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La falta de mantenimiento y obras de conservación, sumado al vandalismo y al paso del tiempo, han sepultado poco a poco una de las ruinas más emblemáticas de la ciudad  de Rivas.

Se trata de una antigua casona de adobe en la que funcionó la Escuela Engracia Chávez, entre el 20 de agosto de 1913 y 1986, año en que las autoridades decidieron trasladar el colegio a otro edificio, debido al riesgo que corrían los alumnos.

Desde 1986, el antiguo edificio inició a desvanecersecon mayor prontitud y la esperanza de rescatarlo con obras de conservación surgió el 27 de mayo de 2001, cuando el local  fue elevado a Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación, pero el deterioro siguió avanzando y en la actualidad solo se encuentra en pie una parte de la fachada, una pared interna que aún conserva la última pizarra y más al fondo del terreno se divisan restos de uno de los servicios sanitarios.

La Alcaldía de Rivas ha dado a conocer que ya han recibido aval de parte del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) para intervenir a partir de este año las ruinas y hacer obras de conservación de los vestigios.

En un  informe que el INC envió en octubre del 2017 a la Alcaldía de Rivas, propone restaurar y conservar los vestigios de las ruinas y darle un uso cultural y educativo, pero las autoridades municipales no han confirmado si van  a  intervenir el inmueble este año.

Ena Góngora, vecina de este histórico lugar, aseguró que desde hace más de 8 años, los habitantes que limitan con  estas ruinas han enviado cartas a la Alcaldía, solicitando que intervengan la propiedad, “porque luce abandonada y es un nido de ratas, criadero de zancudos, guarida de ladrones y gente que lo usa como basurero y letrinas y representa un peligro para nosotros”, detalló.

 Góngora, de 80 años, asegura que toda la estructura de madera y teja de la antigua casona fue saqueada y que se cansaron de denunciar los  robos y pedir que pusieran atención a la propiedad.

Aunque no existen documentos que certifiquen la fecha en que se construyó este patrimonio, el historiador rivense Ramón Valdez, asegura que la edificación data desde 1850.

“Esta propiedad siempre ha sido municipal y Bruno Mongalo, papá de Emmanuel Mongalo y Rubio, la pidió a mediados de 1850, para fundar el primer parvulario (preescolar) que funcionó en el país y en 1872, el doctor Máximo Jerez lo convirtió en el primer colegio de secundaria del país”, asegura el historiador.

Asimismo, recordó que en 1913 la profesora Engracia Chávez  fundó en  la antigua casona la escuela para niñas,  “La Concepción”, y en 1981 el colegio lo bautizaron con su nombre.

Historia

Sergio Espinoza, secretario de Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, de la filial de Rivas, confirmó que desde su origen la propiedad ha estado  en manos de la municipalidad y que las autoridades edilicias de 1913 autorizaron a la profesora Engracia Chávez, usar el local como un colegio privado exclusivo para niñas.

“A cambio de usar el local como colegio, la profesora Engracia otorgaba 80 becas a las alumnas, que incluían alojamiento dentro del edificio y alimentación, y se mantuvo así hasta 1979  y en 1981 ya se convierte en colegio público mixto”, detalló Espinoza.

 Asimismo, expuso que la fundadora de este colegio falleció el 4 de mayo de 1960 y que para honrar su nombre y reconocer su aporte a  la educación, las autoridades educativas decidieron en 1981 cambiar el nombre del colegio y bautizarlo con el de ella.

Tras el deterioro del edificio, el Ministerio de Educación (Mined) y las autoridades municipales acordaron trasladar el centro escolar al antiguo mercadito de Rivas, mientras se construía el nuevo colegio.

El histórico edificio se localizaba  a 50 metros en dirección este de la entrada principal de la parroquia San Francisco

Sin embargo, el edificio continuó funcionando desde una perspectiva educativa, “ya que ahí quedó la biblioteca municipal Engracia Chávez, pero  el edificio inició a colapsar en el 2000, ya era un peligro eminente para los visitantes y bibliotecarios, y fue necesario abandonar completamente el lugar”, indicó Espinoza.

De acuerdo con Espinoza, ahora que el local va hacer intervenido por la municipalidad se debe rescatar el origen educativo y cultural del mismo.

“Creemos que  lo oportuno en esta propiedad es construir un edificio que de vida y continuidad a la trayectoria educativa y cultural que caracterizó a este lugar y que lo llevó a convertirse en punto histórico de Rivas”, indicó 

Asegura que entre las propuestas que se deben tomar en cuenta está la de establecer nuevamente la biblioteca en este lugar, ya que que han andado posando de local en local.

“También se debe construir áreas para presentaciones artísticas y culturales, pero nunca darle un uso que no corresponda a sus orígenes, porque se cambiaría la historia del local”, resaltó. 

“La profesora Engracia Chávez dejó muchas huellas en la educación, ya  que fue fundadora del primer sindicato  de maestros de este departamento y junto a otros docentes promovió celebrar el Día del Maestro en el país y escogió el 29 de junio en honor al héroe Emmanuel Mongalo y Rubio”, detalló el historiador.

El histórico edificio se localizaba  a 50 metros en dirección este de la entrada principal de la parroquia San Francisco y quienes acudieron a recibir clases entre las paredes de adobe aseguran que se debe recuperar los vestigios que aún sobreviven.