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Meade, el nuevo candidato del viejo PRI

Foto por: AFP

El presidente de México, Enrique Peña Nieto (d) con José Antonio Meade en los pinos.

El PRI, que vive un severo desgaste por la falta de resultados en materia de seguridad y combate a la corrupción, modificó el pasado mes de agosto sus estatutos para permitir que quienes no son militantes del partido puedan aspirar a candidaturas de cargos de elección, un cambio que tenía nombre y apellido: José Antonio Meade.

Con la selección del exministro de Hacienda, José Antonio Meade, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto revivió la añeja práctica del ‘dedazo’, según la cual el mandatario saliente designa al candidato presidencial del PRI.

Meade, quien no milita en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), es la apuesta de Peña Nieto para mantener en el poder al PRI, al que intenta presentar como más abierto y transparente, pero que persiste en prácticas de antaño.

Según analistas, las pugnas internas en otros partidos auguran candidatos débiles y la presidencial se jugaría entre Meade y el veterano izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que encabeza encuestas anticipadas para la presidencial del 1 de julio de 2018.

“Lo que tenemos ahora fue la restauración de una práctica priista donde el presidente controla centralmente el proceso de designación de su sucesor pasando por encima de las estructuras de su partido político”, dijo a la AFP el investigador y académico Alberto Olvera.

Hasta 2000, el presidente mexicano escogía directamente al candidato del PRI. Y en una democracia endeble, de facto designaba a su sucesor.

Luego de 71 años de gobiernos consecutivos del PRI, el “dedazo” se interrumpió en los 12 años que gobernó el conservador Acción Nacional (PAN), entre el año 2000 y 2012.

Como antaño, la prensa mexicana buscó señales sobre el “tapado”, como se llama jocosamente al potencial candidato. La más contundente fue cuando en agosto el PRI modificó sus estatutos para que un ciudadano simpatizante pudiera ser candidato presidencial. De los cercanos a Peña Nieto, Meade era el único sin militancia e incluso había sido ministro en gobiernos del PAN.

“Si bien en teoría los delegados del partido elegirán al candidato en febrero al final de un proceso de elección primaria, el PRI siguió su propia tradición histórica donde el presidente elige a su sucesor”, señala un análisis de la firma de investigación Eurasia Group.

Los expertos descartan riesgos de ruptura en el PRI, ya que los otros aspirantes han respaldado a Meade. Además, los llamados sectores populares priistas, como sindicatos y organizaciones campesinas, vitorearon al exministro en coloridas ceremonias, resucitando “la cargada”, otra vieja práctica.

Los analistas también anticipan que a Meade le pondrán a un contrincante que hará de “sparring” para usar los tiempos de campaña en radio y televisión, al que por ley tendrán derecho los partidos que vayan a un proceso interno.

“Honesto”

La selección de Meade, de 48 años, obedece a que es visto como un candidato que “no está vinculado con casos de corrupción al menos en términos públicos”, según Gustavo López Montiel, profesor de Ciencia Política del Tecnológico de Monterrey.

El exministro, que irá a su primera elección, lleva una vida discreta, alejada de los escándalos que han sacudido al PRI, incluido a Peña Nieto, y que han hecho caer la popularidad del PRI a niveles mínimos.

Es visto como un candidato que podría atraer a votantes del PAN, sumido en pugnas internas por las aspiraciones de su líder, Ricardo Anaya, acusado por sus detractores de promover solo sus propios intereses.

Meade también es apreciado por la “élite política económica y considerado un tecnócrata competente y honesto”, añade Eurasia Group.

Otro “dedazo”

El fenómeno del ‘dedazo’ también es práctica común en el partido de López Obrador pese a que el veterano político ha hecho de la lucha contra la corrupción una de sus banderas.

El izquierdista, que antaño militó en el PRI, fue candidato presidencial en 2006 y 2012 por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en 2014 formó el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Según Morena, su candidato será escogido según una encuesta, pero López Obrador está prácticamente en campaña desde años y el 12 de diciembre se registrará como precandidato.

“En otras fuerzas lo van adoptando, en lugar de que la democracia hubiera terminado con el ‘dedazo’, el ‘dedazo’ se está democratizando, entonces ya está en Morena”, dijo a la AFP el analista José Antonio Crespo.

“Ahora quizá también (el ‘dedazo’) va a estar en el PAN”, agregó.

El PAN ha sido el único partido con una elección interna, pero en septiembre formó con el izquierdista PRD un frente opositor rumbo a 2018.

Aún no se define el método para escoger al candidato y la alianza, exitosa en elecciones locales, parece fracturarse por las aspiraciones de Anaya, del PAN, y del alcalde de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, por el PRD.

Las divisiones dentro del PAN se asentaron con la renuncia de Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón (2006-2012) y que ahora busca ser candidata presidencial independiente.