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Agustín Carstens, hombre de consenso,deja un vacío en Banco de México

Foto por: EFE

Agustín Carstens (der.) conversa con el presidente Enrique Peña Nieto y otros funcionarios.

Inició su carrera en 1980 en el Banco de México, y fue designado subsecretario de Hacienda en el 2000. Tres años más tarde fue subdirector gerente del FMI, puesto que desempeñó hasta que en 2006 tomó las riendas de la cartera de Hacienda mexicana.

Agustín Carstens, dejó el pasado jueves su cargo de gobernador del Banco de México,  tras casi ocho años en el que afianzó su prestigio y logró el respeto de políticos, empresarios y opinión pública, creando un vacío difícil de llenar en una institución clave para la estabilidad macroeconómica del país.

“Es un funcionario muy completo, con experiencia técnica en el banco central, de análisis económica. Y logró combinar muy bien solvencia técnica y capacidad de operación política muy notables, llevando a cabo operaciones complejas”, dijo a Efe el profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey Carlos Elizondo.

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y poseedor de una maestría y un doctorado de la Universidad de Chicago, Carstens (Ciudad de México, 1958) inicia este 1 de diciembre una nueva andadura profesional como gerente del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés).

Inició su carrera en 1980 en el Banco de México, y fue designado subsecretario de Hacienda en el 2000. Tres años más tarde fue subdirector gerente del FMI, puesto que desempeñó hasta que en 2006 tomó las riendas de la cartera de Hacienda mexicana.

“Es un buen economista, con una buena formación, que tiene mucha experiencia y cuenta con una trayectoria de muchísimos años en el banco central. Estuvo en operación, tesorería, manejos y en áreas más estratégicas”, señaló a Efe Mauricio González, socio fundador de la consultora de política y economía GEA.

LOGROS

Para este experto, Carstens actuó “dentro de los estándares de su autonomía y cumpliendo su mandato”, y el instituto emisor pudo controlar la devaluación del peso y la inflación -si bien este año se situará por arriba del 6% por el alza en las gasolinas de enero-, pese a un entorno muy complicado.

“Es una economía que ha soportado un shock exógeno con el triunfo de Donald Trump o la devaluación del peso, sin entrar en choques perversos como en el pasado. La política monetaria cumplió su función”, agregó Elizondo.

Con estas premisas, Carstens se ganó la confianza y respeto de especialistas y poderosos sectores.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, resaltó a EFE la “excelente gestión pública” a lo largo de 37 años de trayectoria de Carstens, un “entregado y responsable profesional”.

“No puedo ser muy objetivo porque tengo un enorme respeto y admiración por él. Agustín es una de las figuras más relevantes del sistema financiero internacional”, opinó recientemente el consejero delegado de Banco Sabadell, Jaime Guardiola, quien fue el director de la filial mexicana de BBVA entre 2003 y 2006.

Incluso la opinión pública parece encariñada con Carstens, habitualmente afable y cercano con los medios, y capaz de llevar la economía al gran público comparando la victoria de Trump, por ejemplo, con un “huracán”.

LAS CRÍTICAS

En medio de tantos elogios, cuesta encontrar voces críticas como la del economista Jonathan Heath, quien en una columna en el diario Reforma destacó el “despilfarro” en burocracia interna implementada por Carstens desde que llegó al instituto emisor el 1 de enero del 2010.

Alejandro Díaz de León Carrillo, subgobernador del Banco de México, reemplazará a Carstens en el cargo desde el 1 de diciembre de 2017 al 31 de diciembre de 2021, una decisión tomada la tarde del martes por el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

El exministro de Hacienda José Antonio Meade sonó en muchas apuestas, pero el lunes anunció su participación en la contienda presidencial del 2018 por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI).

González resaltó la necesidad de “distinguir entre la fortaleza de la institución” y de la figura de su gobernador, aunque consideró que una mayor “anticipación” en el nombramiento hubiera sido preferible.

“El banco central es una institución de un servicio civil muy sólido y con una Junta de Gobierno que está funcionando”, opinó el economista, quien destacó el “cúmulo de experiencia” del gobernador saliente.

Elizondo es algo más crítico con su partida. En primer lugar, porque Carstens se va sin cumplir su segundo mandato de 6 años, que culminaba en 2021, y abre un periodo de “incertidumbre” que coincide con los comicios del 2018.

Para Castañón, la nueva Junta de Gobierno debe apostar por un factor claro: la continuidad, algo que ha ocurrido con la designación de Díaz de León Carrillo, un economista con maestría en Administración Pública y Privada por la Escuela de Administración de Yale.