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La niñez y adolescencia indígena es el sector más vulnerable y abandonado por el Estado de Guatemala, donde viven empobrecidos, explotados y excluidos, coincidieron hoy
expertos en un foro organizado a propósito de la conmemoración del Día Nacional e Internacional de los Pueblos Indígenas.

“El Estado ha fracasado en la atención a los pueblos indígenas. Ocho de cada diez niños de esta población presentan desnutrición crónica”, sostuvo José Yac, del organismo Naleb’ durante el foro “La Responsabilidad de las instituciones del Estado en la situación de deterioro de las condiciones de vida y limitación de los derechos a los pueblos indígenas y a su niñez y adolescencia”.

En el evento, organizado por la Comisión de la Niñez y la Familia del Congreso, el experto dijo que el 76.8% de la población indígena total vive en la pobreza y extrema pobreza, el 65% no tiene acceso al agua, y el 90% de las mujeres son analfabetas.

Aseguró que, de los 850,000 niños que trabajan en Guatemala, “la mayoría son menores indígenas que se emplean en el sector agrícola, donde son explotados”
       

Empleados informales

Yac agregó que el 90% de la población indígena se emplea en el sector informal de la economía, en la que no tienen ninguna prestación laboral, y que la mortalidad materna es tres veces mayor en las mujeres de estos pueblos.

Guatemala, dijo, tiene una mortalidad de 137 por cada 100,000 partos.

Por su parte, Alicia Herrera, de la Red Niña Niño, sostuvo que lo que existe en los pueblos originarios “es un empobrecimiento”.

“Existe un desprecio de la clase política hacia los pueblos indígenas y un abandono estatal hacia los niños”, afirmó la experta, y argumentó que prueba de ello es que el 58% de la niñez indígena padece de desnutrición crónica frente al 34,5 de los no indígenas.

Las remesas familiares 

Erick Maldonado, de la organización Refugio de la Niñez, manifestó que de los seis millones de habitantes que dependen de las remesas familiares que envían los migrantes, 500,000 son niños y adolescentes de los pueblos originarios.

La integrante del Parlamento Guatemalteco para la Niñez y la Adolescencia, María Floridalma López Atz, de 16 años, resaltó que los menores indígenas “vivimos una dura y cruda realidad por la pobreza, la explotación y la exclusión”.

“Por qué no apostar a la educación indígena”, se preguntó la menor, y exigió a las autoridades poner fin a la discriminación y al racismo.

“Nos discriminan por ser pobres y niños, y por vivir en el área rural. Exijo el cumplimiento de los derechos de la niñez indígena”, expresó, y añadió que debido a la inseguridad que hay en Guatemala los niños indígena se ven obligados a migrar hacia Estados Unidos.

El presidente de la Comisión del Menor y la Familia del Congreso, el diputado opositor Walter Félix, calificó de “muy grave” la situación de la niñez y la adolescencia, y sostuvo que los indígenas “son los más abandonados”.

“Es una realidad muy grave la que estamos viviendo, la gran mayoría de los niños con desnutrición están en los pueblos indígenas”, se lamentó.

Félix dijo que las causas estructurales como la falta de empleo, educación y salud “no se están tocando en Guatemala porque sería tocar a los poderosos”.

“Queremos que el Estado reconozca la deuda histórica que tiene con los pueblos indígenas, particularmente con los niños”, demandó el legislador.