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Nacieron casi con el nuevo milenio y, como sus padres, solo conocen a los hermanos Castro en el gobierno. En vísperas de un histórico relevo generacional en Cuba, estos jóvenes tienen opiniones encontradas sobre un futuro que deberán contribuir a forjar.

La anunciada partida del presidente Raúl Castro, que pasará el mando a un líder de una nueva generación el 19 de abril, es percibida por la juventud de la isla como un cambio necesario y natural.

“Ya han pasado muchas generaciones desde que triunfó la Revolución (de 1959), son personas de otro tiempo”, subraya la estudiante de Comunicación Hayla Torres, evocando a Raúl Castro, de 86 años, y a otros representantes de la vieja guardia revolucionaria.

“Y la sociedad está pidiendo cambio”, sentencia esta joven de 19 años, natural de Matanzas (oeste), que lleva una camiseta del Real Madrid atada a su cintura.

Por primera vez en Cuba después de más de 40 años, el presidente no llevará el apellido Castro ni formará parte de la generación que hizo la Revolución. Por ahora, es el actual número dos del gobierno, Miguel Díaz-Canel, de 57 años, quien se presume asumirá esa misión.

“Ha pasado el tiempo (...) y debemos darle oportunidad a esas personas que están ahí para ocupar ese puesto, y espero que sí, que lo van a hacer bien y están dispuestos a (...) sacar a Cuba adelante”, asegura Yoendris Alarcón, estudiante de 22 años en la universidad de la Isla de la Juventud (ínsula al suroeste de Cuba).

“Tengo confianza en nuestro futuro, creo que a pesar de todo lo que uno pasa, uno le ve el resultado a las cosas”, añade Hayla, que elogia la primeras reformas emprendidas por Raúl Castro para “actualizar” el modelo económico cubano, de corte soviético.

“Todo va a seguir igual”

Otros, sin embargo, no dudan en hacer públicas sus reservas sobre el mandato de Raúl y los cambios que se esperan.

“Al paso que vamos no pienso que esto mejore. Pienso que todo va a seguir igual”, advierte Marlon Borrero, de 19 años, que está cumpliendo el servicio militar, obligatorio en la isla.

“Para mi familia la vida es complicada. Aquí se pasa un poco de trabajo porque el que no trabaja no vive y para conseguir un peso casi tienes que hacer magia”, agrega este hijo de un funcionario público, que pretende cursar la carrera de Turismo, pero que al final “ve su vida más en el extranjero que en Cuba”.

“En Estados Unidos, porque allá como quiera que lo pongas hay mejor forma de vida. Se trabaja un poco más, pero al final el sacrificio es satisfactorio”, continúa este fanático del hip-hop, que lleva tatuajes y porta aretes, aprovechando el día libre que, según admite, él mismo decidió tomarse.

Yoel, un joven de 24 años que vive en La Habana y está desempleado, tampoco cree en el cambio y rechaza el voto indirecto en Cuba para elegir al presidente.

Para elegir al “presidente del país, votan los mismos de la jerarquía de ellos. El pueblo no tiene participación en ese voto. Entonces, seguimos en lo mismo, el cambio nunca se va a ver”, explica.

“Nada es imposible” 

Aunque no siempre son optimistas, sí son conscientes de que llevan una parte del futuro de la isla sobre sus hombros. Y muchos están dispuestos a contribuir.

“Los jóvenes de Cuba podemos aportar (...). Sacando esta revolución adelante que es lo que nos hace falta”, declara Luis Orlando, estudiante de Cultura Física, mientras pasea por las calles de Cienfuegos (centro sur).

“Entiendo que tenemos que abrirnos más a otros países, comercializar más nosotros, tener más las cosas de nosotros y abrirnos a otras esferas y dejar los pensamientos antiguos atrás para hacer una Cuba mejor posible”, resume este fanático del fútbol, deporte que está desplazando al tradicional béisbol o “pelota” entre los más jóvenes.

“La economía cubana ha bajado, pero nunca (baja) la moral” de sus jóvenes, llamados a “jugar su rol”, considera Hayla.

