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Los demócratas estadounidenses, que aún lamen sus heridas tras la debacle electoral del año pasado, elegirán hoy a un nuevo líder que tomará las riendas de la batalla contra el presidente Donald Trump y sus republicanos.

Con una oposición demócrata que se prepara para las elecciones cruciales de medio mandato en 2018, y la próxima carrera presidencial en el horizonte distante de 2020, el partido se juega nada menos que su futuro.

La carrera para presidir el Comité Nacional del Partido Demócrata (DNC, por su sigla en inglés) enfrenta a Tom Perez, un estadounidense de origen hispano y exsecretario de Trabajo bajo la administración de Barack Obama, elegido por el establishment, y a Keith Ellison, un congresista musulmán negro del ala progresista del partido que dejó abierta la posibilidad de lanzar un proceso de destitución ("impeachment") contra Trump.

La competencia, que se estrechó luego de que uno de los candidatos, el presidente del partido en Carolina del Sur, Jaime Harrison, abandonara la carrera el jueves y decidiera apoyar a Perez, culminará con una votación durante un mitín del DNC en Atlanta, Georgia.

Durante un debate entre varios candidatos del DNC el miércoles a la noche, Perez y Ellison expresaron posturas similares sobre cómo planean dirigir el partido.

Los mensajes

Ambos reconocieron que se necesita transmitir un mensaje económico sólido a los trabajadores y a la clase media estadounidense, muchos de cuyos miembros dijeron durante la campaña del año pasado que se sentían abandonados por los demócratas.

Perez, de 55 años, dijo que los demócratas necesitan "volver a los orígenes" estando activos durante todo el año, telefoneando a los hogares en los 50 estados y teniendo presencia en el terreno para recordar a los trabajadores estadounidenses que el partido representa sus valores e intereses.

"Cuando lideramos con nuestro mensaje, nuestro mensaje de oportunidad económica, así es como ganamos", dijo durante el debate transmitido por la cadena CNN.

Crisis de confianza

Perez también advirtió que los demócratas tienen que reformar el sistema de primarias presidenciales del partido que, según dijo, creó "una crisis de confianza" por su falta de transparencia.

El sistema actual incluye la utilización de cientos de los llamados "super delegados", miembros del DNC, gente de importancia del partido y legisladores que pueden votar por quien quieran durante la primaria, sin importar cómo votan los ciudadanos en los estados.

Ellison, de 53 años, es el rebelde de la carrera. Apoyó al izquierdista Bernie Sanders durante las primarias demócratas y, al igual que Perez, se comprometió a reclamar por los valores que hacen a la reputación del partido: comercio justo, empleos, inversión en infraestructura y preservación de la Seguridad Social.

"Eso es lo que hacemos", dijo Ellison, quien fue respaldado por Sanders. Trump "robó el mensaje democrático" diciéndole a los votantes de la clase trabajadora y de la clase media durante la campaña electoral que era él el candidato que escuchaba sus preocupaciones.

Trump mira de cerca la carrera del DNC. A principios de esta semana tuiteó que la candidatura de Ellison era notable porque "¡él fue quien predijo tempranamente que yo ganaría!"

Además de Perez y Ellison, emerge también Pete Buttigieg, el carismático alcalde de South Bend, Indiana, de 35 años.

Logró el apoyo del excandidato a la elección presidencial Martin O'Malley, del expresidente del DNC Steve Grossman y del exgobernador de Vermont Howard Dean, quien también fue candidato a la presidencia y expresidente del DNC.

"El lobo abrió las puertas y se está comiendo a nuestras ovejas. Tenemos que posicionarnos frente a la verdadera oposición que representan los republicanos", dijo Buttigieg en el debate.

Enfrentar a Trump

Las falsedades vendidas por la Casa Blanca de Trump deben ser "enfrentadas con hechos y energía", agregó. Y, al mismo tiempo, el foco deben volver a ser los estadounidenses con problemas.

"Tenemos que volver y hablarle a la gente sobre sus vidas cotidianas". El presidente Trump hablando en la conferencia anual de conservadores de EE.UU

Los tres candidatos prometieron mantenerse neutrales si los actuales congresistas demócratas fueran desafiados por candidatos situados a la izquierda durante las elecciones de medio mandato de 2018 en un Congreso controlado por los republicanos.

También retrataron a los demócratas como un partido que necesita desesperadamente un baño de energía desde la raíz.

Grossman, uno de los expresidentes del DNC, dijo que Trump es bastante más experimentado que Hillary Clinton, la candidata demócrata a la presidencia a quien derrotó, en demostrar empatía a los estadounidenses que sufren.

"Él lo hizo, y ella no, y esa fue la diferencia", dijo Grossman a la cadena CBS a principios de este mes, y agregó que el nuevo presidente del DNC tendrá la tarea de llevar ese mensaje a los hogares de los votantes.

El ganador necesita obtener la mayoría de los 447 miembros del DNC.

Trump no se olvida de Hillary

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump,revivió ayer la incendiaria retórica de su campaña al participar, por primera vez como mandatario, en la conferencia anual de los conservadores estadounidenses.

"La era de las palabras vacías se terminó. Eso terminó. Ahora es el momento de la acción", dijo Trump a un auditorio reunido en las afueras de Washington.

En un discurso de alrededor de una hora, Trump repitió sus promesas de campaña, como la construcción de un muro en la frontera con México, la reforma del sistema de seguros médicos, la expulsión de inmigrantes indocumentados o la derrota del "terrorismo del islamismo radical".

Como ya había ocurrido durante toda su campaña electoral, el público interrumpía su discurso gritando "¡U S A! ¡U S A!"

En un momento, Trump mencionó a su adversaria en la elección presidencial, la demócrata Hillary Clinton, y el auditorio estalló en gritos de "¡Tránquenla!", una consigna que se había tornado común en sus actos de campaña.

En otra parte de su discurso, Trump volvió a arremeter contra la "prensa extraordinariamente deshonesta" y reiteró su convicción de que a causa de las "noticias falsas" que difunden algunos medios deben ser considerados "enemigos del pueblo".

"Son los enemigos del pueblo porque no tienen fuentes. Simplemente las inventan cuando no las tienen", acusó el presidente.