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Los niveles de salud en México aumentarán si mejoran las condiciones laborales de las mujeres, ya que estas representan un importante valor para la salud y la economía, dijo a Efe la doctora en economía Felicia Knaul.

En entrevista con Efe, la investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) interpretó los resultados de su más reciente estudio como una oportunidad desaprovechada por México de “tener más salud, más mujeres saludables y mayor crecimiento económico” al no enaltecer las condiciones laborales de las mujeres.

El estudio “Valorando lo Invaluable: Las Contribuciones de las Mujeres a Familias Saludables y Economías Saludables” indica que las mujeres representan en México a más del 62% de los trabajadores remunerados del sector salud.

Sin embargo, un 76% de todas las horas invertidas en la salud no remuneradas es también brindada por mujeres, incluyéndose cuidados a familiares impedidos o en la contribución a una óptima alimentación.

El valor de las muchas horas -remuneradas y no remuneradas- que las mujeres invierten en atención médica en México es de al menos 1.6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país en 2014, unos 14,000 millones de dólares.

El trabajo masculino en el sector salud mexicano es menor que elde la mujer, representando entre 0.7% a 1.1% del PIB, lo que se explica por su menor participación en el trabajo no remunerado al interior del hogar.

“Nuestra estimación a nivel mundial es que el valor de lo que producen las mujeres para la salud, solo hablando de cuidado y de trabajo remunerado, representa el 5% del PIB”, indicó.

DESIGUALDADES

La experta lamentó que la contribución a la economía por parte de las mujeres parezca “invisible”.

La directora de la Unión Latinoamericana contra el Cáncer de la Mujer (Ulaccam) destacó que la responsabilidad de cuidar y apoyar a la familia debe diversificarse, dado que “no tiene ningún sentido” adjudicar estas tareas únicamente a la mujer.

La desigualdad laboral entre ambos sexos se percibe cuando se comparan las horas de trabajo. De las 168 horas semanales, los hombres gozan de 70 horas para descanso y relajación por 38 horas que le quedan al género femenino.

Esto impide que las mujeres gocen del “mínimo necesario para descansar y cuidar la salud mental y física”, apuntó.

La mujer contribuye a mejorar la salud cuando dedica esas horas no remuneradas a los cuidados de niños enfermos o adultos mayores, el suministro de agua limpia para toda la familia, “ofrecer y cocinar comida nutritiva”.

Estas acciones cotidianas constituyen aportaciones poco perceptibles, pero que son “absolutamente clave” y que ilustran a la perfección esta aportación de la mujer que a su vez la merma físicamente.

De seguir así, el desgaste es inevitable, generando “estrés, impacto en la salud mental y física” y menos productividad.

“La mujer no tiene tiempo para medir su salud”, denuncia Knaul, indicando que practicar ejercicio o hacerse mamografías periódicas es un derecho.

Dadas las aportaciones de la mujer, igualar las condiciones de los permisos de maternidad entre hombres y mujeres permitiría una mejora.

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