“Nada es imposible, vamos a seguir luchando por eso y todo depende que pongamos cabeza y estemos ahí en la pelea”, sostiene, por su parte, Yoendris.

¿Qué esperan los cubanos del sustituto de Raúl Castro?

Desde la inmensidad de los campos de tabaco, pasando por el mar Caribe y la diáspora de Florida, algunos cubanos dan testimonio de sus expectativas ante el primer relevo generacional en la isla en casi 60 años.

Tras 48 años de poder de Fidel Castro, fallecido en 2016, su hermano Raúl dejará la presidencia el 19 de abril, luego de liderar por una década una cauta apertura económica. Por primera vez en más de medio siglo un Castro no estará al frente del poder en Cuba.

Hijo de campesinos pobres a los que Fidel Castro entregó una parcela de tierra, Fernando Hernández ha pasado casi 40 de sus 50 años trabajando en los campos de Vuelta Abajo, donde se planta el mejor tabaco del mundo, en la provincia de Pinar del Río (extremo oeste).

“El tabacalero en estos tiempos, después de la revolución, es un beneficiado”, reconoce este guajiro (campesino), pero se queja de la falta de equipos para trabajar. El nuevo gobierno debe “poner un poquito más la mano en los recursos”, porque así “hubiera un poquito más de producción”, dice mientras dirige la cosecha.

Hernández está convencido de que el actual número dos de Cuba, Miguel Díaz-Canel, de 57 años, será el sustituto de Raúl, porque es “una gente que está preparada”.

No obstante, apuesta por el control de la vieja guardia. “Esos viejos tienen que estar ahí, aunque estén retirados tienen que estar mirando al nuevo”, porque “lo que se ha logrado, no se puede perder”.

“Que lo diga el pueblo”

Esmérido Morales, de 45 años, renunció a su empleo en una empresa de limpieza pública en la provincia de Matanzas, al este de La Habana, porque el salario no le alcanzaba para mantener a su familia. Ahora es pescador.

“El problema es que (los dirigentes) hablan muchas cosas, aquí, en Cuba (...). Todo es lindo, es bonito hablarlo, pero lo que queremos nosotros es que hagan, no que hablen”, declara este mulato macizo y crítico del sistema indirecto de elección del presidente que rige en la isla.

“Hay que darle un chance a la juventud, porque todo no puede ser así: ‘tú vas a ser el presidente’. Que lo diga el pueblo”, insiste.

Morales confía en Díaz-Canel, una “persona estudiada” y que “tiene más chispa que Raúl”, pero subraya que “lo fundamental es la economía, el salario que no da”. El salario estatal mensual en la isla ronda los 30 dólares.

Revolución musical

Con 57 años, Lázaro Bernal vive orgulloso de haber nacido y de trabajar como músico callejero en la provincia de Cienfuegos, la tierra del “Bárbaro del ritmo” Benny Moré, en el centro-sur de Cuba.

“La expectativa que tengo es que (el nuevo gobierno) siga haciendo revolución en Cuba, como lo ha dicho Raúl Castro, y lo ha dicho nuestro comandante Fidel Castro, ya fallecido”, asegura este juglar.

Además, “como cubano, espero para el próximo gobierno que haya mejores desenvolvimientos (mejoría económica)” y “que Cuba siga siendo el país de la música”.

Lisset Suárez, de 29 años, agradece la formación como bailarina de danza contemporánea que recibió en su natal provincia de Ciego de Ávila (centro) y que le ha permitido llevar su talento al extranjero.

“Como yo, muchos pensaron que (con) el recto de nuestro Raúl Castro las cosas como que no iban a funcionar”, pero “en estos diez años de gobierno creo que hubo un poquito más de avance”, reflexiona esta espigada joven, en plena preparación para una gira por China.

Sin embargo, en Ciego de Ávila “necesitamos mucha mejoría en transporte, vivienda, muy importante, y alimentación, que está perdida (escasa) y muy cara”. “Espero que, de verdad, le den soluciones a los problemas. No que todo se quede ahí detrás del buró”, concluye.