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La Casa Blanca siempre es un misterio por descubrir. La residencia del presidente de Estados Unidos mantiene su espíritu, pero cada vez que llega un nuevo inquilino, su esposa incluye aportaciones personales a la decoración, en especial, al espacio destinado a vivienda, con el fin de hacer de un lugar histórico un hogar confortable donde pasar, al menos, cuatro años de su vida.

Aún se desconoce la aportación de Melania Trump a su nueva residencia, ya que no se instalará en Washington hasta que su hijo, Barron, termine el curso escolar, pero es casi seguro que pondrá su sello personal en algunas estancias.

La película “Jackie”, que protagoniza Natalie Portman y ha dirigido el chileno Pablo Larraín, que cuenta la historia del matrimonio Kennedy a través de sus ojos, nos muestra en un escenario de cine, con una sólida base real cómo era el comedor de gala y cómo lucía en los años 60 del pasado siglo el despacho oval, mientras presidía el país, John F. Kennedy.

Jackie Kennedy ha sido una de las grandes transformadoras de la residencia del presidente norteamericano. Su buen gusto y su aprecio por la decoración supusieron una bocanada de aire fresco, sin renunciar a los destalles históricos que, hasta entonces, formaban parte del estilo de la residencia.  Kennedy se sentaba en una mecedora

BEIGE Y AZUL

Los tonos claros, especialmente el beige, permitieron que las habitaciones se llenaran de luz y que despachos y zonas de paso lucieran más acogedoras y atractivas, manteniendo cuadros con la historia del país y mesas de tipo isabelino, especialmente en su despacho, una sala larga y espaciosa.

La porcelana y los jarrones chinos daban esplendor a la sala de televisión familiar, donde los libros de lectura personal también estaban presentes, y donde tampoco faltaban los retratos familiares de los hijos de la pareja, sonrientes y felices. Detalles que podrían estar en cualquier hogar y que hacían de esta residencia un lugar donde vivir, sin perderse en enormes dimensiones.

En el dormitorio de los Kennedy los tonos pastel son los que ganaban en presencia. Un dosel sobre la cama azul y ropa de cama en el mismo color pero suavizado, permitieron crear una atmósfera cargada de detalles que humanizan un espacio colosal. Como también lo hacía el vestidor y el tocador frente al que la primera dama se sentaba cada noche.

 Natalie Portman en la película Jackie. CENAS DE GALA

El director de la película recrea el fabuloso comedor de cenas de Estado que se engrandece con una cubertería en tonos dorados y platos llenos de filigranas con el mismo metal.

También destacan los candelabros realizados por orfebres de otro siglo y una espléndida lámpara en la zona central permiten iluminar una estancia digna para los jefes de Estado de visita en Washington.

EL DESPACHO OVAL

Una reproducción de la mesa en la que se han sentado presidentes que llenan páginas de la historia, es uno de los pocos detalles que permanecen en el Despacho Oval, el del presidente Estados Unidos. Una mesa en la que los retratos familiares están presente junto a los papeles de “top secret” (secreto de Estado).

La afición de Kennedy por el mar quedaba reflejada en dos barcos de grandes dimensiones situados en muebles auxiliares.  

La película rescata uno de los objetos-símbolo: la mecedora en la que se sentaba Kennedy, y en la que tantas veces fue fotografiado en el Despacho Oval. 

Una de las mecedoras fue un regalo del secretario de Relaciones Exteriores del Consejo de Estado de la República Dominicana, José Antonio Bonilla, pero la habitual estaba elaborada, según Paco Escrivá Muebles, en Carolina del Norte, de ahí su nombre “Carolina”, en alusión al estado en el que fue fabricada.