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Dos exespías franceses fueron detenidos y enfrentan cargos de traición tras ser acusados de facilitar información a China, una revelación que sacude a los servicios de inteligencia en Francia.

La ministra de Defensa francesa, Florence Parly, encargada de supervisar la DGSE (Dirección General de la Seguridad Exterior), dijo el viernes que no podía identificar el país que reclutó a estos agentes, descubiertos e imputados en diciembre.

“Dos agentes franceses que pertenecen al ministerio (de Defensa) y probablemente una de las parejas de estos agentes fueron acusados de hechos graves susceptibles de ser calificados como traición ante la sospecha de entregar información a una potencia extranjera”, dijo la ministra al canal de televisión CNews.

Estos dos exagentes de la DGSE, ahora jubilados, y la esposa de uno de ellos, están siendo procesados por “actos de extrema gravedad”, anunció antes el ministerio de Defensa en un comunicado.

Fueron inculpados el 22 de diciembre de 2017 y dos de ellos siguen detenidos desde entonces, indicó una fuente judicial a la AFP.

“Son actos de una extrema gravedad” y “corresponde a la justicia pronunciarse” reaccionó el presidente Emmanuel Macron desde San Petersburgo, donde participó en un foro económico.

El programa de televisión Quotidien y el diario Le Monde informaron que habría cuatro personas sospechosas de haber sido reclutadas por las autoridades chinas para espiar a los servicios de inteligencia franceses a cuenta de Pekín.

Uno de los agentes sospechosos estuvo destacado en Pekín, afirmó Quotidien, sin dar elementos sobre las funciones de los otros acusados. La ministra de Defensa no confirmó esta información.

Ninguna fuente oficial confirmó que los agentes estén acusados de haber trabajado para Pekín, pero una fuente de seguridad cercana al caso, que habló a la AFP bajo condición de anonimato, dijo que los hombres eran sospechosos de haber trabajado para China.

“No puedo decirles mucho más”, declaró la ministra cuando le preguntaron específicamente sobre el país que contrató a estos agentes. “Francia tiene socios pero vivimos en un mundo peligroso, y desafortunadamente este tipo de cosas pueden pasar”.

Silencio diplomático

El portavoz de la diplomacia china, Lu Kang, indicó por su parte que “no están al tanto” del caso, tras ser consultado en Pekín.

Las fuentes consultadas tampoco han dado detalles sobre la duración o la naturaleza de las informaciones que los sospechosos habrían podido transmitir. Pero según una fuente cercana al caso, la justicia pidió la desclasificación de documentos de la DGSE desde el 6 de julio de 2016 al 19 de abril de 2017.

El caso fue considerado suficientemente grave para iniciar un proceso judicial.

Una fuente judicial afirmó que dos de los tres sospechosos estaban siendo procesados por “aportar a una potencia extranjera informaciones que atentaban contra los intereses fundamentales de la nación” y por “transgresión del secreto de la Defensa nacional”.

“Uno de ellos también fue acusado del cargo de provocación directa al crimen de traición”, añadió.

La tercera persona -al parecer, la esposa- está siendo investigada por “encubrimiento de los crímenes y delitos de traición” y está siendo sometida a control judicial, según la misma fuente.

El ministerio de Defensa declaró que “estos actos de extrema gravedad fueron detectados por este servicio, que informó al fiscal de París”.