•  |
  •  |
  • END

Ramón González era de esos jóvenes criados a la manera brava de los barrios orientales de Managua. Humilde en su vestir y prudente en su actuar, pero lo acompañaba una agilidad demoledora a los golpes, y era tan decidido una vez determinada la acción de la pelea, que casi siempre se le tenía que detener a la fuerza antes de lanzarse al ruedo de las riñas.

No era pendenciero, pero no toleraba el abuso. Y así como se había ganado la fuerza en la albañilería desde niño, igual se le había formado la dureza de la piel y el lomo en la reprimenda del padre, que no conociendo otra manera de educarlo, lo azotaba con severidad dizque para encausarlo en el bien andar de la vida. Y bien que mal, Ramón nunca anduvo en la mala senda. No bebía, no fumaba y no era mujeriego.

Adoraba a su madre, respetaba a su padre y compartía con sus hermanos los buenos ratos familiares. Caminaba en bicicleta y jugaba al billar sin apostar. No le gustaban las tecnologías, quizá debido a la escasa escuela que cedió ante el aprendizaje del oficio, y lo único de moderno que se le conocía era un radio de baterías con el que oía los juegos de béisbol y los sorteos de lotería y el pequeño celular Nokia con radio incorporado.

A Ramón González lo mataron de dos balazos. Y esa noche cometió varios errores. Primero, iba por una calle oscura oyendo radio en su teléfono, sin percatarse de que dos sujetos se desprendieron de una esquina para seguirlo; segundo, llevaba el celular visible por medio de los audífonos, y de lejos se le notaba en la bolsa de la camisa la luminosidad de una celular en funciones, y tercero, forcejeó cuando lo encañonaron para quitarle el equipo.

No lo entregó y tuvo tiempo para derribar a uno y empujar al otro. Hubo golpes rápidos, y de pronto… los dos disparos en el pecho. Los asesinos huyeron hacia un cauce del barrio “Carlos Fonseca”, Ramón caminó unos metros antes de caer frente a un portón de hierro, adonde quizás buscó ayuda, y el objeto del crimen, el celular, quedó destruido en el piso junto al charco de sangre.

Celular y nueva tecnología, imán de delincuentes

Ramón González, de 33 años, pasó a engrosar la cada vez más gorda cifra de delitos en Managua en lo que va de 2009. Un mes antes, la Policía había reportado que entre el lunes 12 de enero y el domingo 19 del mismo mes, cuatro de los siete crímenes acontecidos en la capital tuvieron como móvil el robo de un teléfono celular.

Cuatro muertos en una semana por intentar robarle el celular. “No es típico, es un nuevo fenómeno”, dijo Hamyn Gurdián, comisionado en retiro de la Policía Nacional, y ahora consultor y analista en temas de seguridad ciudadana.

En marzo de este año, la primera comisionada y jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, reveló que en 2008 hubo un deterioro de la seguridad ciudadana en Nicaragua, y, en particular, en Managua, donde la actividad delictiva en general aumentó en un 11 por ciento, y los delitos contra la propiedad y el robo con intimidación crecieron en un 42 por ciento.

Si bien la explicación sobre por qué aumentan la delincuencia en un país es compleja y se expone mediante varios factores e indicadores de pobreza y desempleo, entre muchísimos otros factores, el comisionado en retiro Gurdián le encontró un nuevo tipo de causa: el incremento de uso de celular en las calles del país.

“El celular en especial, y los artículos de alta tecnología en general, se han convertido en un imán para atraer a los delincuentes”, señaló el ex jefe policial.

De acuerdo con Gurdián, recientes estudios de la criminalidad en Centroamérica han determinado que debido a la particularidades de los aparatos de comunicación personal (pequeños, caros, fáciles de vender y usar, y demanda de ellos en el mercado), éstos se ha convertido en la presa más buscada de los asaltantes.

En Nicaragua, el año pasado se reportaron 5 mil 407 robos con violencia; 18 mil 150 robos con fuerza y 10 mil 045 robos con intimidación. ¿Qué es lo que más se robaron? Celulares y equipos de tecnología, junto a las tradicionales joyas y dinero en efectivo.

Delincuencia se adecua al consumo

Según cifras de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), en Nicaragua en 2008 estaban en circulación tres millones 38 mil 875 equipos celulares. El ritmo de crecimiento de mercado estima que en 2009 más de 3.5 millones de teléfonos portátiles circulen en todo el país.

“Un celular, por muy barato que sea, vale mínimo 20 dólares (400 córdobas), y cualquiera lo puede comprar”, observó Gurdián, quien explicó cómo el fenómeno de la delincuencia va cambiando y adaptándose poco a poco al mercado de consumo de la población.

“Hace unos años la gente se exponía por prendas de oro, anillos, cadenas, pulseras chapas. Ahora en los análisis criminológicos de los objetos que se roban, estos varían conforme al mercado”, explicó.

El lado bueno de la piratería

Ahora hay un desarrollo tecnológico en las comunicaciones, que generan una nueva especialización de elementos delictivos. Hubo tiempos que el robo más común eran los anteojos Ray-Ban, que eran caros y pocos los portaban. Igual pasó con las gorras originales deportivas, que muy poco se conocían por aquí, como los relojes de pulsera de baterías. Ahora eso pasó a segundo plano, y nadie se atreve a asaltar a una persona con esos objetos, específicamente por un motivo: la piratería.

