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Ford se frota la manos y ve con "optimismo" las políticas del Gobierno del presidente Donald Trump para el sector industrial estadounidense en general, y en particular para el mundo del automóvil, y cree que será uno de los principales beneficiarios de posibles aranceles a las importaciones de México. El presidente de Ford, Mark Fields, cree que la reforma tributaria va a estar entre las prioridades de Trump, así como políticas que producen "inversión y empleo en el sector manufacturero y automotriz de Estados Unidos", afirmó quien ha sido invitado por Trump a dos desayunos de trabajo en la Casa Blanca desde que asumió el cargo.

Sin embargo, el problema de los autos no está en producir dentro o fuera, sino en las exigencias de los consumidores que le dan la espalda a sus “made in USA”. Las ventas de automóviles en EE. UU. cayeron un 1.9 % en enero con respecto al mismo mes del año anterior, particularmente porque General Motors, Ford y Fiat Chrysler, además de la japonesa Toyota sufriendo significantes pérdidas.

Detrás de los cuatro principales fabricantes, los resultados fueron generalmente más positivos. El grupo Nissan aumentó sus ventas un 6.2 % hasta 112,319 unidades, mientras que el grupo Honda terminó el primer mes de 2017 con un crecimiento del 5.9 % de las ventas con 106,380 unidades. Hyundai ganó un 3.3% (46,503 unidades) pero Kia perdió un 7% (35,626).

Los fabricantes alemanes también tuvieron un buen mes de enero. Volkswagen sorprendió con un aumento del 17.1 % de las ventas, a 23,510 unidades. Audi, también del Grupo VW, creció un 11.4 % a 13,201 vehículos.

Mercedes-Benz ganó un 3.8% (27,576 unidades) y BMW un 0.1% (18,109 vehículos).

Sin embargo, a pesar de la retórica proteccionista de Trump, la industria de autos estadounidense no está mal y se mantiene punteando en ganancias y producción, al menos el gigante estadounidense General Motors vendió 9.8 millones de vehículos en 2015, siendo la tercera empresa global en el sector y se espera que en 2016 repita, aunque no reporta por el momento sus datos.

El alemán Volkswagen, que por primera vez llega al liderazgo mundial de ventas, logró sortear al escándalo del "dieselgate", destronó el año pasado al fabricante de automóviles japonés Toyota, que dominaba el mercado mundial desde hacía varios años. Toyota vendió el año pasado 10.18 millones de vehículos (+0.2% anual) mientras que el gigante alemán llegó a los 10.3 millones (+3.8%), según cifras divulgadas este lunes, y se proclamó nuevo campeón mundial.

MÉXICO EN EL OJO DE LA TORMENTA

Al otro lado de la frontera sur de EE. UU. hay nerviosismo. México, que se ha convertido en la séptima potencia global en producción de vehículos (3.5 millones anualmente), tiene un Gobierno bastante cauteloso con la ofensiva verbal de Trump.

Fiat Chrysler (FCA) celebró el jueves la producción de tres millones de motores en su planta de ensamble en Saltillo, en el norteño estado de Coahuila, un mes después de que su competidora Ford cancelara una inversión en el país por 1,600 millones de dólares.

Actualmente, el motor Pentastar se encuentra en los modelos más recientes de los vehículos Jeep Grand Cherokee, Dodge Durango, Chrysler Pacífica, Chrysler Pacifica Híbrida, Dodge Grand Caravan, Dodge Charger, Dodge Challenger, Chrysler 300, Jeep Wrangler, Ram 1500, Dodge Journey y Ram Promaster, agregó la firma.
A mediados de enero, la estadounidense General Motors (GM) anunció el traslado de parte de su producción de México a Estados Unidos.

En cambio, FCA anunció recientemente una inversión de 1,000 millones de dólares en sus plantas de Estados Unidos, si bien destacó que mantendrá los planes de producción en México, por ejemplo con el inicio de la fabricación del nuevo Jeep Compass en su planta de Toluca, en el central Estado de México.

CHINA AL RESCATE

Una alianza entre las armadoras automotrices JAC Motors de China y la mexicana Giant Motors invertirá unos 212 millones de dólares para producir vehículos ligeros en el estado de Hidalgo, en México, dijo el miércoles su gobernador. El anuncio llega cuando México enfrenta el peor momento en años en su relación con Estados Unidos, su principal socio comercial, debido al discurso proteccionista de Trump.

"Lograremos una inversión en su primera fase de más de 4,400 millones de pesos para ensamblar vehículos asiáticos en Ciudad Sahagún, en el estado de Hidalgo, y con ello la creación de 1,000 empleos directos y 4,500 indirectos", dijo el gobernador Omar Fayad en el evento de lanzamiento.

"Cuando no puedes ver solamente hacia el norte, pues puedes ver al oriente", agregó Fayad, saludando la participación de inversionistas asiáticos.

Elías Massri, el ejecutivo de JAC, dijo que esperan iniciar la producción el 28 de marzo y que prevén ensamblar unos 1,000 automóviles en el primer año y alcanzar una meta de 10,000 unidades anuales para el 2021.

Los vehículos producidos por Giant tienen como destino los mercados de México, América Central y Sudamérica, precisó Massri.

