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Tratamientos para “amigos” con disfunción eréctil, espectáculos y todo tipo de mensajes publicitarios han tenido cabida en el ‘subway’ y los trenes de Nueva York, pero quienes creían haberlo visto todo deben prepararse para una campaña que promocionará juguetes sexuales femeninos.

El camino no ha sido fácil y después de haber rechazado esta campaña, la Autoridad Metropolitana de Nueva York (MTA) aceptó que la empresa Unbound promocione su marca y sus productos de bienestar sexual femenino, aunque la condición ha sido revisar los anuncios que en principio fueron vetados.

Luego de algunas polémicas, entre ellas la que obligó al retiro de avisos sobre una serie televisiva que incluía símbolos nazis o de las demandas para no promocionar alcohol, el sistema de transporte neoyorquino está ante la disyuntiva de garantizar la equidad entre sus anunciantes y de no herir susceptibilidades entre sus usuarios.

En los icónicos vagones que recorren ruidosamente la Gran Manzana o la conectan con sus suburbios es habitual la publicidad que le ha abierto un filón de negocio al sistema de transporte, en el que viajan a diario más de 5.1 millones de personas.

Pero el negocio se puso color de hormiga cuando cinco anuncios que Unbound tenía listos para atraer la atención de los miles de usuarios fueron rechazados, lo que generó el reclamo de Unbound, que se quejó en las redes sociales -con la etiqueta #WTFMTA- de un doble estándar para seleccionar la publicidad y difundió sus avisos enfrentados a otros ya aprobados por la agencia de transporte.     

Polémica

Al lado de mensajes religiosos, institucionales e incluso -y muy populares- contra la disfunción eréctil, Unbound tenía planeado instalar coloridas creaciones de los artistas Kristen Liu-Wong, Loveis Sabio, Robin Eisenberg, Yoko Honda y Laura Callaghan.

Los mensajes ilustran una escena de una mujer que ve televisión en su cama, rodeada por plantas y numerosos objetos (entre ellos juguetes sexuales), otro de parejas femeninas o uno con su protagonista vestida con bata de baño, levantando la tapa de una bandeja para descubrir en su interior un vibrador rosa.

La MTA argumentó, según medios locales, que las imágenes de consoladores y vibradores violaron sus reglas de publicidad contra la obscenidad, pero posteriormente se retractó y anunció, a través de su portavoz, Jon Weinstein, que trabajarán con la empresa en una solución “que sea agradable para todas las partes”.

Weinstein, en una declaración citada por medios locales, apuntó que la MTA se ha asegurado y lo continuará, haciendo de que sus políticas se apliquen de manera equitativa y justa.

Parte de lo cotidiano

La cofundadora y CEO de Unbound, Polly Rodríguez, explicó a Efe que decidieron hacer la campaña en el metro porque Nueva York es su hogar y este sistema es parte de su vida cotidiana.

“Encomendamos a cinco artistas a quienes admiramos, para crear

piezas que incluyeran nuestros productos y nuestra marca, y representaran el amor propio”, aseguró tras narrar que el comienzo de la empresa fue inspirado, en parte, por la experiencia “incómoda” que enfrentó la primera vez que quiso comprar juguetes sexuales.

De allí que defendió el interés de esta empresa, cuyo fuerte es el comercio electrónico que complementa con una revista en línea, de que las mujeres acudan a este sitio y puedan hacer preguntas, explorar su sexualidad y divertirse.