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 Estados Unidos y Corea del Norte, que acordaron el jueves una próxima reunión entre Donald Trump y Kim Jong-un, han tenido tras la guerra de Corea relaciones marcadas por fuertes tensiones, con cortos períodos de deshielo.

El presidente de EE. UU. y el líder de Corea del Norte se reunirán en mayo en un lugar aún por determinar para explorar una desnuclearización de la península coreana.

Emisarios surcoreanos viajaron el jueves a Washington para entregar a Trump el mensaje que les confió este lunes en Pyongyang Kim Jong-un: su deseo de reunirse con el presidente estadounidense “lo antes posible”.

Para iniciar la negociación con EE. UU., el líder norcoreano ofreció suspender sus ensayos nucleares y de misiles balísticos y también se mostró dispuesto a abordar la desnuclearización de la península de Corea.

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Contra todo pronóstico, Trump aceptó el mismo día la reunión que le había ofrecido Kim Jong-un, que será, de producirse finalmente, el primer encuentro de la historia entre mandatarios de Estados Unidos y Corea del Norte.

La península de Corea, dividida

En 1945, la ocupación japonesa de la península de Corea culmina con su derrota en la Segunda Guerra Mundial. Corea se divide por el paralelo 38 entre el Norte, gobernado por Kim Il-sung con el apoyo soviético, y el Sur, protegido por Estados Unidos.

En junio de 1950, Corea del Norte invade el Sur con el apoyo de China y la Unión Soviética. Una coalición encabezada por Estados Unidos retoma Seúl.

En julio de 1953, se firma un armisticio que nunca llega a convertirse en tratado de paz, y Washington impone sanciones a Corea del Norte.

Crisis del “buque espía”

En enero de 1968, Corea del Norte captura al USS Pueblo, un “buque espía” estadounidense. Sus 83 tripulantes son liberados tras 11 meses de detención. Según Pyongyang, el buque violó sus aguas territoriales, algo que Estados Unidos niega.

En 1969, Corea del Norte derriba un avión de reconocimiento estadounidense.

Contactos 

En junio de 1994, el expresidente estadounidense Jimmy Carter realiza un inédito viaje a Corea del Norte con la autorización del entonces mandatario Bill Clinton.

En octubre, tres meses después de la muerte de Kim Il-sung, a quien sucede su hijo Kim Jong-il, Pyongyang y Washington rubrican un acuerdo bilateral: Corea del Norte se compromete a desmantelar su programa nuclear militar a cambio de ayuda para la construcción de reactores civiles.

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En 1998, Corea del Norte realiza un disparo de misil balístico de largo alcance. Pero un año después Kim Jong-il decreta una moratoria de sus ensayos de misiles y Washington alivia las sanciones.

En octubre de 2000, la entonces secretaria de Estado, Madeleine Albright, se reúne con Kim en Pyongyang.

“Eje del mal”

En enero de 2002, el presidente estadounidense George W. Bush sitúa a Corea del Norte, Irak e Irán en lo que califica como “eje del mal”.

En octubre de ese mismo año, Washington acusa a Pyongyang de conducir un programa secreto de uranio altamente enriquecido, violando el acuerdo de 1994.

En agosto de 2004, Pyongyang declara que le es “imposible” participar en nuevas negociaciones con Estados Unidos sobre su programa nuclear, calificando a Bush de “tirano” peor que Hitler y de “imbécil político”.

En 2006, Corea del Norte realiza su primer ensayo nuclear.

Retiro de la lista negra

En octubre de 2008, Washington retira a Pyongyang de la lista negra de países que apoyan al terrorismo -en la que figuraba desde 1988 por su presunta implicación en la destrucción en 1987 de un avión comercial surcoreano que dejó 115 muertos- a cambio de controlar “todas las instalaciones nucleares” del régimen comunista.

Estadounidenses detenidos 

En enero de 2016, el estudiante estadounidense Otto Warmbier fue arrestado y condenado a 15 años de trabajos forzados por el robo de un afiche propagandístico.

Warmbier murió en junio de 2017, una semana después de su repatriación en estado de coma.

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Varios estadounidenses estuvieron detenidos en Corea del Norte durante años antes de recuperar su libertad. Tres norteamericanos siguen detenidos.

Trump vs. Kim

El 2 de enero de 2017, Donald Trump afirmó que Corea del Norte nunca podrá desarrollar un arma nuclear capaz de alcanzar territorio estadounidenses.

En julio, Pyongyang realiza dos lanzamientos de misiles intercontinentales: “Todo el territorio estadounidense está a nuestro alcance”, dice Kim Jong-Un, quien sucedió a su padre -muerto en 2011- en el poder.

El 8 de agosto, Trump promete “fuego e ira” contra Corea del Norte.

Tres semanas después, el 29 de agosto, Pyongyang lanza un misil balístico que sobrevuela territorio japonés.

Trump dice que “discutir” con Corea del Norte “no es la solución”.

El 3 de septiembre, los norcoreanos realizan su sexto ensayo nuclear, afirmando haber probado una bomba H.

Tras haber hecho amenazas ante la ONU de “destruir totalmente” Corea del Norte y de calificar a su dirigente de “hombre cohete”, Trump hizo volar el 23 de septiembre bombarderos estadounidenses cerca de las costas norcoreanas.

Pyongyang respondió de inmediato amenazando con derribar los aviones y acusando a Trump de haber “declarado la guerra”.

El 26 de septiembre, Washington sancionó a ocho bancos norcoreanos y a 26 ciudadanos de ese país acusados de nutrir financieramente el desarrollo del programa nuclear de Pyongyang.

Invitación histórica

En febrero de 2018, los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang (Corea del Sur) marcaron un acercamiento entre las dos Coreas y emisarios de ambos países se encontraron en Pyongyang. El consejero de seguridad de la presidencia surcoreana, Chung Eui-yong, dijo que Kim Jong Un mencionó la posibilidad de un “diálogo franco” con Estados Unidos para discutir sobre desnuclearización.

El 8 de marzo, durante una visita a la Casa Blanca, Chung anunció que Kim invitó a Trump a encontrarse en los próximos meses. La presidencia estadounidense confirmó que Trump aceptó la invitación, pero a la vez aseguró que las sanciones contra Pyongyang permanecen vigentes.