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Costa de Mosquitos, acaso por extensión toponímica de los que ya eran Cayos de los Mosquitos para los marinos, o por intercesión lingüística de los mosquetes —armas de fuego de la época— intercambiados con los autóctonos a cambio de carne o concha de tortuga, pieles y cortezas tintóreas, fue uno de los nombres que recibió en los siglos coloniales nuestra Costa Caribe. A la misma, los ingleses la llamaban Mosquito Coast.

La Providence Company

Los últimos, desde la Providence Company —una compañía cuyo principal accionista era el Conde de Warwick, gobernador de la isla de Providencia, entonces colonia británica— instauraron un nexo comercial con los indígenas de Cabo Gracias a Dios en 1663. La expedición, al mando del capitán Sussex Cammock, se acercó a la desembocadura del Río Coco con varias balandras cargadas de telas, chaquiras y otras chucherías. Dos hermanos holandeses lo acompañaban: William y Abraham Bleuvelt, apellido que daría su nombre a la bahía de Bluefields y a otra en Jamaica.

La Providence Company justificaba sus actividades comerciales con la difusión del Evangelio, considerado “la gran obra de por sí”, ya que sus miembros eran puritanos. Pero la piratería y el tráfico de esclavos no les fue ajeno. Instalada en una pequeña isla del Caribe (Santa Catalina o Providencia) cuando arribaron a ella sus dos primeras naves inglesas en 1629, el imperio español no se enteró de su existencia sino hasta en 1634. Ciento siete años después, la compañía tendría su fin, pues el 17 de mayo de 1741 sus habitantes capitularon ante las fuerzas mayores del almirante Juan Díaz de Pimienta, nacido en Cuba.

El naufragio de esclavos africanos

En 1641, el navío del portugués Lorenzo Gramajo, cargado de esclavos africanos, naufragó frente a los Cayos Misquitos, logrando fugarse la mayoría de ellos que se establecieron en diversos puntos del litoral, habitado por indios miskitos. La mezcla vino después de la lucha, con lo cual surgió el zambo. Tal fue el origen de la estrecha vinculación de Jamaica con la Costa Atlántica de Honduras y Nicaragua, hasta el punto que en 1678 fue coronado Jeremy I, primer “king” de los miskitos, en el jamaiquino Spanish Town. De allí partían inmigrantes británicos para intensificar los cortes de maderas preciosas y tintóreas o ampliar el contrabando con los españoles de Nicaragua. El más activo fue William Pitt (Piche para los españoles).

Los superintendentes ingleses y la paz con España

En 1740 el capitán Robert Hodgson, yerno de Pitt, izó la bandera inglesa en Río Tinto y Sandy Bay, declarando súbditos británicos a todos los nativos del territorio. Menos de dos décadas después lo poblaban 1,500 blancos, 4,500 esclavos negros y unos 10,000 miskitos y zambos. Hodgson controlaba dicho territorio y llegó a gobernarlo como Superintendente de 1740 a 1759. Le siguieron en el cargo: Richard Jones (1759-1762), Joseph Otway (1762-1767), Robert Hodgson, hijo (1768-1775), John Ferguson (1775-1776) y James Lawrie (1776-1787).

Cinco años antes, en 1783, se había firmado el Tratado de París por el cual Inglaterra reconocía la independencia de sus antiguas colonias en el norte de América. España, que había peleado a favor de los colonos rebeldes en contra de Inglaterra, intentó arreglar los asuntos relacionados con la Costa de Mosquitos, y en 1786 Inglaterra aceptó dicho arreglo por la Convención de Londres. Por este instrumento: reconoció la soberanía de España en la Costa de los Mosquitos y decidió evacuar a todos los ingleses que estuvieran viviendo en ella, con excepción de aquellos que se reconocieran súbditos del Rey de España.

Al año siguiente, 1787, salieron casi todos los ingleses con sus esclavos y pertenencias de la Costa de Mosquitos, rumbo a Belice o a las islas inglesas del Caribe. La disputa entre las dos potencias coloniales había concluido a favor de España. Más tarde, en el siglo XIX, Nicaragua basaría sus argumentos jurídicos en el reclamo de la Costa Atlántica y de las islas adyacentes en el Tratado de París de 1783 y en la Convención de Londres de 1786. Asumía que era heredera de los derechos que Inglaterra había reconocido a España en esos dos documentos.

