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Contradictoriamente, por primera vez en los últimos nueve años, la producción global de carne vacuna descenderá en el 2009 en menos del uno por ciento, lo que equivale a 295 mil toneladas métricas del producto, debido a la baja en la demanda mundial como efecto de la mayor crisis económica que afecta al planeta en los últimos 50 años.

Ronald Blandón, Gerente General de Comisión Nacional Ganadera, destaca que la crisis en los países desarrollados obligó a los gobiernos a reducir los subsidios a la producción agropecuaria, por lo que están incrementándose las compras de estos alimentos fuera de sus naciones, ya que sus productores, por sus altos costos, no están motivados a trabajar sólo para pagar los insumos que usan en producir.

Los altos costos de producción en países desarrollados son una oportunidad para los productores de carne de naciones pobres, como Nicaragua, pero la ganadería nacional ya sintió los efectos de la baja en los precios y en la demanda, traduciéndose en considerables pérdidas económicas.

Para Ariel Cajina, especialista en economía agrícola, por efecto de la reducción en las compras de carne bovina en los principales mercados del mundo, el sector ganadero nacional dejó de percibir aproximadamente 60 millones de dólares y los mataderos nacionales dejaron de sacrificar unos 50 mil novillos en los últimos tres o cuatro meses.

En las fincas de doble propósito, los ingresos de los criadores provienen normalmente de la venta de leche, que representa el 80 por ciento, y de la venta de terneros, el 20 por ciento. De tal forma que si los precios en la leche se mantienen, los criadores van a ver disminuidos sus ingresos totales en un 10 por ciento.

De acuerdo con Blandón, las carnes de primera calidad en los restaurantes del primer mundo, están siendo sustituidas por productos cárnicos de menor calidad, estrechando el margen de precios entre cortes selectos y de primera, lo que puede representar una oportunidad para los mataderos nicaragüenses que producen para el mercado estadounidense.

Recordó que las cuotas de Nicaragua, otorgadas por medio del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que llegó a 11,500 toneladas métricas en el año 2008, y la establecida por la Organización Mundial de Comercio, por 64 mil 805 toneladas métricas de este producto, constituyen una seguridad para la nación, pero se requiere un mejor desempeño de la ganadería local.

Bajo condiciones de crisis, la ganadería nacional debe dar el salto cualitativo, mejorar su productividad, porque está en juego la actividad más importante de la economía nacional, más de 600 mil empleos permanentes y las divisas más limpias que obtiene la nación, añade Blandón.

Programa nacional
de pasto
Agrega que se debe lanzar un programa nacional de pasto que promueva, difunda y facilite la expansión de pasturas mejoradas para el trópico, combinándolos con gramíneas y leguminosas para la alimentación del ganado, elevar la calidad genética, especialmente en el sector de los pequeños y medianos ganaderos.

Blandón añade que las exportaciones de carne hacia Venezuela, dieron estabilidad al sector, dentro del cual, el país sudamericano se viene posesionando como uno de los principales países importadores del producto nicaragüense.

De mantenerse el incremento de la demanda de carne de parte de Venezuela, (6,000 toneladas métricas negociadas para el año 2008 y por lo menos 10 mil toneladas métricas para el 2009), las exportaciones cárnicas de Nicaragua a la nación sudamericana, representarán más de un cuarto de las ventas totales nicaragüenses al mundo, en sólo seis meses.

La leche suaviza
caída de la carne
Después de tener un precio excepcional a nivel internacional, de alrededor de seis mil dólares la tonelada métrica de leche en polvo, el valor de este producto descendió de manera violenta, pasando a cotizarse hasta en mil 800 dólares, la tonelada métrica.

Pese a esa caída, ya se muestra una tendencia hacia el incremento y un mayor interés de compradores en el mercado mundial, al tiempo que el precio reaccionó en corto tiempo, llegando a cotizarse en dos mil 200 dólares la tonelada métrica.

