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Se llama Eduardo Salcedo, ha nacido en Colombia y es licenciado en Filosofía, pero se ha convertido en un prestigioso detective que se vale de las nuevas tecnologías, como la Inteligencia Artificial y de los algoritmos, para resolver crímenes y cazar a los delincuentes de nuevo cuño.

 “El filósofo del crimen”. Así es como se conoce al bogotano Eduardo Salcedo, al que también han apodado como “El Sherlock Holmes Moderno”. Y es que este licenciado en Filosofía, que cuenta también con un máster en Ciencias Políticas, está hecho todo un “tecnodetective”: la tecnología es el arma con la que lucha contra el crimen.

Marcado por Pablo Escobar

“La justicia tradicional está obsoleta” afirmó contundentemente para el Latin American Post. Es por eso que él, filósofo de carrera, terminó pasándose al bando detectivesco cuando realizaba un trabajo sobre las tendencias criminales en Colombia, en 2003,  y se percató de lo anticuado que se habían quedado algunos procesos de investigación.

Sin embargo, su interés viene desde mucho antes, y tiene como inspiración el nombre y apellido de uno de los criminales más famosos de la historia latina: “crecí con las noticias de explosiones durante la época de Pablo Escobar”, según relataba al medio Soy502, donde aparecen otras escalofriantes declaraciones: “de pequeño escuchaba el sonido de las bombas, y todavía las recuerdo”.

“De niño jugaba junto al sonido de las explosiones. La violencia estaba muy presente, y siempre pensé que tenía que hacer algo al respecto”, admitió en la misma línea para Ozy.

En 2005, Salcedo comenzó a investigar con inteligencia artificial, desarrollando así algoritmos de escritura y un software capaz de detectar las interacciones entre distintos individuos y reflejar procesos de pensamiento.

“Este software nos permite ahora analizar datos mucho más de prisa y representar gráficamente las redes criminales”, explicó el tecnodetective en Ozy. Así, gráficos, nubes y otras estructuras, permiten a jueces e investigadores visualizar los resultados de Salcedo de manera sencilla.

“En la actualidad estas redes criminales son cada vez más grandes y complejas y el cerebro de las personas no es capaz de abarcar tal cantidad de información”, comentó en la misma línea para el American Latin Post.

Pese a todo, cuando le preguntan, prefiere mostrarse modesto: “yo no sé nada, solo soy un filósofo, pero creo que los científicos tienen la obligación moral de dirigir sus investigaciones para ayudar a los demás”, añadió en Ozy.

Por eso, en 2010 fundó Vortex, un grupo de investigación transnacional, junto al doctor en Economía Luis Jorge Garay, con quien Salcedo comparte país de origen. Un proyecto que funciona gracias a la colaboración de expertos en distintos campos (antropólogos, sociólogos, filósofos, periodistas, abogados…) alrededor del mundo.

¿El objetivo? “Investigar lo que no cabe en las facultades tradicionales”, dijo Salcedo en una entrevista con el diario español El Mundo. Y, además, deja clara la motivación al margen del dinero: “No nos mueve el ánimo de lucro”.

Justicia moderna y sin fronteras

Con Vortex, Salcedo y Garay no querían limitarse a Colombia o a América Latina, sino al mundo entero: “comenzamos a interesarnos por el enfoque internacional. Nos dimos cuenta de que la justicia tradicional está obsoleta: no está preparada para investigar los nuevos casos de corrupción y de crimen transnacional”, explicó también para el mencionado diario de España. 

Así, Salcedo puede estar un día en Irak, otro en Florida (donde reside), y otro en Guatemala. Ha trabajado en numerosos lugares alrededor del globo, y algunas de sus investigaciones han dado hasta para una serie de televisión, como el caso de “The Traffickers”.

Sus investigaciones también han inspirado libros como “Narcotráfico, corrupción y Estados” (2014), de su colega Luis Jorge Garay, y “Macro-criminalidad” (2016), en el que de nuevo escribe Garay pero junto al propio Salcedo.

Y es que “el filósofo del crimen” ha resuelto ya unos cuantos casos en todo el mundo: el tráfico de personas en la frontera de Europa del Este le llevó a Bulgaria; por el contrabando de coltán viajó a República Democrática del Congo; en Sudáfrica investigó el tráfico de cuernos de rinoceronte; en Perú trabajó para desmontar la corrupción del gobierno de Fujimori y en Colombia se enfrentó al contrabando de oro, entre otros casos.

También ha estado en México, Guatemala, Argentina y Estados Unidos, siempre tras el delito, resolviéndolos con sus modernos métodos. Un ejemplo de por qué es necesaria esta metodología lo encuentra Salcedo en el caso “Lava Jato”, que se dio a conocer en 2014 como uno de los mayores escándalos de corrupción en Brasil.

En este caso, la red criminal robó 2,600 millones de dólares mediante el lavado del dinero, y contaba con unos 800 implicados. Según explicó Salcedo al American Latin Post, “el antropólogo Robin Dunbar dice que el límite de la estructura social que un ser humano puede abarcar es de 150 individuos”.

“Con ‘Lava Jato’ un juez o fiscal estaría ante la utópica labor de gestionar un caso con casi un millar de actores” añadió, “es por esto que necesitamos recurrir a la tecnología para que pueda agilizar estos procesos”.

Aunque Salcedo afirmó en El Mundo que nunca ha temido por su vida, sí se ha encontrado con quien ha querido silenciarle: “hay gobiernos que no están interesados en que se destapen los crímenes enquistados en sus propias estructuras”.

Algo que no parece detenerle a la hora de luchar contra un sistema de corrupción que califica como “monstruoso”. Así es el “Sherlock Holmes del Siglo XXI”, al que todos llaman tecnodetective. Sin embargo, tal y como publicó Soy502, él se define como “un filósofo que concentra todas sus energías en entender fenómenos complejos, y uno de ellos es la criminalidad”.