Las armadoras establecidas en México dirigen alrededor de un 80 por ciento de su producción al mercado estadounidense. Giant Motors tiene como inversionista al magnate mexicano Carlos Slim, a través del Grupo Financiero Inbursa, que aportará parte del financiamiento del proyecto, precisó Fayad.

HECHO EN MÉXICO

Aunque Trump ha atacado sin descanso a GM, Ford y FCA, los fabricantes estadounidenses no son los mayores productores de vehículos en México. Ese puesto lo ocupa el fabricante japonés Nissan.

Nissan cuenta con tres plantas de montaje en México: una en Cuernavaca, donde se producen furgonetas como la NV200 y los autos Versa y Tsuru, y dos en Aguascalientes, dedicadas a la producción de los modelos Versa, Sentra, March, Note y Kicks.

En total, el fabricante japonés produce más de 800,000 vehículos al año en México y exporta poco menos de la mitad de ellos a EE. UU., donde vendió en  2016,  algo más de 1.5 millones de vehículos de las marcas Nissan e Infiniti, por lo que casi una tercera parte de los vehículos vendidos fueron importados de México.

Además, Nissan y la alemana Daimler han firmado un acuerdo para producir hasta 300,000 vehículos de las marcas Infiniti y Mercedes-Benz en Aguascalientes, todos ellos para su exportación a Estados Unidos, a partir de este año.

De momento la respuesta de Nissan a la amenaza de un arancel aduanero del 35 % a los vehículos exportados desde México a Estados Unidos ha venido directamente de su presidente, Carlos Ghosn.

El pasado 20 de enero, en la ciudad suiza de Davos, Ghosn declaró que Nissan, como el resto del sector, se "adaptará" a las normas que imponga Trump.

"Si la administración de Estados Unidos te dice: 'Si quieres vender automóviles en nuestro país tienes que producirlos en nuestro país', lo vas a hacer", añadió Ghosn.

Nissan ha destacado en los últimos días que tiene más de 22,000 empleados en Estados Unidos y que en 2016 produjo 1 millón de vehículos, la primera vez en su historia que llega a esa cifra, en las plantas que tiene en el país.

Además de GM, Ford, FCA, Toyota y Nissan, la lista de fabricantes que producen vehículos en México para exportar a Estados Unidos es larga y creciente. Desde 2011, Mazda, Honda, Volkswagen y Hyundai-Kia han puesto en marcha nuevas plantas de montaje en el país.

BMW, Volvo y Toyota tienen previsto la entrada de nuevas instalaciones en 2018 y 2019.

Los directivos de Hyundai-Kia (Kia empezó a producir vehículos en México el año pasado y Hyundai empezará el montaje este año) han reconocido que están preocupados por las amenazas de Trump y están trabajando en una variedad de escenarios para responder.

Parte de ese plan fue el anuncio a mediados de enero por parte de Hyundai que aumentará sus inversiones en Estados Unidos en 3,100 millones de dólares en los próximos cinco años.

Mientras, todos los fabricantes extranjeros están esperando que Trump les convoque a la Casa Blanca como el presidente estadounidense lo hizo el 24 de enero con los responsables de GM, Ford y FCA para explicarles sus planes para el sector.

Los coches eléctricos, una seria amenaza para las petroleras

AFP

PARÍS.  El auge de los coches eléctricos y la consiguiente caída del consumo de petróleo son una seria amenaza para el sector a medio plazo, advierten los expertos, un riesgo subestimado hasta ahora por las grandes petroleras.

Según un informe publicado el miércoles por los gabinetes Carbon Tracker y Grantham Institute, ambos con sede en Londres, la caída de los precios de los coches eléctricos y de las energías renovables podrían frenar la demanda de petróleo a partir de 2020.

A partir de 2025, si el sector de los coches eléctricos sigue su ritmo de expansión actual, la demanda de petróleo podría caer en dos millones de barriles diarios, según el informe, una cifra similar a la que en 2014 hundió el mercado petrolero.

Y para 2035 esa caída podría multiplicarse por cinco, en un mundo donde los coches eléctricos representarán más del 30% del mercado, augura el informe. El sector de la energía y el transporte por carretera representa la mitad del consumo de energías fósiles, por lo que el aumento de la energía solar y de los vehículos eléctricos tendrá un gran impacto en la demanda.

"Muy pocas compañías o instituciones de la industria energética están considerando el cambio que supondrá la explosión de esta tecnología y su crecimiento exponencial", afirma a la AFP Luke Sussams, un analista de Carbon Tracker.

Es el caso de BP, uno de los gigantes mundiales del petróleo y el gas, que la semana pasada predijo en su informe anual que la demanda de crudo para combustible para coches seguirá creciendo más allá de 2035. Ese año, según los cálculos de la multinacional, los coches eléctricos solo representarán un 6% del parque global, mucho menos que los datos de Carbon Tracker y Grantham Institute.

Un optimismo compartido por muchas compañías petroleras pero que contradice la tendencia que marca el informe y otros analistas exteriores a la industria.

No hay acuerdo sin embargo sobre el ritmo de crecimiento del sector del automóvil eléctrico.