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Cada 24 horas, 36.5 mujeres en edad reproductiva pierden la vida en México por razones de salud, todas evitables, por mala atención, descuido y acuerdos o convenios no cumplidos.

Si funcionara el Sistema Nacional de Salud, la prevención de cánceres curables como el de mama y cervicouterino, los sistemas de información, los grupos interinstitucionales y los observatorios, esto no sucedería.

En 19 semanas de este año han muerto 234 mujeres solo por querer ser madres; se llama muerte materna: alrededor de dos cada día. Hace 20 años moría el doble; la reducción es alentadora, pero no resulta pareja.En 2016, 760 mujeres murieron por causas obstétricas, 11.4 por ciento en el Estado de México.

Mientras que la muerte materna se redujo de 1,214 que sucedían en 1990 a 760, casi 50 por ciento, la muerte por cáncer de mama creció de tres de cada 10 diagnosticadas a seis, o sea 50 por ciento; el cáncer cervicouterino se mantuvo en número y tasas casi iguales durante 15 años y apareció en el escenario el cáncer de ovario, que puede detectarse a tiempo y hoy forma parte la estadística de muerte con cinco decesos diarios.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el Observatorio de Muerte Materna, del Centro Nacional de Equidad de Género de la Secretaría de Salud, cuatro mujeres pierden la vida al día en razón de muerte materna; 5.5 por cáncer de ovario en promedio; 17 diarias por cáncer de mama y 10 por cáncer de cuello del útero o cervicouterino.

Con estas informaciones, México conmemoró el pasado 28 de mayo el Día Mundial de la Salud de las mujeres. Los datos han conmovido a legisladores que han propuesto, solo en 2017, cuatro cambios legislativos para atender las emergencias obstétricas -relacionadas con muerte materna y otras como infecciones por cesáreas o cáncer mal diagnosticado-, para impulsar el parto humanizado, detener la violencia obstétrica y capacitar al personal médico.

María Graciela Freyermuth Enciso y Marisol Luna Contreras, en su estudio “Muerte materna y muertes evitables en exceso”, aseguran que la mayoría de mujeres sufren muertes evitables en exceso, por las razones señaladas arriba.

Sostienen que entre 2002-2006 y 2007-2011, en las 32 entidades federativas de la República Mexicana, la situación está llena de claroscuros; que el Seguro Popular tiene graves limitaciones, pese a tener inscritas a casi 30 millones de mexicanas y que se ha mal focalizado el presupuesto.

Reconocen que en casi todas las entidades hubo una reducción del número de fallecimientos maternos evitables y de sus tasas de muerte materna, pero ello no ha sido homogéneo.

Lo más grave es que cinco de los nueve estados que recibieron más recursos presentaron una disminución baja, de 10 a 21 por ciento; sin embargo, representaron 66 por ciento del decrecimiento de muertes evitables en términos absolutos. Esta estrategia ayudó a bajar la razón de muerte materna, sin remontar las brechas entre entidades federativas, las de marginación, pobreza y falta de información.

La tasa de cánceres femeninos, de acuerdo con el Centro Nacional de Equidad de Género, siguen creciendo por falta de información y de prevención adecuada; y la detección durante el embarazo de la preeclampsia y otras enfermedades no se asocia a las muertes maternas.

Los cánceres femeninos

En 2014 se registraron 11,372 casos nuevos de cáncer de mama, con una tasa de incidencia de 22.56 por cada 100,000 habitantes.

Hoy mueren cada vez más jóvenes. Para mujeres de 25 años y más, en 2015, se registraron 6,252 defunciones, esto es 17.1 diarias, con una tasa cruda de 18 defunciones por 100,000 mujeres. Las entidades con mayor mortalidad por cáncer de mama son: Sonora (28.6), Nuevo León (26), Coahuila (25.7), Chihuahua (24.8), Cd. México (24.7) y Sinaloa (22.2).

La edad promedio de presentación de los casos de cáncer de mama es de 54.9 años, la incidencia más alta en el número de casos se registra en el grupo de 50 a 59 años, con 45 por ciento.

El cáncer del cuello uterino es la segunda causa de muerte por esta enfermedad en la mujer. Anualmente se estima una ocurrencia de 13,960 casos, con una incidencia de 23.3 casos por cada 100,000 mujeres. En 2014 se registraron 3,063 casos nuevos de tumores malignos del cuello uterino, con una tasa de incidencia de 6.08 por cada 100,000 mujeres mayores de 10 años.

