•  |
  •  |
  • Edición Impresa

La muerte de María Eduarda Alves, de 13 años, la más reciente víctima de balas perdidas en Río de Janeiro, y las imágenes de la “ejecución” de dos delincuentes han disparado las alarmas sobre la “guerra sucia” que se libra en las zonas marginales de ciudad y los efectos de la violencia policial.

María Eduarda hacía gimnasia la tarde del jueves en el patio de su colegio, en el barrio de Pavuna de la zona norte de Río, cuando recibió cuatro disparos, dos de ellos en la cabeza, supuestamente balas perdidas de un tiroteo entre policías y “bandidos”.

Poco después, muy cerca del colegio, dos policías ejecutaban a dos presuntos delincuentes tras un enfrentamiento.

En una grabación a la que tuvo acceso la cadena Globo, se ve a los policías acercarse a las víctimas, tiradas en el suelo y supuestamente heridas y desarmadas, y rematarlas con sus fusiles.

Los agentes han sido detenidos y la Policía Militar se ha apresurado a asegurar que habrá una investigación en medio de un escándalo que ha conmocionado a la opinión pública.

El portavoz de la Policía Militar de Río, Ivan Blaz, admitió ayer que la muerte de Eduarda, la tercera menor de 14 años víctima de balas perdidas en lo que va de año, es “el daño colateral más absurdo y más abyecto que la gente puede imaginar”.

“Nuestra tropa está embrutecida, está viviendo, cada día más, el dilema de colocar en riesgo, en favor de la sociedad, su libertad o su vida”, admitió.

Blaz se justificó argumentando que la Policía trabaja sometida a una extraordinaria tensión en una “guerra asimétrica” que ha dejado, en lo que va del año, 46 agentes muertos en Río.

La familia de la niña está a dispuesta a denunciar al estado de Río de Janeiro y se pregunta cómo es posible que la Policía hable de “bala perdida” cuando Eduarda recibió cuatro impactos de bala, dos de ellos mortales. 

“¿Cómo que es una bala perdida, con cuatro perforaciones en el cuerpo? Bala perdida es si fuese un tiro. Fue una ejecución.

Ejecutaron a dos delincuentes y a mi hermana”, denunció ayer el hermano de la víctima, Uidison Alves.

CONMOCIÓN

Para Ignacio Cano, profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj) y responsable del Laboratorio de Análisis de la Violencia, el caso ha generado conmoción porque reúne a una víctima “escandalosamente inocente”, como es Eduarda, con una “ejecución sumaria”.

“Lamentablemente hay muchas ejecuciones de este tipo, pero cuando se filma y sale a la luz nadie puede negarlo”, apuntó Cano, para quien el problema de la violencia policial es “sistémico y general”.

“No se trata de estos dos agentes aislados". 

LAS CRÍTICAS

Hay que hacer un trabajo para desembrutecer, no solo a la Policía sino a la sociedad”, sostuvo en una entrevista con Efe. Cano recordó que una reciente encuesta realizada en Río de Janeiro mostró que al menos el 40 por ciento de los consultados apoyaba la política “bandido bueno, bandido muerto”.

“Hay que concienciar a la gente de que el apoyo a las ejecuciones sumarias acaba victimando inocentes”, continuó Cano, para quien un paso fundamental es convencer a las fuerzas de seguridad de que el uso de las armas solo está justificado en casos extremos.

Los tiroteos son un fracaso de la política de seguridad y multiplican las víctimas inocentes”, añadió.

“La de Río de Janeiro es la Policía que más mata y también la que más muere. 

Ellos también son víctimas y tienen que concienciarse para evitarlo”, según este especialista. Cano advirtió que la violencia se incrementa en tiempos de crisis y Río de Janeiro, que atraviesa por una de las más graves de su historia, ha visto crecer el número de muertes violentas en este año en más de un 28 %: 1,221 entre enero y febrero, frente a las 951 del primer bimestre del pasado año.

Mientras la indignación crece en las favelas y se prepara una manifestación   para protestar por la violencia en las  comunidades.

Brasil también con crisis carcelaria La policía recibe críticas por su forma de actuar para contener la delincuencia.

EFE / SAO PAULO .Cinco presos murieron al intentar fugarse de una cárcel auxiliados por un grupo de personas que se encontraba en el exterior de la unidad, en la zona metropolitana de

Belem, capital del amazónico estado brasileño de Pará (norte), informaron  ayer  fuentes oficiales.

El suceso ocurrió la madrugada del viernes en la prisión estatal Metropolitana de Marituba, donde se registróun intenso tiroteo entre policías y un grupo de personas que se encontraba en el exterior de la unidad para auxiliar a los presos, señaló la Superintendencia del Sistema Penitenciario de Pará en un comunicado.

De acuerdo con la investigación preliminar, ese grupo, de “entre diez y quince hombres”, cortó la luz de la prisión minutos antes de intentar rescatar a “una veintena de internos”, que consiguieron salir de sus celdas y se dirigían a los muros del centro antes de la intervención de los agentes.

El organismo informó que siete presos fueron heridos de bala, de los cuales cinco murieron, agregó la información.

Brasil vivió en las primeras semanas de este año una cruenta crisis carcelaria en la que murieron cerca de 150 reos en el interior de las cárceles por distintos enfrentamientos entre facciones rivales que se disputan el control de los presidios.

Además de la guerra entre clanes rivales, las prisiones sufren graves problemas de salubridad y de hacinamiento, que colocan a Brasil como el país con la cuarta mayor población carcelaria del mundo, por detrás de Estados Unidos, China y Rusia. 

De acuerdo con un informe del Consejo Nacional de Justicia,  el país alberga a 654.372 presos en sus cárceles, de los cuales el 33,7 % está interno de manera provisional a la espera de un juicio que dictamine su condena o absolución.