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La puntería y la fuerza son dos cualidades imprescindibles para los trabajadores del Canal de Panamá que se encargan de mantener inmovilizados a los buques en las esclusas, de ahí que la vía interoceánica siga hoy en día fomentando estas habilidades en un torneo legendario que tiene más de 50 años.

La División de Esclusas y Mantenimiento de Instalaciones de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), uno de los muchos departamentos en los que se organiza la ruta acuática, celebra cada año desde 1955 una singular competición conocida como “Tiro de Línea”.

Este año, por primera vez en la historia, participan operarios de las cinco esclusas del canal: las tres centenarias, construidas por los estadounidenses a principios del siglo XX (Gatún, Pedro Miguel y Miraflores), y las dos ampliadas, inauguradas en junio de 2016 (Agua Clara y Cocolí).

“Es una actividad lúdica que resume el trabajo diario de los

pasacables y los boteros. Nos hemos inventado un nuevo deporte en las esclusas”, bromeó este jueves en declaraciones a Acan-Efe Aurelio Becerra, supervisor de Operaciones en las esclusas de Gatún, en el lado Atlántico.

Los 80 kilómetros que separan al Atlántico del Pacífico son atravesados por una media de 40 barcos diarios en una operación en la que intervienen más de 150 personas, entre capitanes, remolcadores, operadores de locomotoras y otras profesiones.

El trabajo de los denominados “pasacables” y “boteros” es el más manual de todos. Su función consiste principalmente en amarrar los buques a unas locomotoras que circulan en paralelo para centrarlos e inmovilizarlos, ya que las cámaras de las esclusas son muy estrechas y cuando entra un barco apenas sobra espacio.

Precisión y concentración

“Se necesita precisión y mucha concentración. Cuanto antes se amarren los buques, desaparece el riesgo de que estos se choquen contra la pared de la esclusa”, apuntó Becerra.

La competición incluye actualmente tres pruebas: lanzamiento de soga (que a su vez abarca las modalidades de altura, precisión y longitud), carrera de remos y tiro de cuerda.

Rachel Bryan es una de las pocas mujeres que este año participaron en el torneo, que se celebró en una explanada contigua a las esclusas de Gatún. Su equipo consiguió hacerse con la medalla de oro en la prueba de tiro de cuerda.

“Las mujeres somos muy capaces de trabajar en el canal y de realizar actividades con fuerza. Yo animo a todas a unirse”, dijo esta mecánica que se encarga de darle mantenimiento a las compuertas y válvulas de las esclusas.

Sin interrumpir el tránsito

La competición se celebra sin que se interrumpa el tránsito de los buques por el canal, algo que ha ocurrido en escasas ocasiones en las últimas décadas.

“Estas actividades son buenas porque mejoran el clima laboral y el nuestro es un trabajo en equipo. Para un panameño ser canalero es un orgullo. El canal es una de las obras de ingeniería moderna más impactantes de la historia”, aseguró por su parte el operador de locomotora Gabriel Burnham, quien este año no pudo participar pero acudió como espectador.

El canal, construido por EE.UU. a principios del siglo pasado y transferido a Panamá el 31 de diciembre de 1999, permite el paso del 6 por ciento del comercio mundial y conecta más de 140 rutas marítimas y 1.700 puertos en 160 países distintos.

El transporte de contenedores sigue siendo el principal negocio de la ruta acuática, pero las nuevas esclusas han permitido que el canal se abra a otros productos, como el gas natural licuado (GNL) o los grandes cruceros.