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Un episodio de pánico en un fondo de pensiones carece virtualmente de precedente. Sin embargo, eso es lo que está sucediendo en Dallas (EE. UU.), donde los policías y bomberos están retirando dinero del plan crónicamente mal financiado de su ciudad y el alcalde Mike Rawlings está presentando demandas judiciales para frenarlos.

A principios de año, el fondo de pensiones de los bomberos y policías tenía 2,800 millones de dólares en activos. Desde entonces, han sido retirados casi 600 millones de dólares del plan y casi 500 millones de dólares de ellos desde el 13 de agosto. Esa es una aceleración alarmante: en 2015, los retiros totales fueron de solo 81 millones de dólares.

Incluso a principios de 2016, el plan estaba financiado solo al 45 por ciento, y se esperaba que se volviera insolvente en un plazo de 15 años. Cuando algunos trabajadores retiran su dinero, reciben el valor total de sus beneficios, pero dejan un pequeño fondo para que sea compartido entre los miembros restantes. La ciudad estima que la proporción financiada ha caído a 36 por ciento tras los retiros. Como en un episodio de pánico bancario, parece racional retirar tu dinero si te preocupa que todos los beneficios no van a ser pagados.

La crisis es el resultado de tres temas vinculados: las promesas de pensiones excesivamente generosas, la naturaleza fallida de la contabilidad de las pensiones del sector público en Estados Unidos y algunas malas decisiones de inversión.

PLAN

Para pagar los beneficios generosos, el plan contaba con un retorno de la inversión de 8.5 por ciento al año, absurdamente alto en un mundo en el cual el rendimiento sobre los bonos de la Tesorería a 10 años ha estado oscilando en un rango de entre 1.5 por ciento y 3 por ciento. Por tanto, el plan optó por activos más riesgosos en capital privado y propiedades. Sin embargo, la estrategia no funcionó: el valor de sus inversiones declinó en US$263 millones en 2014 y US$396 millones en 2015, gracias en gran medida a cancelaciones de esos activos riesgosos.

No es poco común que los planes de pensiones de los gobiernos locales y estatales de Estados Unidos estén insuficientemente financiados. El plan promedio estaba financiado al 73.6 por ciento a fines de 2015, según el Centro para la Investigación del Retiro en el Boston College. Un enfoque contable más conservador, el cual se requiere a los planes de pensiones del sector privado, haría bajar más la proporción, a 45 por ciento.

El fondo de Dallas tiene un problema particularmente grande. Opera un plan de opción de jubilación diferida (DROP, por sus siglas en inglés) que permite a los policías y bomberos que han calificado para el retiro seguir trabajando, mientras sus beneficios son conservados en una cuenta separada que percibe una tasa de interés que ha sido de entre 8 y 10 por ciento al año. Más de 500 cuentas del DROP de Dallas tienen un valor de más de un millón de dólares y la cuenta promedio tiene un valor de casi 600,000 dólares.

Además, desde 1989, los beneficios del retiro han sido mejorados usando un ajuste al costo de vida anual de 4 por ciento. La ciudad estima que los beneficios son ahora entre 15 y 20 por ciento más altos de lo que habrían sido si se hubieran mejorado en línea con el índice de precios al consumidor. Juntos, el plan DROP y los aumentos del costo de vida conforman alrededor de la mitad de las obligaciones totales del plan.

Hay solo dos posibles soluciones al déficit: destinar más dinero al fondo o reducir los beneficios. Un referendo de 1984 limita la cantidad máxima de las contribuciones de la ciudad, un límite que la ciudad ha alcanzado este año. El reporte del plan de 2015 sugirió que las contribuciones anuales totales al fondo de pensiones necesitarían casi duplicarse, de 37.6 por ciento a 72.7 por ciento de la nómina, para cubrir el déficit, e incluso así tomaría 40 años. El plan de pensiones ha pedido que la ciudad haga un pago único de 1,100 millones de dólares en 2018, el cual la ciudad dice que requeriría que destinara más del doble de los impuestos sobre la propiedad. Tanto Fitch como Moody’s, dos agencias calificadoras, degradaron los bonos de Dallas en octubre, citando el problema de las pensiones.

En vez de ello, la ciudad ha propuesto un plan que involucra reducir parte de los aumentos de costo de la vida acumulados y los pagos de intereses sobre las cuentas DROP. Sam Friar, el presidente del consejo de pensión, ha llamado a la propuesta imposible, y cualquier intento de reducir los beneficios pasados casi seguramente terminará en los tribunales.

Cuando este artículo se fue a las prensas, la demanda de Rawlings estaba en suspenso mientras el consejo del fondo de pensiones se reunía para considerar bloquear él mismo los retiros. Sin embargo, eso sería solo una solución a corto plazo para una crisis que ha estado acumulándose durante décadas y que no se limita solo a Dallas.