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Para los televidentes, es el agente del FBI que persigue a Al Qaeda. Pero en la vida real, Ali Soufan es igual de extraordinario, un migrante musulmán que huyó de la guerra para alcanzar su sueño americano.

Nacido en el Líbano, hijo de la brutal guerra civil de este país de Medio Oriente entre 1975 y 1990, emigró a Estados Unidos cuando era adolescente, fue presidente estudiantil en la universidad y soñaba con hacer un doctorado en Cambridge, Inglaterra.

Exceptó que aplicó a un empleo en el FBI como un reto y fue el único de sus amigos seleccionados.

El único árabohablante del Grupo Especial Antiterrorismo del FBI en Nueva York fue lanzado al frente de la caza de Al Qaeda tras los bombardeos de las embajadas estadounidenses en África del este en 1998 y el bombardeo del USS Cole en Yemen en 2000.

Viajó por el mundo investigando e interrogando sospechosos, pero la inteligencia estadounidense no logró impedir los ataques del 11 de septiembre de 2001 que mataron a casi 3,000 personas en Estados Unidos, entre ellos al exjefe de Soufan.

Dice sobre los atentados de 2001, que vio en televisión desde Yemen: “Fueron probablemente el momento más devastador de mi vida”. Luego le entregaron un sobre de manila con información de inteligencia que estaba pidiendo desde noviembre de 2000. Datos que cree hubieran podido quizás impedir los ataques.

“No sé si enojado es la palabra. Destrozado. No sé el sentimiento. No conozco el término para describirlo, incluso hoy”, dice a la AFP en una reciente entrevista en su despacho de Nueva York, donde una enorme bandera estadounidense cuelga en la pared.

La amarga rivalidad entre la CIA y el FBI que inadvertidamente allanó el camino al 11/9 es diseccionada en “The Looming Tower” (La torre elevada), una nueva miniserie televisiva que se transmite en las plataformas Hulu y Amazon Prime, adaptada del libro homónimo de Lawrence Wright, que ganó el Pulitzer y es un éxito de ventas.

“Ustedes contra nosotros”

Soufan es interpretado por el actor francés Tahar Rahim -los dos se han hecho amigos- y su jefe del FBI John O’Neill por Jeff Daniels. Narra la lucha de poder entre la CIA y el FBI, y su negativa a compartir información de inteligencia.

Soufan, de 46 años, está encantado con que el show eduque a una nueva generación sobre el 11/9, desafíe los estereotipos musulmanes y envíe un mensaje a los jóvenes, particularmente a los que tienen orígenes migrantes y pueden sentirse alienados. “Esto no es solo una serie de TV. Este es un servicio público”, dice. 

“Hay tantos jóvenes creciendo en comunidades en Estados Unidos, en París, en Bruselas, en Londres y sintiendo que no encajan... Estamos tratando de llegar a ellos y decirles que no dejen que el cinismo los liquide, no crean a Al Qaeda y a ISIS (EI) y su narrativa”, añade.

“No crean en el ‘ustedes contra nosotros’”, sostiene. “Pueden hacer lo correcto y apoyar a su gobierno, y su gobierno estará ahí para ustedes”.

En la vida real, Soufan es un bromista de extrema inteligencia que pide disculpas por no estar vestido de traje y corbata para las cámaras.

Muestra contento una metralleta Thompson, la primera defensa del FBI contra la mafia en los años 1930, que hoy se entrega como regalo a quienes se jubilan de la fuerza.

“Ahora tenemos cosas sofisticadas”, bromea Soufan. “Sofisticadas y muy efectivas”.

Soufan se oponía a la tortura y dejó el FBI en 2005. Dos años después, fundó una empresa de seguridad que trabaja con gobiernos de todo el mundo.

Nunca discriminado .“Era hora”, dice simplemente sobre su decisión. “No tienes que estar dentro para hacer del mundo un lugar mejor, y eso es lo que tratamos de hacer aquí”.

El Soufan Group, que emplea a funcionarios retirados de la CIA y el FBI, ofrece consultoría y entrenamiento a gobiernos, corporaciones, agencias policiales y de inteligencia a través del mundo.

Un reconocido experto en seguridad y autor, Soufan considera que la principal amenaza es la cibernética.

Pero también tiene dificultades en imaginar a un joven musulmán de Medio Oriente que se adapte tan fácilmente en el Estados Unidos polarizado de hoy.

“Creo que Estados Unidos fue tan bueno conmigo en tantos sentidos diferentes. Incluso como un niño y un joven, nunca me sentí discriminado”.

Defensor de la migración, entiende la necesidad de tratar el tema de los indocumentados, pero asegura que aislar a las comunidades no es la solución.

En su despacho hay una foto suya con Barack Obama, pero nunca ha hablado con Donald Trump.

¿Qué le diría si se encuentran? “Creo que el trabajo de un líder es liderar, no confundir”, responde.