, es confirmado por Basilia Quiñónez Mondragón, miembro del Comité de Desarrollo Municipal de Santo Tomás: “Nosotros no vemos ni atendemos a los colores políticos, aquí dentro del comité trabajamos y decidimos democráticamente”.

Y sus palabras son reafirmadas por las del propio alcalde del municipio, Moisés Moreno: “En esta alcaldía trabajamos a la par del pueblo y con todas las organizaciones de la comunidad. No hay que confundirse: hay que trabajar con la cabeza y con la visión, no con el corazón”.


Con la colaboración de Gilda Martínez.