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“No tengo ganas”. Estas tres palabras reflejan uno de los problemas más comunes en las parejas y que afectan especialmente a la mujer, aunque son escasas las personas que acuden a consulta para buscar solución y el problema tiene un nombre: inapetencia sexual.

“La inapetencia sexual se define como el bajo nivel de interés sexual, que se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual en la pareja”, explica la sicóloga de adultos Nira Pérez, del centro ISEP Clínic Las Palmas, en la capital de Gran Canaria, España.

Según Pérez, “suele ser común la idea de que no existe solución o que el deseo ya volverá, dejando pasar los días sin que la situación mejore, pero dejar pasar el tiempo u ocultar el problema puede dar lugar a una serie de costumbres que provoquen la desaparición total de las relaciones sexuales”.

“El primer paso, una vez detectada esa falta de deseo, es descartar una causa orgánica, por lo que sería conveniente consultarlo con un médico, aunque la mayoría de las veces, se trata de causas sicológicas, por lo que la terapia sexual  de pareja resulta ser lo más efectivo en estos casos”, añade.

A veces, más que haber poco interés sexual, simplemente puede existir una discrepancia en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja: “una de las partes puede creer que presenta un bajo deseo cuando, en realidad, puede suceder que su pareja tenga un deseo sexual aumentado”, de acuerdo con la sicóloga.

Aunque también “hay ocasiones en las que es necesario recibir sicoterapia para solventar problemas relacionados con la autoestima, alguna experiencia sexual traumática, problemas de la imagen corporal u otras dificultades que puedan estar influyendo”, señala.

La sicóloga Pérez comparte diez claves prácticas para “recuperar las ganas”. 

1 Reserve tiempo para la intimidad no sexual. 

“El éxito de una relación requiere tiempo, energía, cuidados y atención, y una de las causas de fracaso en pareja es el poco tiempo que sus miembros pasan juntos, lo que puede crear dificultad para el diálogo o la resolución de problemas”, señala Pérez. 

Por ello, “es conveniente tener alguna cita con la pareja durante la semana fuera de casa y buscar media hora diaria para dialogar a solas de algún tema que preocupe, si lo hubiera, o simplemente para contarse cómo ha ido el día”, señala, advirtiendo que “la falta de comunicación se puede convertir en falta de intimidad”.

2 Redirija su atención hacia lo sexual.  

Para Nira Pérez, “muchas veces, el ritmo del día a día deja poco espacio para prestar atención a la sexualidad”, por lo que recomienda a cada uno de los miembros de la pareja que “traten de escuchar sus deseos y busquen cinco minutos al día para pensar y fantasear con posibles encuentros sexuales”. 

3 Preste atención a sus pensamientos eróticos. 

“Es probable que en algunos momentos del día asalten nuestra mente pensamientos eróticos fuera del contexto del encuentro sexual en la pareja”, explica Pérez a Efe. 

“En lugar de evitar pensar en ello, trate de prestarle atención, incluso anotando esos pensamientos si fuera posible, para rescatarlos en algún otro momento más adecuado, y poder compartirlos con su pareja”, sugiere la sicóloga. ​

4 Sepa reconocer sus sensaciones de excitación. 

Según Pérez, nuestro  cuerpo “responde a la excitación sexual desde mucho antes de llegar al orgasmo, por lo que hay que ‘hacerle caso’ y disfrutar de esas sensaciones que preceden al clímax, tratando de buscarlas en diferentes situaciones, aunque no sea posible llevar a cabo una relación sexual completa”.

5 Esté pendiente de caricias que estimulen los sentidos.  

“Es frecuente que las relaciones sexuales se vuelvan rutinarias, enfocadas muchas veces a la penetración, olvidando el abanico de caricias y estimulaciones que pueden producirse fuera de este momento concreto”, explica la sicóloga de ISEP Clínic. 

