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Los aniversarios deberían ser más felices que el del 11 de diciembre, que marcó los 15 años de China como miembro de la Organización Mundial de Comercio. Ese día, China esperaba ser liberado de su etiqueta legal como una "economía de no mercado" y conseguir el "estatus de economía de mercado". En el evento, sin embargo, Estados Unidos y la Unión Europea se negaron a darle su asentimiento. El 12 de diciembre, los chinos reaccionaron: nos vemos en el tribunal.

La pelea se enfocará en el lenguaje del acuerdo de ingreso original. Tanto los estadounidenses como los chinos confían en ganar. Los expertos legales están divididos. La OMC no ofrece una definición clara de una "economía de mercado", y la torpe redacción legal no ayuda.

El meollo de la disputa es el método que los miembros de la OMC usan para proteger sus industrias contra las importaciones chinas baratas. Alegando que las compañías chinas disfrutan de crédito, energía y materias primas subsidiados, Estados Unidos y la UE imponen aranceles antidumping de 7 por ciento y 5 por ciento, respectivamente, a sus importaciones chinas. El acuerdo dio la bienvenida a China a la OMC dando explícitamente licencia a otros miembros para tratarle como una economía de no mercado hasta el 11 de diciembre de 2016. Esto significaba que podían ignorar los precios chinos locales cuando determinaran el valor adecuado de las importaciones chinas. Los precios mexicanos, por ejemplo, ayudan a establecer el arancel de 48.5 por ciento a las importaciones de la UE de bicicletas chinas.

China interpreta que en el acuerdo de ingreso original se le prometió que, después de 15 años, sería tratada como cualquier otra economía de mercado en la OMC: sería culpable de dumping solo si su precio de exportación fuera menor al precio en China. La interpretación de Estados Unidos es que, después del 11 de diciembre, China ya no es automáticamente una economía de no mercado, pero los miembros de la OMC pueden usar su propia discreción en cuanto a si es una economía de mercado. Ya que, según los propios criterios de Estados Unidos —y según cualquier sencillo método informal—, China no es una economía de mercado, Estados Unidos puede seguir usando los precios de terceros países en los casos antidumping. La Comisión Europea está convencida de que ha encontrado un método mejor. En noviembre, ofreció propuestas que harían pedazos la lista de economía de mercado y de no mercado, y más bien usarán un método de "país neutral" para calcular los aranceles antidumping. Sin embargo, es poco probable que esto apacigüe a los chinos, porque aún daría a los países mucha discreción para referirse a los precios de terceros países cuando establezcan aranceles.

EL “JUICIO” DE LA OMC

Tu Xinquan, del Instituto de China para los Estudios sobre la OMC en Pekín, admitió que es una mejora, pero dijo que "queremos la implementación plena de las reglas de la OMC, no la mitad".

Queda por delante una prolongada batalla legal. Oficialmente, China esperará a la decisión del tribunal de la OMC, probablemente dentro de dos años, antes de solicitar aranceles en represalia. Extraoficialmente, sin embargo, los chinos quizá empiecen a dar golpecitos a sus socios comerciales más pronto.

Una derrota de China representaría la humillación y una promesa rota. Una guerra comercial sin cuartel también sería desastrosa para la economía china. Sin embargo, algún tipo de descenso en un proteccionismo de represalias parece altamente probable, dado el telón de fondo de las declaraciones de Donald Trump sobre el comercio de "Estados Unidos primero".

Aun cuando China gane el conjunto inicial de casos, la ley de la OMC no obliga a otros países a siempre usar los precios chinos exactos en sus medidas antidumping. El alcance total de lo que pueden hacer sigue siendo legalmente incierto.

Mark Wu, profesor asistente de la Escuela de Derecho de Harvard, piensa que “lo que estamos viendo ahora es la salva inicial de una larga serie de litigios”.

La dificultad subyacente es que el tipo de capitalismo particular de China complica que encaje en la visión binaria de una economía de mercado o de no mercado.

“Eso realmente dificulta a la OMC adjudicar este tipo de asuntos”, dijo Wu.

Finalmente, estos pesos pesados de la economía mundial tendrán que llegar a un acuerdo político si quieren evitar años de proteccionismo competitivo y destructivo. Por ahora, sin embargo, ese acuerdo parece improbable. Un asunto altamente técnico ha sido simplificado a un burdo argumento nacionalista. En Estados Unidos y la UE, podría parecer obvio que las esperanzas en 2001 de que China estaba en camino de convertirse en una economía de mercado se han frustrado. Para China, esto es irrelevante: Occidente debe cumplir su promesa. Trump quizá esté en una guerra comercial sin siquiera intentarlo.