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Un vestido blanco, un gran velo blanco y muchas flores del mismo color son algunos de los elementos más característicos de las bodas occidentales. Aunque en otras latitudes no siempre están presentes. De hecho, cambia hasta el color.

El rojo es un color con un gran simbolismo en China. “Algunos dicen que ya era un color importante cuando esta civilización practicaba el totemismo, pero generalmente se asocia más con el sol, el fuego, la vida y otros aspectos generalmente positivos. Es decir, es un color asociado a las cosas buenas de la vida y supone un buen augurio que, por supuesto, debe estar presente al inicio de un matrimonio”, explica Javier Telletxea Gago, sociólogo y antropólogo español afincado en China, que cuenta a través de YouTube cómo es la vida en el país asiático, además de hacerlo  en el blog “Historias de China”.

Liu Xiaokun, al centro, lleva a su novia, Liu Xiang, a la espalda al acercarse a su casa según una tradicional nupcia rural en Pingyao, provincia de Shanxi, centro de China.

Casarse en China

El antropólogo cuenta que en la China tradicional el matrimonio implicaba que las mujeres pasaran a formar parte del linaje de su marido y esto todavía se nota en aspectos como la costumbre de celebrar la boda en la localidad del novio.

En cuanto a las características de las bodas chinas tradicionales, “la más visible es que los novios visten de rojo, aunque antes y después de la ceremonia puede haber toda una serie de rituales, como el consistente en que el futuro marido tenga que “sobornar” a las amigas de la novia o superar una serie de pruebas cómicas para poder llevarla al altar”, comenta. 

“También es costumbre que, por la noche, los amigos lleven a los novios al dormitorio y hagan que participen en juegos que pueden tener cierto componente erótico, pero en tono de broma y generalmente sin pasar a mayores”, añade.

No obstante, indica que en la actualidad lo más habitual es que en una boda haya una mezcla de elementos chinos y occidentales. 

“A simple vista resultan muy parecidas a nuestras celebraciones civiles, ya que los novios suelen llevar, ella un vestido blanco, y él un traje, aunque muchas veces domina el estilo ‘casual’ entre los invitados”, detalla.

Respecto al ritual en sí mismo, “incluye el intercambio de anillos y el beso, pero también tiene una parte china que consiste en brindar con los padres y que estos entreguen unos sobres rojos con dinero a los recién casados. Todo ello suele estar dirigido por un maestro de ceremonias y, en la mayoría de los casos, carece de elementos religiosos, lo que no impide que pueda haber momentos solemnes. Lo normal es que los rituales tengan lugar en el propio comedor del restaurante y lo ideal es que también haya música o alguna actuación para generar buen ambiente”, detalla Javier. 

Él lo sabe bien, pues fue protagonista de una boda china, ya que está casado con una ciudadana de aquel país.

En lo relativo al número de invitados, señala que puede variar bastante, pero “es fácil reunir unas cien personas”. 

“Por cierto, una de las costumbres que se mantiene es la de que los novios brinden con todos los invitados, o al menos con todas las mesas, lo cual no presenta un gran problema si se hace con cerveza, aunque puede complicarse si se opta por el licor de sorgo, que puede tener más de 50 grados”, apunta.

Una mujer acaba de “peinarse el pañuelo”, porque para una mujer que lleva el hiyab, el pañuelo pasa de un mero accesorio a ser una prenda necesaria que sustituye al cabello y que hay que cuidar del mismo modo.

En el mundo musulmán

En las bodas musulmanas, en cambio, no existe este problema, pues los brindis se realizan con bebidas no alcohólicas. En el mundo árabe una boda es un acontecimiento de extraordinaria relevancia. Tanto, que las celebraciones duran varios días.

La costumbre era que la novia acudiera al hamman (baños públicos) durante siete noches consecutivas antes del matrimonio, aunque en la actualidad esto suele reducirse a un solo baño. Eso sí, lo hace acompañada de sus familiares y amigas en un ambiente festivo. 

El siguiente día es el turno del ritual de la henna (tinte natural), en la que una especialista en estos menesteres o bien una amiga o familiar de la novia decora con los famosos tatuajes de este producto las manos y los pies de la futura esposa.

Lo habitual es que una noche más tarde comience la fiesta en sí misma, o las fiestas, porque en realidad son dos, una para los hombres y otra para las mujeres. 

