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Tres años de ardua recopilación de imágenes y datos y un desembolso de cerca de 1.5 millones de dólares serán los costes, a priori, del primer censo gatuno fidedigno de la capital de Estados Unidos, Washington.

La idea, impulsada por varias organizaciones de protección de los animales y la comunidad científica estadounidense, tiene como objetivo “cuantificar y entender la movilidad” de los felinos que residen en Washington, explica a Efe Lauren Lipsey, vicepresidenta del grupo de rescate Human Rescue Alliance.

“No sabemos cuántos gatos hay en la calle y en las casas. Queremos comprender cómo se mueven y entender el impacto de nuestros esfuerzos en tareas de rescate y acogida”, detalla Lipsey, que trabaja en el único refugio de animales de la ciudad.

Así, el “DC Cat Count” pretende ser una herramienta que ayude a los defensores de los derechos de los animales a saber la cantidad exacta de mininos que hay en la capital de EE. UU. y, más importante, saber cómo lidiar con los callejeros para darles un hogar.

La morada, sin embargo, solo se proporcionará a aquellos gatos vagabundos “sociables o amigables”, capaces de relacionarse convenientemente con los humanos. En caso de ser un gato “menos amigable o agresivo”, el animal será castrado en el centro de acogida y devuelto posteriormente a la mítica Avenida Pensilvania, a la explanada del Mall o a cualquier punto en el que fuera localizado antes de pasar por el quirófano.

“El manejo de los gatos en las comunidades puede ser un tema controvertido. (...) Este esfuerzo conjunto proporcionará programas de gestión científica para ayudar a lograr tener menos gatos callejeros”, opina en un comunicado la presidenta del refugio, Lisa LaFontaine.

Monitoreados con cámaras

Los organizadores han instalado ya en diferentes barrios de la urbe cerca de 60 cámaras de fotografía que se disparan al detectar movimiento animal, ya sean gatos, ratas o ardillas, animales que campan a sus anchas en Washington.

Cada cierto tiempo, las cámaras se cambiarán de lugar para abarcar otras zonas y un equipo especialmente destinado a revisar estos cientos de miles de imágenes será el encargado de realizar el recuento de gatos.

Uno de los mayores retos que afrontarán estas dos personas, sin embargo, será distinguir entre gatos que sean muy similares, parecidos en color, forma y tamaño.

Para tratar de facilitar esta tarea afanosa, Lipsey precisa que es importante conseguir “múltiples imágenes” del mismo gato desde diferentes ángulos, con el objetivo de tener la certeza total a la hora de crear el censo gatuno.

La alianza entre el refugio ya mencionado, la Sociedad Humana de EE. UU., el grupo PetSmart Charities y el Instituto de Conservación Biológica de la red de museos Smithsonian ha animado a los ciudadanos a ayudar también en esta labor.

De este modo, “DC Cat Count” tendrá su propia aplicación de móvil a final de este año, con la que los residentes podrán hacer fotos de los gatos callejeros (si es posible, desde tres ángulos diferentes) y de sus propios felinos de compañía.

Además, los vecinos colaborarán en este dilatado cálculo a través de encuestas, en las que responderán diferentes cuestiones sobre sus gatos, como, por ejemplo, el tiempo que pasan dentro de sus hogares y fuera.

Gracias a esta enorme compilación visual y de datos, tres años de laborioso trabajo y 1.5 millones de dólares de financiación, Washington tendrá en 2021 su primer censo gatuno fehaciente, que sentará las bases para las políticas de control de animales del futuro.

Este mecanismo, según los impulsores, “podrá ser exportado por otras ciudades del territorio estadounidense y de todo el mundo”. De tener éxito, en unas décadas podríamos contar con un censo gatuno mundial.