Los “kings” de la Mosquitia

Mientras tanto se habían sucedido, no sin interrupciones (durante las cuales se impusieron los jefes regionales), algunos “kings” de la Mosquitia como Jeremy II (¿1718-1729?), quien tuvo dos esposas, tres hijas y un hijo: sukia o hechicero; además, firmó el 29 de junio de 1720 un tratado con Inglaterra. Pero el jefe miskito Anibel asumió la corona. Sucedieron a éste, Peter I (1729-1739), hermano del anterior a quien había servido como Almirante; Edward I (1739-1755), firmante de un segundo Tratado de Amistad y Protección con Inglaterra el 16 de marzo de 1755; y George I (1755-1776), coronado en Sandy Bay. En 1774, dos años antes de fallecer durante una epidemia, había visitado Jamaica.

Las fuentes registran otros cinco “kings” antes que se creara la Reserva Mosquita por el Tratado de Managua del 28 de enero de 1860: George II (1776-1801), quien visitó Inglaterra dos veces: de 1774 a 1775, y luego al año siguiente; bautizado, tuvo 22 esposas y fue asesinado por los amigos de una de ellas en octubre de 1801. Le sucedió George III [George Frederick: 1822-1824], electo por los ingleses. Era negro puro, por lo cual los indios reclamaron que el trono fuera ocupado por el legítimo heredero de George I. Lo mataron en una reyerta de borrachos entre sus súbditos.

Le siguió Robert II [Robert Charles Frederick: 1824-1841], famoso por —a cambio de licores y trajes vistosos— grandes concesiones de tierras a comerciantes extranjeros. Lo deportaron a Belice, donde murió. A continuación fue coronado en Saint John’s Church, Belice, George IV [George Augustus Frederick: 1845-1849], reconocido por el cónsul inglés Patrick Walker, quien hizo que el joven rey de quince años anulara las concesiones territoriales anteriores. Se conserva un grabado de este “king” y su Concejo en Bluefields, tras su coronación en Belice el 10 de mayo de 1845.

El Concejo de George IV en Bluefields, 1845

En dicho grabado se encuentran sentados: el secretario William Scott (de espaldas) y a su lado Patrick Walker. En la pared izquierda, el retrato de Su Majestad la Reina Victoria (1819-1901) de Gran Bretaña. El Concejo tuvo lugar en la casa de James S. Bell (Bluefields), el primero de los sentados en el lado izquierdo de la mesa; seguido de Alexander Hodgson (1792-1893) y de Joseph Harrison, comandante de Bluefields. A continuación, el Rey George Augustus Frederick II (1845-65), de 15 años, con su banda, y detrás y a su lado tres pajes de pie. Enseguida, George Hodgson (1794-1852), de peluca blanca; de pie: Walter Hodgson con un sombrero de plumas en su brazo izquierdo. Luego, sentados a la derecha: John Gayland Dixon y Hallstead Ingram (1807-1862). De pie, detrás de Ingram, posiblemente Robert Hodgson (c. 1823-c.60).

Finalmente, el último “king” —que pasó a Hereditary Chief a partir del Tratado de Managua en 1860— fue George V (1849-1865). Educado en Jamaica, murió el 27 de noviembre de 1865, y durante su gobierno, con el apoyo británico se establecieron los Moravos en 1849, no sin enviar dos años antes una avanzadilla exploratoria de dos misioneros.

El Tratado de Managua y la creación de la Reserva

Por el ya referido Tratado de Managua (28-I-1960), llamado también Dickinson-Ayón por sus firmantes, Inglaterra reconoció al fin la soberanía de Nicaragua sobre el territorio de la Mosquitia, creando la llamada Reserva Mosquita y delimitándola: de la aldea de Tuapi en el Norte al Río Punta Gorda en el Sur. De manera que Nicaragua disponía del Puerto de San Juan del Norte, el cual había sido tomado por los ingleses el 1º de enero de 1848 y devuelto un día similar de 1861; pero en 1865 quedaría obstruido, impidiendo el acceso de vapores de alto calado. También disponía de la cuenca del Río Coco y de su salida en Cabo Gracias a Dios.