La de ellas es la más animada, con comida, baile y exuberantes vestidos. Avanzada la noche, el novio avisa de que va a entrar (acompañado por el resto de los hombres) en la fiesta de las mujeres y todas se cubren. Una vez allí, él se sienta junto a su esposa, brindan con una bebida llamada sharbat (sirope preparado con frutas y pétalos de flores) y más tarde se retiran.

En cuanto a los aspectos legales, para que la boda musulmana pueda celebrarse, se deben cumplir ciertos requisitos. El primero de ellos es el consentimiento de los cónyuges. 

“El algunos países pueden hacerlo los propios contrayentes o a través de su tutor matrimonial, mientras que en otros las mujeres nunca lo pueden expresar directamente y es su tutor matrimonial el encargado de hacerlo público después de que ella se lo diga”, explica Caridad Ruiz de Almodóvar, profesora de la Universidad de Granada y experta en códigos de familia en los países árabes (http://eac.ugr.es/). 

Asimismo, es necesario “tener como mínimo la edad establecida en cada código o el permiso del tutor o del juez para casarse antes de dicha edad. También se requiere la presencia de dos testigos varones. En algunos países, cada varón puede ser suplido por dos mujeres, pero en otros las mujeres nunca pueden ser testigos en el matrimonio ellas”, aclara. 

Además, la profesora añade que en algunos países es necesario que en el contrato matrimonial conste la dote.

En el mundo árabe, los hombres pueden tener más de una esposa. De hecho, “excepto en Túnez, que está prohibido, en los demás países un hombre puede estar casado con hasta cuatro mujeres al mismo tiempo. Pero en los códigos, cada vez hay más obstáculos para dichos matrimonios, por lo que cada vez son menos habituales”, detalla Ruiz de Almodóvar.

Cada vez hay un mayor número de islandesas (como las dos de la imagen) que se casan por el rito Ásatrú que utilizaban los antiguos vikingos.Bodas vikingas

En el norte de Europa el matrimonio se celebra de una manera bien distinta. De hecho, en Islandia es posible casarse por el rito Ásatrú (literalmente fiel o leal a los dioses), una religión basada en el antiguo paganismo, la religión de los vikingos, cuyas deidades más conocidas son Odín y Thor.

“La ceremonia es intimista y está relacionada con la naturaleza. El pastor suele buscar un lugar tranquilo dentro de la localización propuesta por los novios. Una vez allí, realiza la ceremonia en un círculo (puede estar hecho de ramas) que simboliza el círculo de la vida. 

Suele hacer una introducción de la pareja y, después, explica una leyenda mitológica relacionada con la unión”, precisa Azahara Bejarano, directora de Ventas y Marketing de Islandia 360, una agencia especializada en organizar viajes a Islandia (https://islandia360.com/).

A continuación, hace un brindis con un recipiente hecho de cuerno y la pareja bebe de él. “Aquí, de forma opcional, los novios pueden intercambiarse algo simbólico. Algunos intercambian anillos, otros se entregan pergaminos y hay parejas que eligen lanzas o armas”, comenta.

En lo relativo al atuendo, existen varias posibilidades. “Hay novios que alquilan los trajes Ásatrú, otros llevan ropa convencional de novios y algunos van vestidos de montaña. No hay que vestir de una forma obligatoria. No obstante, los pastores se toman muy en serio estas ceremonias, ya que se trata de una religión, así que la única condición es que los novios no se disfracen”, apunta.

Azahara señala que es relativamente habitual que los islandeses se casen por este rito, “en especial la gente de los fiordos y de los pequeños pueblos”. 

Pero, además, hay personas procedentes de otros países que viajan a Islandia para casarse como los antiguos vikingos.

Por lo general, estas bodas tienen lugar en parajes naturales como “el Parque Nacional de Thingvetllir, en Vík, en la Península de Reykjanes, o zonas cercanas a Reikiavik, la capital del país”, comenta Azahara, cuya agencia también organiza estas bodas. Asimismo, indica que en Reikiavik se está construyendo un gran templo Ásatrú.

Tras la ceremonia, llega el momento de la fiesta. “Solemos celebrar una comida o cena vikinga que consiste en un banquete con cordero asado, vino, cerveza y música vikinga islandesa. Todo muy rústico. Sin embargo, muchas parejas no celebran una fiesta y en su lugar se hacen una gran sesión de fotos o inician una excursión”, aclara.

Comer y beber como vikingos es un plan muy tentador, pero adentrarse en los espectaculares parajes islandeses también es una buena manera y diferente de las que conocemos para comenzar el matrimonio.