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Imagine que llega a la Tierra un enorme disco volante plateado, se aproxima a la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York y detiene su vuelo, permaneciendo suspendido en el aire sobre la plaza de este edificio. Millones de personas observan a la misteriosa nave a través de sus pantallas.

Los desconocidos tripulantes del OVNI entran a la red global de comunicaciones y trasmiten en distintos idiomas un breve mensaje por radio, TV e internet, de forma abierta y pública.

El texto dice: “Terrícolas: no estáis solo en el universo. Somos habitantes de un lejano mundo parecido al vuestro, que conocíamos vuestra existencia y hemos decidido presentarnos públicamente viajando a vuestro planeta”. 

“Sabemos de vuestros conflictos y hemos venido a ayudaros. Nuestras intenciones son pacíficas. Queremos reunirnos con vuestros representantes para trabajar juntos para erradicar las guerras, problemas y males que hacen de vuestro mundo un lugar incómodo”, prosigue el mensaje. “Habitantes de este planeta, mantened la tranquilidad. Venimos en son de paz. Somos una representación de uno de los muchos mundos habitados de esta galaxia”, finaliza la trasmisión.Imagen del OVNI ante la sede de la ONU. Foto: Cortesía de José Luis Camacho.

Después de unas horas de inactividad, el OVNI de la ONU aterriza y, por una pasarela que sale de la parte inferior de la nave, desciende un ser extraterrestre que se parece mucho a los seres humanos, aunque con algunas pequeñas diferencias y algunos rasgos característicos de su mundo, nada preocupantes.

Así imagina el ufólogo e investigador de enigmas y fenómenos paranormales José Luis Camacho un hipotético primer contacto pacífico entre los humanos y los alienígenas, en su videoprograma “¿Qué pasaría si los extraterrestres entraran en contacto con la Tierra?”, publicado en su portal de internet Mundo Desconocido (www.mundodesconocido.es).

“El impacto, transformaciones y cambios que podrían generar en la humanidad el contacto abierto con una excivilización más avanzada, podrían ser tan enormes, imprevisibles y múltiples como los que produjo la llegada de los europeos a América hace más de cinco siglos”, comenta a Efe Camacho, cuyo canal de YouTube tiene más de un millón de suscriptores.

El extraterrestre de la ONU podría encajar en una de las descripciones habituales de los alienígenas: un ser antropomorfo enfundado en un traje similar al de un submarinista y que tiene forma o apariencia humana, aunque cuenta con una figura más delgada y estilizada, mayor estatura y una cabeza y unos ojos de  gran tamaño, aunque carece de cabellos.

Pero ¿cuáles serían las reacciones psicológicas de los humanos ante un escenario como el descrito por Camacho si llegasen a nuestro planeta y comunicasen abiertamente su existencia a toda la humanidad?.

Confianza, hostilidad y expectación

“Ante esa situación habría todo tipo de reacciones: desde quien esté expectante y curioso y se acerque a los extraterrestres para establecer contacto con ellos en son de paz, hasta gente paranoica, que los ataque o les dispare ante la posibilidad de que los ‘alien’ se muestren pacíficos pero en realidad tengan malas intenciones”, señala a Efe la sicóloga clínica Margarita García Marqués.

“La reacción de cada uno ante el caso expuesto dependería de sus vivencias anteriores, de su historia personal, de si su carácter es extrovertido o introvertido, de si su personalidad es confiada o paranoica o de si su personalidad tiende a avanzar o retroceder en la vida”, señala Marqués, que dirige el Centro Hara de terapias para el bienestar (https://centrohara.es/) . 

Añade que las reacciones de cada persona también estarían influenciadas “por  la educación y los mensajes que ha recibido y por el entorno en que ha vivido, dependiendo de si ha sido duro o amable y de si han sufrido agresiones y de qué tipo”. 

“Como siempre habrá un porcentaje de la población que será amable, otra parte será hostil, y también habrá quienes sean indiferentes o esperen a ver qué ocurre”, indica Marqués. 