Para remediar esta situación, Pérez propone dedicar tiempo a realizar las caricias que precedan al acto sexual, “orientando a nuestra pareja sobre las que nos agradan y tratando de descubrir cuáles son aquellas con las que disfruta él o ella”.

6 Potencie la fantasía erótica. 

“Un libro, una película o cualquier estímulo que se aleje de lo rutinario, puede ser útil como apoyo o desencadenante de una serie de pensamientos eróticos que sirvan como base para practicarlos posteriormente en pareja”, señala Pérez, quien recomienda hablar con nuestra pareja sobre estas fantasías y nuestro deseo de llevarlas a cabo en conjunto.

7 Elabore juegos de seducción en pareja. 

Para Pérez “jugar en pareja es una manera de reavivar la pasión” y “tener una cita con la pareja como si no se conocieran de nada y hablar de sus gustos sexuales, simulando que es la primera vez que intercambian esta información”, es una buena manera de ‘volver a conocerse’, sugiere. 

“Además, en la relación sexual, prescindir del sentido de la vista tapándose los ojos y centrándose únicamente en las sensaciones físicas, es un juego que ayuda a aumentar la excitación”, añade. 

“Adoptar un rol que no es el nuestro habitual,  fantasear imaginándonos que estamos en lugares donde nos gustaría estar, o enviar a nuestra pareja algún mensaje subido de tono fuera del contexto sexual, son prácticas que pueden volver a encender la llama”, de acuerdo a esta sicóloga. 

8 Practique la relajación para reducir estrés y ansiedad.  

Pérez aconseja crear un ambiente relajado con luz tenue, velas, temperatura agradable y música relajante de fondo, masajear el cuerpo de nuestra pareja y viceversa, de manera suave, con el fin de disfrutar de un estado agradable, sin que el único objetivo de estas prácticas sea la excitación sexual. 

“Jueguen a relajar su cuerpo por grupos musculares, comentando las sensaciones de relajación que se van produciendo, y siendo conscientes de la respiración, para conseguir un control de los estados de ansiedad”, recomienda Pérez.

9 Conozca sus propios deseos y los de su pareja. 

“A menudo, con el transcurso de la relación no dedicamos tiempo a pensar en nuestros nuevos deseos y menos aún en observar los de la pareja”, asegura esta sicóloga a Efe. 

“Los deseos sexuales van cambiando y evolucionando a medida que pasa el tiempo, es por ello que deberíamos ‘actualizar’ nuestros deseos con el otro miembro de la pareja cada cierto tiempo, para así seguir complaciéndonos mutuamente”, enfatiza.   

10 Aborde las discrepancias sexuales. 

“Si hay discordancias en el nivel de deseo, es importante asegurarse de que el problema en el terreno sexual es un inconveniente aislado y no es la consecuencia de una mala relación de pareja”, señala Nira Pérez.   

“Para resolver dichas diferencias”, señala que  “ambos deben adquirir un compromiso para mejorar su calidad de pareja de manera integral y no sexualmente en particular”. 
“No siempre el que tiene menor deseo es el que tiene el problema, pues existen múltiples factores como el estrés laboral, los problemas económicos, los trastornos de salud o una mala relación de pareja,  que pueden justificar ese descenso de deseo sin que haya que convertirlo en algo ‘patológico’ ”, explica. 

“Si eres el miembro de la pareja que menos deseo tiene, hazle saber al otro que de verdad lo amas y que la frecuencia sexual no es el único indicador del amor que sientes por él o ella, pero que estás dispuesto a mejorar y trabajar en ese terreno”, señala Nira Pérez. 

“Si por el contrario eres tú quien tiene más deseo, procura no tomar el menor deseo de la otra parte como algo personal hacia a ti, trata de no sentirte rechazado y pregunta a tu pareja los motivos que le bloquean, intenta ponerte en su lugar y escucha con afecto sus demandas no sexuales”, declara Pérez a Efe.