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Nuestro país se encuentra en una posición ventajosa para combatir el cambio climático y obtener recursos financieros aportados por la comunidad internacional, sostiene el informe anual del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

Afirma que una prometedora fuente de ingresos para América Latina es la posible disponibilidad de nuevos recursos financieros a través de la expansión del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto, que expira en 2012. Las negociaciones en curso intentan incluir en el futuro acuerdo post Kyoto las actividades de forestación y reforestación, además de los programas de Reducción de Emisiones Originadas por la Deforestación y la Degradación Forestal en los Países en Desarrollo, REDD, según sus siglas en inglés.

“Costa Rica, Guyana, México, Nicaragua y Panamá están proporcionando incentivos para la reforestación y las plantaciones, como forma de disminuir la presión sobre los bosques naturales”, dijo Augusto de la Torre, economista del Banco Mundial y uno de los autores del estudio.

Agregó que México y Nicaragua también se han propuesto emprender prácticas alternativas de manejo forestal que promuevan la creación de oportunidades económicas para aquellas comunidades dependientes de los bosques.

Incentivos para reforestar

El estudio sugiere la aplicación de un fondo piloto, el Forest Carbon Partnership Facility (por su denominación en inglés), que busca promover en diez países latinoamericanos -—uno de los cuales es Nicaragua—- la capacidad de beneficiarse de incentivos financieros en el marco de programas que evitan la deforestación.

Según el estudio, alrededor de 50 a 65 millones de personas todavía viven sin electricidad en América Latina. En Nicaragua y Honduras las tasas de electrificación rural están por debajo del 30 por ciento.

“Una electrificación descentralizada con energía renovable puede proporcionar beneficios sociales y económicos a poblaciones marginadas que dependen de las fuentes tradicionales de energía, como la biomasa, el queroseno, los generadores a diesel y las baterías de automóviles”, señaló el economista Pablo Fajnzylber.

Las redes de protección social

El estudio también resalta el desempeño de la Red de Protección Social y el programa piloto Atención a Crisis en Nicaragua, diseñado específicamente para responder a los impactos de los desastres naturales, cuyos efectos devastadores se ven multiplicados por el cambio climático. “El fortalecimiento de los programas de transferencia condicionada de efectivo que existen en la región, entendidos como mecanismos de respuesta ante posibles impactos de diverso tipo, también podría tener una influencia positiva a nivel social”, dijo John Nash, economista del BM.

Otro aspecto que toma en cuenta la investigación es la contribución real de la deforestación en las emisiones globales. De acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la tala de bosques contribuye, en términos generales, con cerca del 20 por ciento de los gases de efecto invernadero que ingresan a la atmósfera.

“Una contribución sumamente positiva de Nicaragua sería lograr la adopción o mejoramiento de sus estrategias nacionales para reducir las emisiones provenientes de la deforestación y degradación forestal”, afirmó la investigación.