Según esta sicóloga “algunos verían el contacto con extraterrestres de forma positiva y con una curiosidad abierta y confiada, como una oportunidad para conocer otra forma de vida; otros se mantendrían prudentes y observarían qué ocurre con los más arriesgados que se acerqueran a los ‘alien’. También habría quienes tomaran el contacto como una amenaza y los agredirían”.

Para Marqués un hecho tan trascendente “podría compararse con la llegada de los europeos a América, África o China, y otros grandes contactos históricos en los que se encontraron culturas diferentes y hubo distintas actitudes y reacciones por ambas partes, desde amabilidad y apertura, hasta el rechazo y la agresión”.

“Los alienígenas, obviamente, serían una civilización tecnológicamente más avanzada porque habrían desarrollado una nave para venir a la Tierra y porque habrían estado observando nuestras costumbres durante un tiempo antes de visitarnos”, especula Marqués.

“A pesar de que trajeran un mensaje de paz, sería aconsejable la prudencia, porque todo en la existencia tiene su cara y su cruz. Ellos sabrían más de nosotros que lo que nosotros sabríamos de ellos y habría que comprobar si permitirían que los conozcamos mejor y si nos explicarían sus intenciones reales”, argumenta.

Culturas diferentes

“En un caso como este, en el que los humanos serían la cultura menos desarrollada, sería aconsejable permanecer con curiosidad y la mente abierta y ver lo que ocurre, pero con cierta prudencia, preparándose tanto para lo bueno como para lo malo, ya que los extraterrestres podrían adoptar una actitud aparentemente pacífica para ver los puntos débiles de la humanidad”, añade la sicóloga.

Relacionarse, contactar y conectar con otros seres y otras culturas puede ser sano y enriquecedor para ambas partes, pero también puede haber malos entendidos, ya que lo que en una cultura es algo normal, la otra podría interpretarlo como algo negativo”, según la experta.

“El miedo a lo desconocido es algo natural, pero a partir de ese sentimiento, hay que intentar conocer eso que se desconoce, es decir los alienígenas, y ver si lo que sucede es positivo o negativo, si nos aporta o quita”, aconseja esta especialista.

“En las relaciones siempre hay un dar y un recibir, por lo que sería probable que los ‘alien’ quisieran tomar algo a cambio de la ayuda que nos ofrecen, como por ejemplo aprender de la humanidad, como los antropólogos hacen al estudiar a otras civilizaciones y culturas, pero habría que ser prudentes hasta conocer ese aspecto”, según Marqués. 

“Un contacto de este tipo, al igual que los encuentros históricos entre los europeos y los pobladores de otros continentes, encierra el factor clave de todo descubrimiento: darse cuenta de que hay otras formas de entender las relaciones, las costumbres, el mundo y la vida, diferentes de las que conocíamos y creíamos que eran las únicas y normales”, apunta.

“Cuando dos culturas se encuentran, dan y reciben cosas mutuamente, como está ocurriendo continuamente a lo largo de la historia, y ahora a un ritmo más rápido y a  mayor escala debido a la globalización impulsada por la tecnología”, señala.

“El contacto con otras culturas y seres, amplía la visión de la realidad, abre la mente, amplia horizontes, y enriquece nuestra vida sicológica, y el contacto con los extraterrestres aportaría esto mismo, pero a otra escala, aunque ello seguramente requerirá una evolución en la que habría crisis y distintas etapas, y se alternarían sentimientos de curiosidad y temor”, analiza Marqués.

“Dado que no hay nada que sea solo bueno o que solo nos aporte cosas, al igual que sucede en cualquier relación personal o social, en un contacto con los ‘alien’ habría que prepararse para las facetas malas y estar dispuestos a dar algo, para que la relación funcione y el intercambio sea beneficioso para ambas partes”, concluye la sicóloga Marqués a Efe.

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