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Ensaladas racionadas en Inglaterra, calabacines por las nubes: un inusual mal tiempo en el sureste de España, la huerta de Europa, ha hecho caer la producción y perturbado el aprovisionamiento en el resto del continente.

El tiempo amable que suele dominar la franja que va de la región de Valencia hasta la provincia andaluza de Almería permite que las lechugas crezcan al aire libre, incluso en invierno.

Sin embargo, las lluvias diluvianas de diciembre y la ola de frío de enero, puntuada de unas nevadas insólitas, golpearon de lleno la zona, que exporta las tres cuartas partes de su producción al resto de Europa.

La ciudad de Murcia, en el corazón de la zona agrícola aquejada, no había visto caer un copo de nieve en 34 años.

Cae producción

Resultado: la producción española ha caído un 30%, al igual que el volumen de exportaciones, según la federación de exportadores hortofrutícolas Fepex. El sindicato de agricultores COAG eleva a 50% el descenso en las regiones más afectadas. Los productos más dañados son las diversas variedades de lechuga (iceberg, romana o escarola), que previamente se vieron afectadas por una sequía en otoño.

Tanto es así que algunos productores "han perdido toda su producción", apunta Andrés Góngora, responsable del sindicato COAG en Almería.

Por su lado, la producción de alcachofas ha caído un 25%. Los tomates, pepinos, calabacines, berenjenas y frutas que en esta zona se cultivan en invernaderos se han visto menos afectados, pero el crecimiento de las plantas se ha ralentizado.

Durante todo el año, España es el primer proveedor hortofrutícola de la UE, con un 30% de cuota del mercado. Durante los meses de invierno, el porcentaje sube a 50%, según Fepex. En el capítulo de la lechuga, España aporta incluso el 80%, mientras que el resto viene por lo esencial de Italia. Las diversas variedades de lechuga han sido las más afectadas.

Precios por las nubes

El resultado de todo esto ha sido una disparada de los precios, de forma que la lechuga cuesta ahora el doble en Alemania y el triple en Finlandia. El precio del calabacín se multiplicó hasta por cinco en Francia a mitad de enero.

En el Reino Unido, uno de los dos principales clientes de España junto con Francia, las consecuencias se han hecho sentir en los estantes de los supermercados. Dos de las principales cadenas de supermercados, entre ellos el número 1, Tesco, han decidido racionar las lechugas y los brócolis, limitando las compras a dos o tres por cliente. Los precios de los calabacines, las berenjenas y el apio han subido con fuerza, y algunos clientes incluso manifiestan su descontento en las redes sociales, con palabras clave como "#lettucecrisis" ("crisis de la lechuga").

En el norte de Europa, los estantes están algo más vacíos, aunque no se ha tomado ninguna medida drástica, como tampoco se ha hecho en Alemania. "Nosotros también hemos tenido dificultades con el suministro de lechugas iceberg estas últimas semanas. Aunque hasta ahora hemos podido ofrecer este producto en cantidades suficientes a nuestros clientes, y no prevemos limitar las compras", señala Kirsten Gess, directora de comunicación de la cadena de supermercados Aldi-Süd.

Para agravar la situación, en Italia miles de explotaciones perdieron su producción de hortalizas de invierno poco antes de la cosecha, por culpa también de unas nevadas históricas. El principal sindicato agrícola del país estima en 400 millones de euros las pérdidas resultantes.

Con todo, España representa la zona de Europa "que ha salido mejor parada", por lo que ahora "se ve sometida a una presión muy grande, no sólo por parte de la demanda de sus clientes habituales, sino también de otros" que suelen comprarle a otros países, afirma Fernando Gómez, director general de Proexport, el organismo que aglutina a los productores y exportadores de Murcia.

El ministerio español de Agricultura asegura que la producción se restablecerá en las próximas semanas. 

Los profesionales del sector creen que la situación se normalizará a fines de febrero o comienzos de marzo, aunque para las lechugas cultivadas al aire libre, habrá que esperar un mes adicional.

Mes y medio más

Con sus campos todavía dañados y un proceso de recolección desajustado por una reciente inundación, los agricultores del sureste español, principales productores de lechuga de Europa, advierten que los problemas de suministro van a durar al menos un mes y medio más.

"Hasta finales de marzo o principios de abril no estaremos al 100%", vaticina en una entrevista con la AFP Laureano Montesinos, director comercial de Fruveg, una empresa de la región de Murcia que durante ocho meses al año produce diversos tipos de lechugas al aire libre y el resto, melones.

"Este año no vamos a plantar aquí", explica Javier Soto, gerente de la compañía hispano-alemana Agrar Systems. La región de Murcia y las provincias vecinas de Valencia, Alicante y Almería suministran en invierno el 80% de la lechuga que se consume en Europa.

El efecto fue particularmente sensible en Murcia, que exporta más de dos tercios del total español y en 2015 facturó por ello 423 millones de euros. 

Esto se ha traducido en una caída de la producción del 30%, y en una duplicación del precio de la lechuga destinada a supermercados ingleses, franceses, alemanes y nórdicos. Dicha caída ha sorprendido a casi todos los agricultores sin un seguro de riesgo, ya que según explicaron a la AFP, no es habitual contratar uno en una zona por lo general muy soleada y exenta de heladas y nevadas.