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Ingresó al Ejército de Estados Unidos en la década de los 50, y nueve años después de haberse iniciado la guerra del Vietnam le tocó ir a luchar con las tropas que se involucraron en lo que también se conoció como la segunda guerra de Indochina, entre 1948 y 1975.

Este personaje es Harry Cordón, nacido en Rivas, pero de sus 77 años de edad, ha vivido 60 en Estados Unidos, después de que un tío suyo que fue comandante del ejército norteamericano cuando la Constabularia en Nicaragua, se lo llevó para la nación americana.

A pesar de tener una apariencia de rockero, con el pelo largo y con un pequeño arete en su oreja izquierda, y ser de complexión delgada, Harry es todo un personaje en Nagarote, donde reside. Aún conserva las dos placas metálicas de identificación como soldado norteamericano que le extendieron hace 50 años.

El veterano de la guerra de Vietnam, quien cada cierto tiempo viaja a EU donde tiene hijos, es tío del ex jefe del sistema penitenciario durante la década de los 80, el ahora abogado Raúl Cordón.

Sin vocación guerrerista

Nunca tuvo vocación militarista, pero tuvo que ir al Vietnam porque estaba en el servicio militar obligatorio. Una vez que cumplió con la ley ingresó a la Guardia Nacional de los Estados Unidos, donde aprendió la profesión de técnico en refrigeración, la cual aún ejerce cuando llega a Miami para pasar una temporada.

Después de que su tío se lo llevó a vivir a Estados Unidos, cuando Harry cumplió 14 años regresó a Nicaragua para aprender a hablar el español. Cuando lo habla a veces utiliza frases en inglés. Conserva su nacionalidad nicaragüense, pero tiene residencia, y como veterano cuenta con una pensión de unos 700 dólares, así como con atenciones médicas gratuitas en cualquier especialidad.

Tiene otras prerrogativas, como viajar sin costo alguno en los autobuses y comida gratis “forever”. Viaja a Miami, también se desplaza por California, Nueva York y Ohio donde residen hijos que tuvo con otro matrimonio.

Su ingreso al servicio militar

Ingresó al servicio militar a los 26 años de edad, cuando residía en California. Recibió dos años de entrenamiento, y en 1957 lo mandaron a Vietnam donde estuvo tres meses. Al llegar a esa localidad se encontró con otro militar de origen nicaragüense (Norman Valerio), yerno del ex presidente Enrique Bolaños, quien estaba saliendo de esa nación asiática porque había terminado su período.

A don Harry casi no le gusta hablar sobre ese pasado en Vietnam, y para muestra un botón: en su casa no hay ni una foto donde siquiera aparezca con los compañeros de armas que tuvo, pero dijo que participó en muchos combates en la montaña, donde en uno de ellos resultó herido. La muestra es que tiene una cicatriz del ombligo hacia arriba.

Llegó a tener el grado de asimilado a Sargento, pero se lo quitaron porque salió de su base sin permiso para viajar a San Francisco. En ese viaje se fue al raid y pasó un gran susto: en el vehículo que se detuvo iba el sargento jefe de él, que le dijo: “Allá nos vemos”.

La ficción de las películas

El veterano de guerra dijo que las películas que narran pasajes de Vietnam llevan mucha ficción, porque, para comenzar, en los combates “siempre ganamos nosotros y nunca los vietnamitas”. Es falso que a los comandos cuando los llevaban al interior de la montaña en los helicópteros para transportar tropas les pusieran rock and roll y rock clásico, como el caso de la serie “Misión del deber”, donde se escucha el fondo musical “Paint black” (Pintado de negro) de los Rolling Stones.

El esparcimiento que tenían las tropas norteamericanas era ir a Saigón en busca de meretrices y a tomar cerveza, “pero nosotros en las bases teníamos de todo: buena comida, dulces, cigarrillos, cervezas (una especial que no embriagaba).

Era obligatorio para las tropas ingerir unas pastillas para evitar cualquier enfermedad venérea. “Teníamos que ingerirlas aunque no fuéramos donde las muchachas, por si acaso”. Un rato de placer con una prostituta vietnamita era hasta por un par de medias, o un perfume, chocolates o cigarrillos.

Al retornar a su base, en Estados Unidos, ingresó a la escuela de mantenimiento de calefacción y de refrigeración, pues “todo era gratis, porque hasta la universidad podíamos ir los veteranos sin pagar un solo centavo”.

Su padre se llamaba Julio Cordón, desciende de un gallego, y su mamá fue Leda Gallegos. Varios de sus hermanos ya murieron, sólo sobrevive una hermana que está casada con un coronel del Ejército de Venezuela.

