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El nombre de este hotel, Svart, que significa “negro” en noruego, es un homenaje  al hielo azul oscuro del glaciar Svartisen y al propio nombre Svartisen, que denomina a esta masa de hielo que cubre una extensión total de 370 kilómetros cuadrados a solo 20 metros sobre el nivel del mar. 

Como la palabra para designar el “negro” y el “azul” es la misma en el idioma noruego antiguo, esta denominación es una referencia al patrimonio natural de Svartisen, su precioso glaciar y su entorno natural, explica a Efe la firma Snøhetta (https://snohetta.com), que ha proyectado este hotel.

La norma energética powehouse standard 

Además de simbolizar y homenajear el espectacular ecosistema y el clima del norte noruego, el hotel será el primero de mundo en materia energética positiva (energy positive) situado sobre el círculo polar ártico y diseñado de acuerdo a una norma denominada Powerhouse Standard, de acuerdo a Snøhetta.

Esta norma  es una colaboración entre Snøhetta, las firmas Entra, Skanska y Asplan Viak, y la organización ZERO, y se aplica a los llamados “plus house” o “casas plus”, edificios productores de energía que, en el transcurso de 60 años, generarán más energía renovable que el total de energía que se necesitaría para construir el edificio, producir sus materiales, sostener sus operaciones diarias y demolerlo.

En comparación con un hotel equivalente construido de acuerdo con las normas modernas de construcción en Noruega, este hotel reducirá el consumo anual de energía en alrededor de un 85% y se convertirá en el edificio construido bajo el estándar Powerhouse más septentrional del mundo, según Snøhetta.

“La construcción de un hotel de bajo impacto ambiental y positivo en energía es esencial para crear un destino turístico sostenible, que respete las características únicas y preserve la belleza natural de un entorno tan precioso, con raras especies vegetales, una particular fauna, unas aguas limpias y el hielo azul del glaciar Svartisen”, señala el socio fundador de Snøhetta, Kjetil Trædal Thorsen.

Añade que el cuerpo circular de Svart se extenderá “desde la costa a los pies de la montaña de Almlifjellet, hasta las claras aguas del fiordo de Holandsfjorden, y esta forma de círculo proporcionará una vista panorámica del fiordo y una experiencia de vivir próximos a la naturaleza, a quienes ocupen el hotel”, añade.

Según Snøhetta, este proyecto se inspira en la arquitectura vernácula local en forma de “fiskehjell” (estructura de madera en forma de letra A para secar el pescado) y el “rorbue” (un tipo tradicional de casa de temporada utilizada por los pescadores). 

“La inspiración en el ‘rorbue’ se ha traducido en la estructura de soporte del hotel, construida con postes de madera resistentes a la intemperie que se extienden varios metros por debajo de la superficie del fiordo y aseguran que el edificio deje una huella física mínima en la naturaleza prístina de la región y le proporcione al edificio un aspecto casi transparente”, añaden.

Mirador circular en plena naturaleza

Los postes del Svart formarán un malecón de madera para que los visitantes puedan pasear en verano y en invierno. Ese mismo paseo marítimo se podrá utilizar para almacenar embarcaciones y kayaks, en tanto que la altura de la estructura permitirá a los remeros navegar bajo el cuerpo del hotel, según sus diseñadores.

A la preciosa naturaleza que rodea el hotel solo se podrá acceder en barco y hay planes para introducir un barco transbordador que viajará entre la cercaba ciudad de Bodø y el hotel, según adelantan desde Snøhetta .

Para alcanzar el estándar de Powerhouse, los arquitectos han realizado un mapeo de cómo se comporta la radiación solar en relación al contexto montañoso a lo largo del año, para optimizar la captación de energía, según la mencionada compañía. 

Los resultados de este estudio hicieron aconsejable el diseño circular del hotel, en el que tanto las habitaciones como los restaurantes y terrazas están estratégicamente situados para aprovechar la energía solar durante todo el día y todas las estaciones, señala la compañía de Oslo. 

Añaden que el techo del hotel estará cubierto con paneles solares producidos mediante energía hidroeléctrica limpia, lo que reduce aún más la huella de carbono de este edificio. 
Las terrazas aisladas proporcionarán un juego de sombras en la fachada del hotel, la cual ofrecerá protección de la radiación solar en verano, cuando el sol está alto en el cielo, eliminando la necesidad de refrigeración artificial, señalan.  Durante los meses de invierno, cuando el sol esté bajo en el cielo, los grandes ventanales de la fachada permitirán un máximo de insolación para aprovechar la energía térmica natural del sol.

El hotel también utilizará pozos geotérmicos (una fuente energética que aprovecha calor natural del interior de la tierra) conectados a una máquinas denominadas ‘bombas de calor’, que se utilizan para calentar el edificio, reduciendo así el consumo total de energía del edificio, según sus proyectistas.

En las tierras del sol de medianoche

Consultada sobre la dificultad de “cosechar” la luz del sol en el Ártico, Therese Sanni, coordinadora de comunicaciones de marketing de Snøhetta explica a Efe desde la sede de la firma en Oslo (Noruega), que la idea de que en esa región escasea la luz solar  “no es del todo cierta”. 

“En realidad, debido a las características de la irradiación solar que recibe esta zona en verano, su producción anual de energía fotovoltaica será mayor que la cantidad de energía de este tipo que se podría ‘cosechar más’ al sur”, explica Sanni.

“Esto significa que en verano, cuando la luz del día es abundante, el exceso de electricidad producido por los paneles solares del ‘Svart’ se venderá a la red eléctrica local”, mientras que “en invierno, el hotel comprará electricidad de la red eléctrica”, señala la portavoz de Snøhetta  a Efe.