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EE. UU., uno de los mayores impulsores de la globalización y gran beneficiario de la misma, es precisamente el primero que pretende abandonar el barco.

El ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, alertó el jueves del peligro del proteccionismo y de los movimientos eurófobos en su ultimo discurso como titular de la cartera ante el Bundestag (Cámara Baja), donde hizo una defensa encendida del libre comercio.

Gabriel calificó de "muy, muy peligroso" para la economía mundial y para Alemania el discurso que llega de EE. UU. y de otros países, pero pidió no tener miedo ni someterse y recordó que el 10 % de las exportaciones germanas van dirigidas a EE. UU., pero el 60 % a Europa.

Sin embargo, el proteccionismo es "el camino más peligroso", "la orden que da un capitán en un barco que se hunde", advirtió Gabriel. Irónicamente, ningún movimiento antiglobalización había puesto nervioso al comercio global como potencia suprema del capitalismo mundial, el mismo secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, urgió esta misma semana reducir las desigualdades producidas por una "globalización asimétrica", estrechamente ligada a los conflictos que se viven actualmente. "En décadas recientes, la globalización y el progreso tecnológico han generado un avance económico sin precedentes, con niveles de vida más altos para muchos e incluso una reducción en el número de gente que vive en extrema pobreza. Pero esos beneficios no son disfrutados por todos", recordó Guterres en un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Ahora resulta que un político estadounidense y de un partido conservador promulga la retirada del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP) y su intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Con esto el presidente Donald Trump da un vuelco al comercio mundial, obligando a China, Europa y las potencias emergentes a buscar nuevas pistas. Desde el inicio de su presidencia, Trump ha cumplido su promesa electoral de retirar a Estados Unidos del TPP, una de las prioridades de su predecesor Barack Obama, que buscaba con este acuerdo un contrapeso a la creciente influencia de China.

"Es una oportunidad perdida para los países exportadores que querían un mayor acceso a mercados importantes" explica Marie Diron, de la agencia de calificación Moody's, en una nota publicada el miércoles.

El fracaso de este tratado, firmado en 2015 por 12 países de Asia-Pacífico --pero no China-- que representan el 40% del PIB mundial, va a penalizar a países exportadores como Vietnam, Malasia, Brunei y sobre todo México, integrante latinoamericano de este TPP junto a Chile y Perú. En cambio afectará menos a Japón o Australia, "cuyo acceso al mercado mundial es mayor" según esta experta. Los países emergentes también se van a ver obligados a buscar nuevas opciones, como es el caso de México, en situación difícil después de que Trump exigiera la renegociación del TLCAN y amenazara con tasar las importaciones mexicanas, en especial en el sector automotor. El gobierno mexicano ha advertido por su lado que abandonará la mesa de negociaciones en caso de desacuerdo con EE. UU., aunque no precisó si se volverá hacia China, primer exportador mundial de bienes, o hacia otros países.

Con todo el cisma producido por Trump, aún hay una maquinaria de libre comercio global que sobrevive por décadas de negociaciones multinacionales.

Organización Mundial del Comercio (OMC)

Creada en 1995 a partir del GATT (General Agreement on Tariffs and Trade) de 1947, la OMC es el marco mundial de la liberalización del comercio. Reúne a 164 Estados comprometidos con las políticas de libre comercio a través, principalmente, de una reducción de los derechos de aduana y de un acercamiento de sus normativas. Pero las negociaciones sobre la apertura del comercio mundial, lanzadas en 2001, están paralizadas.
Ante este bloqueo, numerosos países cerraron acuerdos con sus principales socios. En la actualidad existen, según Sébastien Jean, director del Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (Cepii) de Francia, 271 acuerdos comerciales en vigor en el mundo, firmados entre dos o varios países fronterizos, entre dos regiones y también a nivel de conjuntos geopolíticos mucho más extendidos. En 2013, los intercambios realizados en estas estructuras representaría el 37% del comercio mundial.

Uniones aduaneras

Además de eliminar los derechos de aduana, las uniones aduaneras definen una política comercial común frente a terceros países, incluyendo una normativa y una tarifa exterior únicas.

