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Global

Un grupo de ecologista de Greenpeace llamó la atención de la Cumbre del G-20 sobre la necesidad de frenar los cambios climáticos, cuando paralizaron el puente de 14 kilómetros que comunica a las ciudades brasileñas de Río de Janeiro y Niteroi.

Una decena de activistas de la organización no gubernamental, en una peligrosa maniobra, se colgaron en el puente con técnicas de rapel para extender un letrero de 50 metros de extensión y 30 metros de altura dirigido a los presidentes de los países del G-20 que se reunieron en Londres.

“Líderes mundiales: el clima y el pueblo en primer lugar”, decía el letrero en inglés, en referencia a la reunión que tendrán los jefes de Estado, que agrupa a los países más desarrollados del mundo y a varios de los principales emergentes.

La Cumbre fue convocada para discutir medidas para hacer frente a la crisis económica global, pero Greenpeace quiere que los graves problemas ambientales del planeta también sean tenidos en cuenta.

Según la organización, los países desarrollados tienen que comprometerse a reducir sus emisiones de gases contaminantes en al menos un 40 por ciento hasta 2020, y los países en desarrollo también tienen que asumir compromisos de lucha contra el calentamiento global.

Los activistas citaron específicamente a Brasil, país que no asumió compromisos en el Protocolo de Kioto, pero que es el cuarto mayor emisor de los gases que provocan el calentamiento global debido a los incendios en la Amazonía.