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Mientras el mundo se alista para la quinta generación de Internet móvil, en Cuba se espera con ansiedad la inminente llegada de la tecnología 3G, que cambiará los hábitos de vida e incluso abrirá oportunidades de negocio para quienes puedan costearse este servicio.

Más de un millón de usuarios se han conectado a Internet por primera vez con esta tecnología en dos pruebas gratuitas, la última de ellas esta semana, realizadas por la empresa estatal de telecomunicaciones (Etecsa) para tantear el terreno antes de poner en servicio de forma permanente la red 3G.

“Las pruebas se han hecho con dos objetivos: primero, evaluar la eficiencia y la calidad de las infraestructuras 3G en el país; y segundo, medir la demanda de la población para calcular qué servicios ofrecer y a qué precio”, indicó a Efe el presidente de la Unión de Informáticos de Cuba en Holguín (este), Carlos Parra.

El experto destaca que se trata de “un servicio muy esperado” que ha generado una gran expectación ya que “va a dar mayor posibilidad al ciudadano de estar insertado en el mundo” y tener al alcance de la mano las posibilidades que ofrece Internet.

Como muchos cubanos, José, un bodeguero de 20 años, tiene familiares en EE. UU. y se comunica con ellos a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería en las contadas ocasiones en las que puede acceder a una red wifi.

“Estoy loco porque hagan eso ya (en referencia al servicio 3G) para hablar por Facebook, por Messenger, con mi familia que está allá, para ver cómo están y para que me manden cosas”, exclama.

Por su parte, el conductor de vehículos turísticos Alexander Elizastegui, de 38 años, cree que la tercera generación móvil le “cambiará bastante la vida” al “no tener que ir todo el tiempo al parque”, en referencia a los puntos públicos wifi de La Habana a los que acude cada vez que desea acceder a la red.

Tarifas muy altas

Las tarifas en estos lugares (1 dólar por hora de conexión) y en los hogares (entre 15 y 70 dólares por paquetes de 30 horas) son aún muy caras para los cubanos, que perciben como promedio un salario mensual por debajo de los 30 dólares en sus empleos del sector público.

Así, una de las preocupaciones de los isleños es el precio del futuro servicio 3G que, de no rebajar sustancialmente los de las conexiones wifi, podría ser prohibitivo para la mayoría de los cubanos y solo disponible para aquellos que reciben remesas del exterior o trabajan por cuenta propia.

“El wifi es por tiempo y el 3G será por paquetes de datos, por lo que habrá diversas modalidades según las necesidades y la demanda, y se ofrecerán probablemente diferentes paquetes según el uso que cada cliente dé a Internet”, augura el presidente de la Unión de Informáticos, a la espera de que Etecsa anuncie los precios del próximo servicio.

Uno de los colectivos que esperan con mayor interés el 3G es el de los “cuentapropistas”, más de medio millón de emprendedores surgidos desde que en 2011 el expresidente Raúl Castro abriera parcialmente la economía al sector privado tras décadas de estancamiento como producto de la ineficiente ortodoxia comunista y el embargo comercial estadounidense.

“Muchos cubanos van a necesitar negocios como el mío para información, servicios o reparaciones”, explica a Efe el cuentapropista de 31 años Alberto Raúl Castro, dueño de Celulares 411, una empresa localizada en el tradicional barrio de Habana Vieja donde se manipulan y restauran teléfonos móviles, tabletas y ordenadores portátiles y de mesa.

Ante la inminente llegada a Cuba del 3G, una tecnología ya obsoleta en la mayor parte del mundo, muchos se preguntan por qué la isla caribeña no ha apostado directamente por la cuarta generación.

El motivo es puramente técnico, según el presidente de la Unión de Informáticos en la provincia de Holguín, que explica que “la infraestructura de comunicación en Cuba estaba soportada por tecnología de segunda generación, y para transitar a la tecnología 4G hay que pasar inevitablemente por la 3G”. El experto se muestra optimista, no obstante, al vaticinar que el inevitable tránsito a 4G en un futuro no muy lejano “va a ser más rápido” en comparación a la llegada del 3G, un proceso que ha llevado varios años y ha puesto a prueba una vez más la inherente paciencia del pueblo cubano.