Isabel Saco
  •   Ginebra, Suiza  |
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  • EFE

Las inversiones extranjeras directas en Latinoamérica y el Caribe cayeron un 19 por ciento el año pasado, con las reducciones más significativas registradas en Brasil y en Chile, según un análisis publicado recientemente por la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad).

A esa situación han contribuido, por un lado, la recesión económica que se siente en la región y, por otro, los bajos precios de las materias primas, que representan sus principales exportaciones y que solo últimamente se han empezado a recuperar relativamente.

"Estos han sido los factores que más han pesado en el declive de las inversiones extranjeras directas" en el conjunto de países latinoamericanos, dijo en una rueda de prensa el director de la División de Inversiones y Empresas de la Unctad, James Zhan.

LOS MÁS AFECTADOS

Los países más afectados han sido Brasil, donde de 65,000 millones de dólares de inversiones extranjeras directas en 2015 se pasó a 50,000 millones el año pasado, mientras que en Chile se redujeron de 16,000 a 11,000 millones de dólares.

Las inversiones dirigidas a México se contrajeron pasando de 33,000 millones de dólares a 26,000 millones de un año a otro.

Esta tendencia se produjo pese a una mejor evolución económica en ese país latinoamericano, destaca la Unctad.

EL FACTOR TRUMP

Sobre la posibilidad de que las políticas avanzadas por la nueva Administración en Estados Unidos para retener las inversiones dentro del país e incitar a las multinacionales a repatriar sus ganancias tengan un efecto negativo en los flujos de inversiones hacia Latinoamérica, Zhan descartó en gran medida este riesgo.

"Si lo analizamos, una gran parte de inversiones extranjeras directas en Latinoamérica proviene ahora de Europa y Asia, incluyendo de China, por lo cual una eventual reducción de los flujos provenientes de Estados Unidos no le afectaría excesivamente", analizó.

Lo que sí tendría un impacto perjudicial, agregó, sería que las compañías multinacionales europeas o asiáticas no se encontrasen en buenas condiciones: "Eso sí podría afectar a las inversiones (en Latinoamérica)".

A nivel mundial, las inversiones extranjeras directas cayeron un 13 por ciento en 2016 (hasta 1.52 billones de dólares), pero la proyección es que se recuperen en torno al 10 por ciento este año, lo que dependerá de cómo se reflejen en la realidad las fuertes incertidumbres en el terreno político y económico. Ello sucede en un contexto de debilidad persistente de la economía global y del comercio internacional, así como de crecientes temores sobre eventuales políticas económicas que pueden desalentar las inversiones extranjeras a corto plazo.

"Las actividades de inversiones siguen siendo muy dinámicas, pero también volátiles. Si vemos los flujos de inversiones a los distintos países, vemos oscilaciones tremendas", señaló Zhan a los periodistas. Sin embargo, la verdadera atención de los especialistas está volcada en las incertidumbres que afectan el ánimo de los inversores y que Zhan identificó en las medidas que pueda adoptar el nuevo Gobierno de Estados Unidos y el resultado de las negociaciones para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Las citas electorales previstas este año en la Unión Europea, concretamente en Alemania, Francia y Holanda, se agregan a las dudas que se vivirán en los próximos meses.

Los riesgos geopolíticos también representan un gran signo de interrogación en el mundo de los negocios, particularmente en torno al contencioso territorial en el mar de China Meridional y a los conflictos armados en Oriente Medio.