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Hace cinco años, un grupo de productores de varias comarcas de cinco municipios de los departamentos de León y Chinandega, acostumbrados a la siembra de granos básicos y ajonjolí apuestan a un nuevo cultivo: El marañón orgánico.

Después de los estragos provocados en las tierras de Occidente por el huracán Mitch, agricultores con apoyo de los Organismos No Gubernamentales Oxfam Gran Bretaña y el Ciprés, experimentaron con la siembra de aguacates, guayabas y marañón, pero el último fue el que pegó “porque es resistente a suelos áridos como los que aquí predominan”, dijo Odilia Quiñónez, técnica del Ciprés en el municipio de Somotillo.

Ambos organismos realizaron un diagnóstico de las tierras, y decidieron sembrar marañón orgánico en las comarcas La Carreta, El Rodeíto, Rodeo Grande, Las Mesitas, La Danta, Jiñocuabo, La Flor y los Limones; Cayanlipe, Israel, Jicote, Apacunca, Mayocunda, Conde García, Mina de Agua, San Ramón, Tololos, Genízaro, pertenecientes al municipio de Villa Nueva, y otras del departamento de León.

“Entregamos tres árboles de marañón a cinco productores de cada comarca y gracias a Dios no se secaron. Hicimos viveros para la reproducción, fase en la que los árboles requieren de riego, pero cuando son adultos, resisten increíblemente la sequía y se mantienen verdes. Durante el verano, cuando el agua falta, se produce la cosecha del marañón”, dijo entusiasmada Quiñónez.

En los primeros años, los productores tenían sólo 20 árboles y actualmente existen 155 manzanas en el municipio de Somotillo, 350 manzanas en el municipio de Villa Nueva y 100 manzanas en el departamento de León.

Agricultores entusiasmados

Marlon Carrasco, de la comarca La Carreta, ubicada en la zona norte de Chinandega, dijo que desde sus ancestros conoce de las bondades del marañón, por lo que se entusiasmó con la siembra de la fruta, estimulado además porque comercializan la semilla en la planta de Somotillo, la que es manejada por un colectivo de cuarenta mujeres, quienes exportan el producto hacia Costa Rica y Europa.

Señalando sus árboles de marañón, el productor aseguró que usan el jabón, chile, ceniza y ajo, como insecticidas orgánicos para combatir las plagas como el chinche, el comején y la abeja negra, mientras dice “que de esta manera comercializamos la semilla de excelente calidad, que es muy apetecida por el mercado extranjero y local”.

A los campesinos, entre ellos Carrasco, quien también acopia semillas a propietarios de treinta y siete parcelas, la venta de seis quintales de marañón orgánico por manzana les dejará cuantiosas ganancias. El quintal está valorado en 18 dólares, y se espera que la producción aumente en 2010 a 15 quintales por manzana.

Por su parte, Gumersinda Baquedano, presidenta de la cooperativa de productores de marañón orgánico de la comarca La Carreta, que aglutina a 53 mujeres, dijo que este cultivo constituye la salvación para los productores de la zona seca acostumbrados a las escuálidas siembras de granos básicos y ajonjolí.

“De febrero a mayo nuestra situación económica era difícil, ahora que comercializamos de la semilla de marañón no atravesamos calamidades porque con el dinero que ganamos compramos nuestros alimentos, medicinas y el vestuario de nuestros familiares”, expresó la humilde mujer.

En similares términos se pronunció María Antonia Espinal, quien añadió que con abonos orgánicos aumentó considerablemente la producción de marañón, granos básicos, camote, yuca y plátanos.

“Agradezco a Dios, a los organismos Oxfam Gran Bretaña y al Ciprés, por la ayuda incondicional que nos han proporcionado”, dijo Espinal, mientras contempla sus 200 árboles cargados con marañón.

Ana María Mendoza, originaria de la comarca San Ramón, jurisdicción de Villa Nueva, indicó que 38 productores de ese lugar siembran este noble árbol, y aunque los vientos de febrero botaron gran cantidad de frutos, venderán un considerable número de quintales de semilla a la planta de Somotillo.

Mercados seguros

Francisco Avendaño, oficial de campo de Oxfam Gran Bretaña, expresó que 840 familias de cinco municipios de los departamentos de León y Chinandega, son beneficiadas con el acceso a mercados en Costa Rica, Europa y el mercado nacional.

Precisó que este año cosecharán 2,990 quintales equivalentes a 23 toneladas de semilla oro de marañón orgánico, que les dejarán cuantiosas ganancias porque cada libra se cotiza en el mercado internacional entre cuatro y cinco dólares.

“El próximo año, debido a que las plantaciones están madurando, esperamos duplicar la producción a 4,880 quintales de nuez de marañón oro, la cual tiene mucha demanda en el mundo. También abastecemos el mercado nacional a través de supermercados y distribuidoras”, aseguró el funcionario.

Las dos plantas procesadoras de la semilla, una ubicada en Tecuaname, jurisdicción de La Paz Centro, León, y otra en Somotillo, generan empleo a 80 mujeres.

En la cadena productiva del marañón intervienen 650 productores que abastecen de semilla a las dos plantas, las cuales acopian la materia prima, la procesan y etiquetan en presentaciones distintas, con su registro sanitario del Ministerio de Salud y la Cámara de Industria y Comercio con la marca denominada “Delicias de Occidente”.

“Hemos mejorado la calidad de la semilla y hemos obtenido la certificación orgánica de Biolatina. Las ventas proyectadas para este año según la capacidad de producción son equivalentes a 352 quintales oro o 16 toneladas al año. El 55 por ciento de la producción la tenemos ubicada en el mercado interno y en algunos clientes en el exterior, como Costa Rica, España y Estados Unidos”, afirmó Avendaño.

Destacó que recientemente participaron en la feria internacional Biofach, Alemania, donde encontraron nuevos nichos potenciales de mercado.

Procesamiento de la semilla del marañón orgánico

A las 7:30 de la mañana, cuarenta mujeres originarias de Somotillo y Tecuaname, colocan su gabacha, cofia y mascarilla para iniciar el procesamiento de la semilla de marañón que es acopiada a través de 22 compradores que transportan la materia prima desde las parcelas hasta las plantas.

Salomé Padilla, socia fundadora de la cooperativa que maneja la planta en Somotillo explicó que clasifican las semillas sobresaliendo la más grande conocida como “Jumbo”, la pesan y pagan al productor; asolean la nuez durante tres días, la embodegan, la seleccionan y la cuecen en una caldera con capacidad de cuatro quintales, durante una hora.

“Después se enfría y la pasamos al área de cortado, y al horno con capacidad de doce cazuelejas, cada una con ocho libras que permanecen durante tres horas en ese lugar, y empacamos el producto en bolsas de veinte libras y en bolsas pequeñas con una selladora especial”, afirmó Janeth Medina.

Otro día transcurre, y los productores de marañón orgánico se entusiasman por las ganancias que obtendrán en el futuro. Igual emoción tienen las 80 mujeres que laboran en las plantas, quienes llevan el sustento diario a sus familias y no emigran a otros países a pasar vicisitudes.