Auxiliado por comerciantes ingleses, el 13 de septiembre de 1861, se elaboró la primera Constitución Municipal de la Reserva: casi una copia de las leyes inglesas que anteriormente habían regido en el territorio (sólo para los ingleses). Ella facultaba al nuevo Jefe (antes era Rey) George Augustus Frederick para otorgar concesiones enajenantes a extranjeros, como en efecto prodigó.

El 23 de mayo de 1866, su sobrino de diez años, William Henry Clarence, fue electo por una mayoría no india o “mosquita” (imponiéndose los “creoles y moravos”). El gobierno de Nicaragua —encabezado por el general Tomás Martínez— se negó entonces a reconocerlo, no sólo por esa anomalía electoral sino por la escasa edad del elegido, dejando de pagarle la subvención a que se había comprometido en el Tratado de Managua. Desde entonces comenzaron las tensiones entre el Ejecutivo nicaragüense y la Reserva, en manos de los “criollos” ricos que controlaban al Hereditary Chief.

Jonathan C. Frederick y la Ley contra los hechiceros

Este cargo lo asumirían posteriormente G. W. Albert Hendy (1879-1888), converso de la Iglesia Morava, quien falleció en Laguna de Perlas el 8 de noviembre de 1888 (fue envenenado por un “español” a quien ahorcaron en Bluefields); Jonathan Charles Frederick (1889-1891, fallecido el 22 de enero de ese año) y Robert Henry Clarence (1891-1894). De estos dos últimos se conservan numerosos documentos. Por ejemplo, de Jonathan su discurso del 17 de septiembre de 1889, cuando fue electo y asumió el gobierno de la Reserva de conformidad con el artículo tercero del Tratado de Managua. Además, del 8 de octubre de 1889 data la “Ley de los Hechiceros”, emitida por su Concejo de Bluefields y firmada por él. En concreto, establecía castigar las prácticas seculares de brujería u obeaismo: forma de magia traída del África Occidental por los esclavos, especialmente difundida entre la población negra de Jamaica y trasplantada a nuestra Costa Caribe.

Política interior y exterior de Nicaragua

Por su lado, el Presidente de Nicaragua, Evaristo Carazo, decretó el 26 de octubre de 1887 la ordenanza para la Comisaría de la Reserva Mosquita, por la cual no sólo creaba y reglamentaba la administración del distrito Siquia, sino que constituía de hecho una avanzada humana y material de la futura incorporación. Efectivamente, en 1889 se fundó la Villa y puerto fluvial de Rama, respondiendo al auge bananero de los alrededores. Y ese mismo año tenían algún tiempo de funcionar resguardos de policías en Río Grande y en las Islas del Maíz. Por eso hacia 1892 El Rama era un centro de 600 habitantes fijos donde se realizaban transacciones comerciales y agrícolas. Mensualmente llegaban vapores para cargar 40 mil cabezas de ganado en la mala época y 80 mil en la buena.

El primer Comisario de la Reserva fue Isidro Urtecho, autor de seis artículos: “Costumbres de los indios mosquitos”, y el siguiente, nombrado por el presidente Roberto Sacasa, Daniel del mismo apellido, quien estuvo presente en la toma de posesión del último Rey Mosco, Robert Henry Clarence, en Bluefields, el 30 de enero de 1891.

El mismo presidente Carazo (y lo confirmaría su sucesor, Sacasa) nombró Ministro en Washington al astuto Horacio Guzmán, cuyo objetivo era que Estados Unidos respaldase la incorporación de la Reserva. Poco a poco, Guzmán convenció a dos administraciones estadounidenses de que la empresa del canal no sería segura a menos que la Reserva Mosquita fuera parte definitiva de Nicaragua, y logró ganarse la confianza del Secretario de Estado, Thomas F. Bayard. Así, el 23 de noviembre de 1888, Bayard envió un despacho a su homólogo británico, Lord Salisbury, protestando contra la pretendida continuación del protectorado británico y demandando su retiro. La correlación internacional de fuerzas estaba a favor de Nicaragua.

(En otro reportaje especial se detallará el proceso de la anexión de la Reserva a Nicaragua, iniciado en 1894 y concluido en 1905).