Unión Europea

Es la principal unión aduanera en el mundo. Constituida por 28 Estados miembros, ha firmado acuerdos comerciales con otros países como Turquía, países de África del Norte o Corea del Sur. Reino Unido, con el brexit, decidió salir recientemente.

Mercado Común del Sur o Mercosur

Entró en vigor en 1995, reagrupa a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (Venezuela fue suspendida en diciembre), a los que se asociaron otros países de Sudamérica. Esta unión aduanera excluye, sin embargo, productos sensibles, como los automóviles.

Zonas de libre comercio

Están constituidas por países que han eliminado entre ellos casi todos los derechos de aduana pero conservando su propia política comercial respecto a otros países.

Acuerdo de libre comercio norteamericano (Alena)

Entró en vigor en 1994 y comprende a Estados Unidos, Canadá y México. Es la principal zona de libre comercio del mundo. Donald Trump quiere renegociar este acuerdo, que causa, según él, muchas deslocalizaciones de empresas, principalmente en México.

Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean)

Incluye a Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Birmania, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam. Reagrupamiento político en un primer momento, esta zona de libre comercio sigue en construcción.

Asociación Europea de Libre Comercio (AELE)

Reagrupa a Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza. Fundada en un primer momento a imagen de la Comunidad Económica Europea, más tarde Unión Europea (UE), se vació de contenido a medida que sus miembros integraron la UE.

Grandes acuerdos regionales

Acuerdo Transpacífico (TPP): fue firmado en 2015 tras largos años de negociaciones por 12 países bañados por el océano Pacífico o próximos a él (Estados Unidos, Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam) pero no ha entrado en vigor. Estados Unidos acaba de retirarse.

Acuerdo de Libre Comercio negociado entre Canadá y la Unión Europea (CETA): fue firmado en octubre. Debe ser votado por el conjunto del Parlamento Europeo, el 15 de febrero.

- Acuerdo de Libre Comercio Transatlántico entre la UE y Estados Unidos (TTIP): está en el limbo. Las negociaciones para abolir las barreras aduaneras y normativas fueron lanzadas en 2013 pero chocaron con el creciente rechazo de la sociedad civil y de algunos países europeos.

- Asociación Económica Integral Regional (RCEP) es un proyecto de acuerdo de libre comercio entre los diez países miembros del Asean y sus socios comerciales regionales (China, Japón, Australia, India, Corea del Sur, Nueva Zelanda). El probable abandono del TPP relanza esta iniciativa, promovida por China.

China no duerme y se pone a la ofensiva

Beijing/AFP

China está pasando en efecto a la ofensiva para sacar provecho del repliegue de Estados Unidos. El presidente Xi Jinping acudió la semana pasada al Foro Económico de Davos para proclamar su rechazo al proteccionismo y defender el libre comercio. Estados Unidos se retira del resto del mundo, China va a ocupar el menor espacio disponible" explicó a la AFP Steen Jacobsen, economista-jefe del banco danés Saxo.  La retirada del TTP "da así opciones a China no solamente en Asia o en la región Pacífico ¡también hasta en México!", como subrayó el economista Nouriel Roubini durante ese foro de Davos.

El economista exhortó además a México y a otros emergentes a acercarse a Pekín.

"Si EE. UU. no quiere a México en el TLCAN, pues que (México) se sume a un acuerdo de libre comercio" con China, declaró. Pero la opción china no es necesariamente la solución más fácil, como opina Radu Vranceanu, profesor de economía en el Essec. "China tiene un gran discurso sobre la globalización, pero sigue siendo un país mucho más cerrado que Estados Unidos para los países extranjeros" recuerda. China "no es en ningún caso un ejemplo de libre comercio", agrega. Algunos países firmantes del TTP ya han empezado a estudiar la posibilidad de sumarse al acuerdo económico regional lanzado por China "pero los acuerdos comerciales potenciales previstos no tienen las mismas ventajas que el TTP", advierte Diron, de Moody's. "No veo riesgo chino para Washington", concluye Vranceanu. "La ventaja comparativa de Estados Unidos es la innovación, que encontramos en los productos que exporta". Y en lo que respecta a Europa, el continente podría sacar alguna ventaja. "Estos factores externos (que podrían reducir las exportaciones europeas) obligarán a Alemania a aumentar su consumo para mantener el mismo nivel de crecimiento", explica Jakobsen.