“Ahora un ladrón no se avienta a robarse unas gafas porque los piratas han hecho copias excelentes de todo, ya nadie sabe si esas gafas son originales, las gorras son baratísimas ahora y los relojes son baratos; hay imitaciones de imitaciones, y entonces en la psicología del delincuente no vale la pena arriesgarse a recibir un balazo o a caer preso por robar algo que puede ser una imitación barata que no vale más de 40 córdobas”, precisa.

Cuenta que tradicionalmente hasta el robo con violencia e intimidación por las joyas ha variado, porque ahora hay muchas joyas de oro falso, oro laminado, oro bañado y otras modalidades de baraterías.

¿Cuál es la opción ahora? Los celulares: todo mundo los anda, hay de todo precio y cualquiera los puede usar, sólo se cambia un chip y ese se compra en todos lados. A la par, han crecido las tiendas y puestos de venta informales, ahora los modifican, les cambian apariencia y los venden hasta sin factura.

Nuestra gran “ventaja” frente al resto de países de CA

¿Cuál es la ventaja de Nicaragua respecto a Centroamérica? “Que aquí todavía te apuntan y te piden el celular, vos se los das y ellos se van. En estudios y análisis centroamericanos, vimos que en Guatemala y aun en Honduras o El Salvador, vos te encontrás crímenes en los que el delincuente primero dispara, luego recoge el teléfono y se va”, explica Gurdián.

La observación de una especialización de la delincuencia en materia tecnológica ya había sido advertida en marzo pasado por el encargado del Programa de Seguridad y Crimen Organizado del Instituto de Estudios y Estrategias de Políticas Públicas (IEEPP), Roberto Orozco, quien explicó a EL NUEVO DIARIO que el país se enfrentaba a una nueva generación de delincuentes.

El fenómeno, dijo Orozco, combina a viejos delincuentes con conocimientos de armas y técnicas de desplazamientos y operaciones de asalto, con jóvenes con altos conocimientos de tecnologías y uso de equipos sofisticados.

“Ahora manejan tecnologías de cámaras digitales, de traspaso de información con claves y métodos tecnológicos por celulares, con métodos de desplazamientos especializados, con planificación y manejo de mapas digitales y planos urbanos, con manejo de armas, en general, con un alto grado de dominio tecnológico y científico”, observó Orozco.

“Es muy posible”, dijo Gurdián al respecto, refiriéndose a que la estructura y análisis del crimen en 2008 indica que aumentaron los delitos y las modalidades de robos y asaltos contra la población, conforme a la cifra de aumento del 42 por ciento en Managua.

“Eso significa que escaparon de matar a la gente apuntando un arma para quitarle ese celular, y eso genera una percepción de mayor inseguridad ciudadana”, dijo.

¿A quiénes roban? “A oficinistas, a estudiantes, a profesionales, a jóvenes y a mujeres solitarias. Generalmente roban mochilas, buscan equipos tecnológicos como computadoras portátiles, Ipods, cámaras digitales, reproductores DVD, juegos de video portátiles, etcétera, pero de todo eso, lo más común son los celulares, de los cuales muchas veces hay modelos que integran todas esas cosas y son caros, y son los que buscan los ladrones, que ya saben de marcas, de características, de funciones de los equipos y por supuestos de precios”, señala el ex jefe policial.

A pesar de ello, a criterio de Gurdián, el fenómeno es generalizado y ocurre con mayor frecuencia en las grandes ciudades latinoamericanas.

En Nicaragua se calcula que el porcentaje de este tipo de delitos (21.7 por ciento del total de 158 mil denuncias) y de los llamados delitos mayores como homicidios, secuestros y violaciones agravadas (menos del 8 por ciento de las denuncias) son menores que en el resto de Centroamérica, a excepción de Costa Rica y Panamá.

¿Cómo no llamar al ladrón por celular?

Primero, la prudencia: no mostrar el equipo en lugares públicos inseguros, como paradas, vías públicas o mercados abiertos.

Evitar tonos escandalosos en lugares públicos. Un ladrón reconoce los sonidos polifónicos de los nuevos celulares de alta tecnología. Mejor usar vibrador o un tono bajo.

Si su celular usa accesorios como audífonos, manos libres o portador, visible, ocúltelos, nada llama más la atención que un Ipod o una celular con radio y MP3, vale más, y el ladrón correrá más riesgo de buscarlo.

Si es inevitable responder y usted sabe de antemano que va estar en un lugar donde puede ser vulnerable, se le aconseja cambiar el chip a un celular de menor cuantía por el tiempo en que va estar fuera de una zona segura.

Nunca exponga su celular en los estuches de faja en la cintura, y mucho menos se lo cuelgue en el pecho con esas correas de moda; tampoco lo meta en el bolsillo de la camisa, donde puede notarse el bulto y la luminosidad de las pantallas. Úselo en el bolsillo del pantalón o en una zona menos visible.

No preste su celular a desconocidos para realizar llamadas de emergencia y tampoco le brinde su número a alguien sospechoso. Esa persona le puede llamar para que usted saque el celular y responda; así el bandido se daría cuenta del tipo de móvil que usted usa.

Si por desgracia alguien le amenazan con un arma para entregar el celular, entréguelo sin discutir. Ningún equipo vale más que la vida. Reporte el caso a la Policía y a la oficina de telefonía para su bloqueo de cuenta.

No envíe mensajes de texto en la vía pública si no conoce la zona donde transita.

Hay equipos que poseen mecanismos y códigos de seguridad para evitar que terceros puedan activar su celular. Si usted puede activar estos códigos, hágalo antes de salir de casa.

Si alguien le llama de un número con número restringido y una voz desconocida le pregunta: ¿Con quién hablo? Usted pregunte: ¿Con quién quiere comunicarse? Si le preguntan su nombre, nunca lo revele.