•  |
  •  |
  • END

Las esperanzas de Marcos, similares a las de miles de jóvenes nicaragüenses que desean culminar sus estudios, parecieran alejarse cada día al conocerse los resultados económicos de Nicaragua, exacerbados por la crisis mundial que está castigando las economías de las naciones pobres, por los errores continuos en materia de política económica y social, y además por el actuar de los distintos partidos políticos del país.

Los exámenes hechos a la realidad económica del país por distintos economistas nacionales muestran una situación harto difícil, con muy pocas esperanzas, pero que con la toma de algunas acciones que, a corto, mediano o largo plazo, podrían mostrar la salida a la postración en que actualmente se encuentra la nación.

De hecho existe en Nicaragua una población económicamente activa de alrededor de 2.6 millones de personas, y anualmente se incorporan como demandantes de empleo más de 118 mil jóvenes, pero las ofertas de plazas laborales formales no pasan, según algunas estimaciones, de las 30 mil anuales.

Dos eminentes economistas, Néstor Avendaño y Adolfo Acevedo, señalan que el panorama económico del país es muy difícil y que si no hay un radical cambio en la manera de hacer política y si no se busca una solución con un amplio acuerdo de todos los nicaragüenses, la salida continuará huyendo y la luz al final del túnel se verá cada vez más débil.

Adolfo Acevedo considera que es difícil estimar las verdaderos números, puesto que en los últimos años no se han publicado las cifras reales de las ocupaciones laborales, aunque oficialmente se calcula que el desempleo abierto en el país es del cinco por ciento, o sea, que la mayoría de la población que logra una ocupación, lo hace en el mercado informal.

En contra de la cifra oficial, el doctor Avendaño afirma que la tasa de desempleo abierto debe andar durante 2009 por el 14.1 por ciento de la población económicamente activa, y observa que más 632 mil personas no generarán riqueza en el país.

Hay salidas pese al panorama oscuro

Hay salida, insisten algunos economistas, pese a que en cada esquina parece haber una cáscara de plátano con la cual se resbala el país. Las tendencias macroeconómicas parecieran indicar sólo males, y los resultados expuestos cruda y dramáticamente asustan, pero la crisis mundial a su vez está mostrando una posibilidad, si se sabe aprovechar.

No sólo los dos economistas han visto salidas para la nación, pero los dirigentes de las diversas organizaciones políticas parecen obviarlas, y parecieran no reconocer que si no se toman medidas pronto, el horizonte de una crisis mayor llegará al país más temprano que tarde, espoleada por la falta de oportunidades que la recesión mundial y local está provocando.

Organismos internacionales destacan que Latinoamérica está hoy mejor preparada que en los años 80 para enfrentar la recesión mundial; durante los dos decenios anteriores los distintos gobiernos tomaron las medidas adecuadas para sanear la economía, pero en ese período las administraciones nicaragüenses parecen no haberse percatado de que lo que estaban haciendo no era suficiente.

El doctor en economía Néstor Avendaño revela que la señales estaban presentes en el panorama económico del país desde hace unos cuatro años, cuando comenzó a advertir una desaceleración continua en el comportamiento del Producto Interno Bruto, pese a que los resultados de las exportaciones nacionales parecían indicar una mejoría.

De hecho en los últimos 20 años las exportaciones de bienes y servicios del país pasaron de menos de 500 millones de dólares a casi dos mil millones, sin embargo, a la par crecía la brecha comercial, al comprar productos al mundo, cuyo valor CIF se elevaba a más de tres mil millones de dólares.

Economía debilitada y espejismo

En el último año las exportaciones en volúmenes decrecieron, pero distintas materias primas colocadas por el país en el mercado internacional elevaron su precio, empujadas por las continuas alzas del petróleo y por la demanda cada vez mayor de las principales naciones emergentes, como China, la India, Brasil, además de los países desarrollados de Europa y Estados Unidos y Canadá.