En el grupo específico de mujeres de 25 años y más, en 2015 se reportaron 3,994 defunciones, casi 11 diarias, con una tasa cruda de 11.5 defunciones por cada 100,000 mujeres. Las entidades con mayor mortalidad por cáncer de cuello uterino son: Colima (17.7), Chiapas (17.6) Guerrero (15.6), Veracruz (15.4) y Oaxaca (15.2).

La distribución de los casos de cáncer cervicouterino en relación con la edad muestra un incremento a partir de los 35 años, siendo el grupo de 50 a 59 el que tiene el mayor porcentaje con alrededor del 30 por ciento de todos los casos registrados en 2014; la edad promedio de presentación de los casos es a los 49.2 años.

Mortalidad materna y causas obstétricas

En 2016, 760 mujeres murieron por causas obstétricas, 11.4 por ciento en el Estado de México, según el diputado federal Elías Octavio Iñiguez Mejía, presidente de la Comisión de Salud. Esa cámara estudia proponer cambios a la ley para que se pase de la atención hospitalaria a lo que se llama parto humanizado, por parteras, en casas particulares o casas especiales, lo que reduciría gastos y riesgos.

Hace siete años se puso en marcha el Convenio General de Colaboración Interinstitucional para la Atención de la Emergencia Obstétrica, pero no funciona por la escasa colaboración de las instituciones.

Al mismo tiempo se informó, apenas en abril, en la Cámara de Diputados, que la muerte materna en niñas y adolescentes habría cobrado ya 70,000 vidas, tres veces más que las muertes maternas en general registradas por las autoridades y por el Observatorio de Muerte Materna, según información surgida en un foro camaral en donde se demandó mayor presupuesto al Programa para detener el embarazo adolescente. En esa iniciativa y en el convenio interinstitucional participan la Secretaría de Salud (SSA) y los Institutos Mexicano de Seguro Social (IMSS) y de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), que no cuentan con suficientes redes articuladas para que el convenio cumpla su función, señaló Hilda Argüello Avendaño, secretaria técnica del Observatorio de Mortalidad Materna en México.

Entrevistada, Argüello indicó que según la revisión más reciente realizada por este organismo en 2015 sobre esta política pública, las instituciones no se están articulando adecuadamente, pues una mujer que llega a un hospital de la SSA que no cuenta con insumos o personal adecuado, en lugar de ser referida a una unidad médica que pueda atenderla, aunque pertenezca a otra institución, es enviada a otra del mismo organismo, aunque se encuentre a más de dos horas de distancia.

Afirmó que cada año se registran 750,000 emergencias obstétricas, ese convenio solamente está beneficiando a poco menos de 1,000 mujeres. Hay subutilización de este porque podría estar salvando vidas, optimizando los recursos de cuatro instituciones de salud del país, que son las más importantes.

Esas dependencias, dijo, tienen un mecanismo muy burocrático para poder hacer uso del convenio y, sobre todo, para realizar los cobros.

La poca funcionalidad del programa es una de las razones por las que la violencia obstétrica continúa siendo un problema que incluso es catalogado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) como violación de alto impacto.

A su vez, en declaraciones al diario La Jornada, en abril pasado, David Meléndez, secretario nacional del Comité Promotor por una Maternidad Segura en México, pidió revisar la formación de los profesionales de la salud, principalmente en cuanto al trato brindado a las pacientes. Leticia Hernández, académica de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirmó que para lograr el reconocimiento de estas violaciones, de mal trato, riesgo y falta de instrumental en clínicas y hospitales, urge que las mujeres conozcan sus derechos.

La violencia obstétrica es el maltrato que sufren las embarazadas al ser juzgadas, atemorizadas y lastimadas física y emocionalmente, pero también incluye no ser respetadas en sus decisiones, expresó.

El pasado 25 de mayo, durante el foro “Medicina crítica en obstetricia: Estrategias de Prevención de Morbimortalidad Materna y Perinatal”, se dijo que en México fallecieron el año pasado 760 mujeres por causas obstétricas, principalmente por hemorragia, embarazo ectópico, preeclampsia y eclampsia.

La Cámara de Diputados apenas hace unos meses propuso crear un Registro Único de Pacientes, lo que transparentará de qué tamaño es la frecuencia de riesgos maternos y otras enfermedades femeninas. Además de que ese registro ayudará a fortalecer la estrategia de reducción de muerta materna.