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De la basura a la estantería. Ese es el  proceso de reciclaje por el que han pasado ya miles de libros en  Ankara, donde los trabajadores del servicio de recogida han creado  una biblioteca con las obras encontradas en los contenedores y que  limpian y restauran para ponerlas al servicio de la comunidad.         

Un trabajador del servicio de limpieza de la capital turca  encontró hace dos años una caja junto a un contenedor de basura.         

En su interior, un set completo de la famosa “Enciclopedia  Británica” en turco. Con cuidado, la separó del resto de residuos,  que fueron a parar a la trituradora del camión.  

  La enciclopedia terminó en la central de gestión de residuos,  donde se decidió crear una biblioteca.         

En solo dos años, entre las obras rescatadas de la basura y las  donaciones anónimas, la colección de los trabajadores de limpieza de  Ankara ronda ya los 7.000 ejemplares, agrupados en la central de  gestión de residuos de Çankaya.      

 Se trata de un distrito central de la capital turca y uno de los  más grandes del país, con un millón de habitantes, aunque durante el  día llega a duplicar su población, debido a los 102 institutos y 10  campus universitarios que tiene.  

Los restauran 

Los trabajadores de la limpieza encuentran, casi a diario, cajas  o bolsas de plástico llenas de libros.         

“Normalmente encontramos ejemplares en la basura que han sido  cuidadosamente guardados en cajas o bolsas y dejados junto a los  contenedores de basura”, cuenta a Efe Emir Ali Urtekin, el encargado  de la base del Servicio de Limpieza.

“Cuando los traemos aquí, los limpiamos, comprobamos si tienen  páginas sueltas y los arreglamos. Aunque normalmente no hace falta”,  añade, mientras ojea un libro de la colección.

La biblioteca se encuentra en una antigua fábrica construida en  la década de 1970 y desocupada desde hace unos años.        

Hace unos dos años la Junta del distrito de Çankaya la remodeló y  la convirtió en la sede del Departamento de gestión de residuos.         

Además, en el edificio hay una barbería y una sala de descanso  para los trabajadores. 

Los estantes llenos de libros encajan  perfectamente en el edificio de largos pasillos y fachada de  ladrillo antiguo.         

Planes de cine 

También quieren montar un cine en una de las salas de la fábrica  por la que pasan unos 600 trabajadores cada día. Su objetivo es  ofrecer películas de forma gratuita a los empleados, sus familias y  residentes de poblaciones cercanas.  La biblioteca queda algo lejos del centro de Ankara, pero muy  cerca de Mühiye, la localidad en la que viven la mayoría de los  trabajadores de la limpieza de esta capital.    

Desde septiembre pasado es frecuente además encontrar en la  biblioteca a niños de localidades cercanas e incluso ciclistas que  se acercan a hacer deporte a la zona los fines de semana. Cuanto más conocida se ha hecho la labor de los trabajadores de  la limpieza, más ha crecido el número de visitantes y de libros.  

Los libros no mueren

Para Alper Tasdelen, alcalde del distrito de Çankaya, este  proyecto “demuestra que los libros nunca mueren”.         “Hace poco hemos conocido otro proyecto similar en Bogotá. El  nuestro sería el segundo en el mundo”, cuenta a Efe.         

Se refiere a la biblioteca puesta en marcha por José Alberto  Gutiérrez, un empleado del servicio de limpieza de la capital  colombiana, donde se le conoce como “El Señor de los Libros”.  En Ankara, por el momento, se han fijado el próximo reto:  “Convertir un camión de basura en una biblioteca móvil y llevar los  libros adonde quiera que sean necesarios”, cuenta Tasdelen.         

Para ello, están recibiendo ya solicitudes de profesores de  escuelas de la zona, e incluso desde la biblioteca de la cárcel. Pero entre los residuos de Ankara no solo hay libros. 

Los  trabajadores también han comenzado a recopilar instrumentos  musicales. Tantos que han llegado a fundar una banda de música,  “Grup Teneke” (Grupo Lata).         

Urtekin cuenta que la banda ha dado ya conciertos en varios  distritos y localidades cercanas.         

Sueñan ahora con remodelar fábricas cercanas y convertir la zona  en epicentro de la cultura de la capital turca.         

Todo un movimiento cultural nacido de la basura y que demuestra  que la belleza pueden encontrarse en cualquier lado, siempre que uno  se empeñe en buscarla.