Por otro lado, la rentabilidad de las explotaciones lácteas en USA sigue bajando. Con el precio de un kg de leche no se compra ni 1.5 kgs de alimento, resultando en una reducción de inventarios en los mercados mundiales de entre un 40 y un 60% al final del 2008, comparándolo con las existencias a inicio del mismo año.

Las exportaciones de lácteos de USA fueron de 3 mil 822 billones de dólares en el 2008, un 25 por ciento superiores a las del año previo, 2007. Las ventas crecieron el 52 por ciento en los tres primeros trimestres, pero cayeron el 29 por ciento en el último trimestre y se prevé que para el 2009, las ventas de lácteos van a caer a 3.1 billones de dólares.

Esta caída dejará insatisfechos a importadores compradores de lácteos de Estados Unidos, lo cual constituye una oportunidad para los productos nicaragüenses en mercados cercanos, como el Caribe, hacia donde el país del norte exportó en el año 2008, leche y sus derivados por valor de unos 163 millones de dólares.

A fin de aprovechar esta oportunidad en los mercados de carne, leche y sus derivados, producidos a bajos costos, se hace, dice Blandón, mucho más imperiosa la necesidad que el sector privado y el sistema financiero nacional establezcan verdaderas alianzas estratégicas para invertir en las fincas y mejorar la productividad.

Lograr esto requiere el reemplazo de sementales, mejorar las pasturas, invertir en centros de acopio con controles de calidad, establecer nuevas plantas de procesamiento y escalar en los niveles de producción.

Ganadería nacional urge de financiamiento oportuno

Según información de Canislac, existen en el país más de tres mil queseras en el ámbito informal, por lo que garantizar la calidad de los productos pecuarios deberá ser la estrategia comercial, tomando en cuenta que Nicaragua es uno de los tres países en el mundo que nunca han tenido en su historia enfermedades infectocontagiosas como la fiebre aftosa y la denominada vaca loca.

Al respecto, el presidente de Conagán, René Blandón Alvarado y el presidente de la Cámara de Industrias, Alfredo Marín, la calidad e inocuidad de los productos cárnicos y lácteos deben ser cuidados y defendidos para acrecentar las oportunidades de diversificación de las exportaciones de Nicaragua, tales como las cuotas dentro del Cafta para helados, leche y crema, equivalente a unos 550,000 litros de leche al año, libres de impuestos.

Consideran los dirigentes ganaderos que es fundamental, que el país en su conjunto, destine recursos para el mejoramiento de la infraestructura vial del país, principalmente hacia las zonas productoras de leche en el centro-este del país, las que no tienen carreteras, mucho menos tendido eléctrico.

A la par demandan la aprobación y aplicación de políticas en consulta con el sector privado de cara a la estrategia comercial de los productos de carne, leche y sus derivados, además de las exigencias sobre medidas sanitarias que los mercados demandan para proteger la salud de los consumidores.

Para los productores urge crear capacidades técnicas para reducir los costos de producción ganadera en base a introducción en las fincas, de buenas pasturas como fuente principal de alimentación, al tiempo que se mejoran los ingresos por la vía del incremento de la producción, como puede verse en los resultados que obtuvo el Catie en el año 2008, al lograr incrementos sustantivos en la rentabilidad de las fincas.

Como resultado de la crisis mundial, las pérdidas en el 2008 por unos 60 millones de dólares del sector ganadero nacional por efectos de reducción de precio en el mercado internacional, presionan a los productores a buscar financiamiento, para mejorar sus niveles de operación.

Según los ganaderos, la demanda de quesos está en aumento, la producción de leche en Costa Rica, el mayor competidor de Nicaragua en la región, se está reduciendo drásticamente, mientras que las crecientes necesidades centroamericanas y caribeñas, van a verse desabastecidas por Estados Unidos, lo que es una oportunidad para la ganadería nicaragüense, si logramos competir con productos de calidad comprobada e inocuos para cualquier mercado del mundo.