Don Harry, con un estilo ameno para conversar, primero quiso ocultarnos su edad porque nos dijo que esa era información “clasificada”.

El veterano también ha preparado el futuro de sus hijos en Nicaragua, porque además de alquilar algunas viviendas en Managua, tiene una hacienda que se llama “El Candil”, donde pasta su ganado. También cuenta con módulos en uno de los mercados de Managua, “más que suficiente” para mantener a la familia.

Lo poco que nos dijo de Vietnam

Con respecto a la guerra de Vietnam, don Harry dijo: “Nosotros nos hubiéramos tomado rápidamente Vietnam, pero era el Congreso (de los Estados Unidos) el que jodía, él nos paró. No nos daban orden de atacar, sólo de defendernos, eso fue una guerra como la que está en Irak”.

“Nosotros ni ganamos ni perdimos” en Vietnam, dice don Harry, quien recordó que dentro del grupo de efectivos con los que viajó al continente asiático cayeron tres (dos puertorriqueños y un hawaiano). Dijo que las armas que utilizaron eran M-16 y Galil de fabricación israelita, pero “esas armas las botamos porque eran muy pesadas y muy largas”. También utilizaban escopetas de cañón corto y pistolas 45.

Los vietnamitas portaban Galil y AK-47. “Eran buenos soldados y buenos combatientes, a quienes no les importaba morir. Nosotros los sacábamos de las trincheras con lanzallamas pero ellos salían combatiendo hasta caer muertos; no se rendían”.

Recuerda que en una ocasión una muchacha vietnamita iba entrando a la base con un carretón, pero la mataron (otros efectivos del Ejército norteamericano) y “yo me enojé”, pero después me mostraron el carretón que iba lleno de granadas de fragmentación, ya que quería hacerlas estallar dentro de la base.

Entre los combatientes vietnamitas había mujeres en las filas de combate y hasta chavalitos. En la parte norteamericana había mujeres en asuntos administrativos y como enfermeras, mientras otras distribuían las armas y el parque a las tropas.

En Vietnam jamás vio presencia física de soviéticos apoyando a los vietnamitas, pero sí era cierto que la extinta URSS apoyaba con armas a los vietnamitas, “porque, ¿de dónde ellos iban a sacar dinero para comprar tantas armas, si ellos sólo sembraban arroz para sobrevivir?”


Sobre promesa del presidente Obama
Con respecto a la promesa del presidente norteamericano Barack Obama de retirar las tropas norteamericanas de Irak, el veterano del Vietnam dijo que eso va a ser un poco difícil, “porque ahí están metidas las Naciones Unidas”.

“Él (Obama) puede cantar victorias y decir cosas como todos los políticos, pero el Congreso (de los EU) es el que manda allá. En Estados Unidos es diferente a Nicaragua, porque allá el Presidente es el que hace la petición al Congreso y es el que decide”.

Origen de la familia Cordón

La familia Cordón es originaria de Rivas y no existen en ninguna otra parte de Nicaragua, pero sí en España. Su abuelo fue un gallego del que don Harry no sabe cómo llegó al país. También su mamá era originaria de una familia de Galicia, por lo que la sangre española corre en las venas de este veterano de la guerra del Vietnam.

Don Harry vive a unos tres kilómetros al sur de Nagarote en el barrio Valle Jesús. Escogió ese lugar por lo calmo, porque mi en Managua ni en Nagarote se puede dormir de día por la bulla de la gente y de los vehículos, “pero aquí solamente existen los ruidos que produce la naturaleza”.

La población de Nagarote lo mira como un extranjero y le llama el “americano”. Hace varios años vivió frente al mercadito ubicado a una cuadra hacia el lago del Cementerio Occidental en Managua, donde llegó a tener una reencauchadora que desapareció cuando la guerra del 79.

Después del derrocamiento de Somoza le quitaron un millón de córdobas que tenía en el banco y otro millón de córdobas en el negocio, “pero eso no se lo robaron los sandinistas, sino los ladrones”.

Cordón también anduvo en motocicletas Harley-Davidson en Estados Unidos, y llegó a formar parte de los grupos que se identificaban como “The Angels”, que se desplazaban en las máquinas y vestían chaquetas negras de cuero. Eran motos de 55 caballos de fuerza.

Cuando vivió por el Cementerio tuvo una motocicleta de carreras que le había comprado a Julio Somoza, en la que se fue a tomar cerveza a un bar, pero como se pasó de botellas se le olvidó que andaba en la moto, se montó en un taxi y se fue a su casa. Al siguiente día, el hijo del dueño del bar le llevó la motocicleta. De EU trajo una motocicleta similar a la que utilizaba el artista Lorenzo Lamas en la serie televisiva “Renegado”.