De acuerdo con vaticinios de Avendaño, en 2009 las exportaciones domésticas de bienes FOB y el valor agregado de la maquila disminuirán hasta los mil 704 millones de dólares, pero las compras CIF al mundo aumentarán hasta llegar a los cuatro mil 674 millones de dólares, lo que mostrará una enorme brecha comercial de dos mil 970 millones de dólares.

Ese vaticinio encuentra a una nación con un creciente déficit fiscal, con fuerte desempleo y subempleo, menor cantidad de remesas y con un mayor riesgo de desaceleración económica por la insistencia de la aplicación de una política monetaria restrictiva.

En busca de una política anticíclica
Esa política antiinflacionaria,
a todas luces se revela contradictoria con las recomendaciones de economistas locales y de organismos financieros internacionales que antes señalaban que las naciones debían gastar recursos en la creación de infraestructura productiva.

La insistencia de elevar el gasto público en carreteras, caminos y casas tiene por objetivo crear empleo y lograr que la capacidad de consumo de la población reactive el comercio, la industria y la agricultura, para salir de este momento perverso y dar pasos hacia un nuevo ciclo expansivo de la economía, hasta que llegue nuevamente el agotamiento.

El eminente economista Adolfo Acevedo, al igual que Avendaño, destaca la necesidad de enfrentar la crisis mundial y nacional con políticas anticíclicas, con acuerdos nacionales que comiencen a frenar las caídas en la producción y la pérdida de empleos ocurridos fundamentalmente en la maquila, cuyo producto llegó a ser muy importante en Nicaragua para solventar el problema de la falta de ocupación laboral en el mercado formal.

“Son necesarios los acuerdos nacionales, pero con poco costo político y con con procedimientos fiscales anticíclica financiados con recursos externos para ampliar las líneas de crédito para el sector privado productivo”, dice Avendaño.

Mientras Acevedo --quien se pregunta qué pasó, puesto que las señales eran claras sobre la crisis económica que se avecinaba--, dejando a un lado su inquietud, destaca que es necesario emprender acciones para crear condiciones para que la economía nacional pueda enfrentar los embates de la recesión económica global y a la par darle vuelta a la pérdida de poder adquisitivo.

Definitivamente hay un creciente debilitamiento de la economía, y por lo tanto el impacto de la recesión internacional se sentirá cada vez más fuerte, con el aditivo de una cooperación externa alejada tras el proceso electoral municipal que fue severamente cuestionado.

De hecho los estudiosos de la economía del país están intentando mostrar el camino, que pasa por la inversión de los recursos que el país pueda conseguir, tanto de la cooperación, como de la inversión foránea para apoyar el desarrollo nacional en sectores de la producción que no son los más golpeados por la crisis mundial.

En este caso señalan que es necesario incentivar la llegada de recursos frescos hacia el campo, para la producción de alimentos, dado que ese es un sector que no muestra una caída severa como otras ramas de la economía internacional, pero además plantean la necesidad de invertir más en la edificación de viviendas, escuelas, centros de salud, carreteras, electrificación y todo lo que cree empleo y pueda reanimar la economía.

Adicionalmente a la producción de alimentos se plantea la necesidad de fortalecer el mercado interno, mejorando la capacidad de los nicaragüenses de demandar más alimentación y productos de primera necesidad, pero a la par se habla de sustituir algunas importaciones, produciéndolas localmente para reducir el gasto en compras internacionales.

“Es necesario elevar la competitividad sistémica, apoyando con más tecnología a la producción y al abastecimiento agrícola, especialmente en el área de alimentos”, y por otra parte, de acuerdo con Avendaño, se requiere hacer una reforma tributaria en la cual se elimine parte importante de las exoneraciones fiscales para lograr mayores ingresos que ayuden a enfrentar el choque externo.

Por otra parte, señalan que se debe reducir la regresividad del sistema tributario y que la política monetaria no debe ser contractiva, sino al contrario, para que contribuya a reducir las tasas de interés, a la par que consideran que se debe retomar la discusión sobre los ejes de desarrollo con el sector privado e invertir en capital humano.